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Magisterio ganxet en Londres

ZONA EXCLUSIVA. Laura Nieto aterrizó en un hotel inglés para perfeccionar el idioma en 2018. Hoy ya imparte clases como maestra en la capital

Marc Libiano

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La reusense Laura Nieto, en Londres, la ciudad donde ahora mismo reside. FOTO: Cedida

La reusense Laura Nieto, en Londres, la ciudad donde ahora mismo reside. FOTO: Cedida

El afán por la mejora constante y la búsqueda de la perfección llevaron a Laura Nieto (Reus, 1994) a tomar una decisión crucial en su vida. Había terminado la carrera de profesora de inglés en Barcelona, pero sentía que precisaba de una mayor formación para encontrar la plenitud a la hora de realizar las clases. Para hallar esa seguridad definitiva decidió, junto a Jordina, una amiga que había cursado Publicidad y Relaciones Públicas, inaugurar una nueva aventura en Inglaterra. Se lanzó al vacío, porque se puso en manos de una empresa que gestiona la búsqueda de un trabajo y de un acomodo casi a ciegas. Laura fue a parar a un complejo idílico, enmedio del bosque. Se trata del lujoso Hotel Tylney Hall, situado entre una expansión de naturaleza impresionate, en la zona de Hook, en Gran Bretaña. A unos 40 minutos en tren de Londres.

En el hotel de alto standing, esta reusense criada en Castellvell realizó las labores como camarera. Con cero experiencia, pero con un inglés avanzado. En Catalunya se había sacado el First y eso le abría muchas puertas. En todo caso no escapó de algunos imprevistos. Fue capaz de volcar tres vasos de vino en el rostro de una clienta inglesa que celebraba su cumpleaños. La dirección del hotel la tuvo que recompensar con la cena gratis. Gajes del oficio.  

Nieto residía en una casa que la empresa facilitaba a todos sus trabajadores con el objetivo de que no tuvieran ningún incoveniente a la hora de disponer de un lugar de vivienda. Las condiciones resultaban muy interesantes, aunque no se trataba del sueño laboral de la docente. Ese hogar se encontraba a escasos pasos del hotel. Surgió un pequeño problema. Entre los empleados del recinto había unos cuantos españoles, por lo que el hablar inglés durante las 24 horas se convirtió en una misión imposible. En todo caso, Laura guarda un gran recuerdo de esa experiencia. «Trabajábamos muchísimas horas, pero conocí a un grupo de gente fantástico, por eso aguanté tanto tiempo».

Esa vivencia no llenaba las intenciones profesionales de la reusense, que en febrero regresó a casa para tomarse unas vacaciones, pero ya con una determinación decidida. Quería instalarse en una academia para sacarse el Cambridge Advance y así disponer de una salida laboral más segura. A Laura siempre le ha fascinado el sistema educativo inglés, por lo que además buscó una escuela para realizar sus prácticas. Se marchó a Londres con una maleta y poco más. 

Un trabajo seguro

Desde primeros de abril Nieto ha caminado mucho por la ciudad para hacerse un hueco, con esa ilusión juvenil que desprende. La enseñanza se ha transformado en su lugar. Su mundo. Heathside Preparatory School, su nueva casa, un centro de primaria en el que acaba de empezar a impartir magisterio, al principio como simple monitora. Le han bastado solo un puñado de días para convencer a la directora del centro, que ya le ha asegurado trabajo de tutora y contrato para el próximo año.

Laura Nieto ofrece conocimientos en la rama de preparación física, en la que se ha especializado, aunque también se ha tenido que adaptar a otra idea de educación. Por ejemplo. «Un día me dijeron que tenía que hacer una clase de rugby y, sinceramente, no tenía ni idea. Aquí se practican todos los deportes, incluso el cricket, por lo que debo de informarme mucho a través de internet», reafirma. De 12.00 a 17.00 de la tarde se encuentra ocupada en el colegio. Antes, por la mañana, acude a la Academia para ampliar sus estudios. En junio va a examinarse para el título de Cambridge Advance.

Su nuevo cobijo vital está situado en el barrio londinense de Stratford, donde comparte piso gracias a varios ahorros que logró reunir en su época de trabajo en el hotel de Hook. La idea de Laura pasa por permanecer en Londres durante un tiempo y disfrutar de la educación y del sistema inglés, que la ha atrapado. Ve futuro y un buen porvenir, a pesar de echar de menos a su gente.

Atrás quedan ya esos años de adolescencia en La Salle y en el instituto Salvador Vila-seca, donde se gestó una futura profesora de inglés con firmeza en sus convicciones. Con solamente 24 años ha conseguido iniciar un proyecto personal de vida en una ciudad tan competente y difícil como Londres, donde los premios y las menciones no caen del cielo sin una insistencia y un trabajo detrás.

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