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Vecinos de Reus denuncian molestias por un prostíbulo

Los residentes en un bloque del Passeig Prim soportan «borracheras y llamadas a los timbres» por la afluencia de clientes a dos pisos

Mónica Pérez

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La actividad es conocida en la zona «y no se hace nada». FOTO: Alba Mariné

La actividad es conocida en la zona «y no se hace nada». FOTO: Alba Mariné

Los vecinos de un edificio localizado en el Passeig Prim sufren, desde hace ya «al menos cuatro años», molestias por la actividad de «dos pisos comunicados entre ellos que funcionan como prostíbulo» en el bloque. Conviven a diario con «borracheras, droga, llamadas equivocadas al portero automático y, a veces, también alguna discusión». 

El Departament d’Activitats del Ayuntamiento tiene en estos momentos un expediente abierto sobre el domicilio, pendiente de resolverlo. Lo activó, tal como detallan fuentes municipales, «en base a una acta de la Guàrdia Urbana levantada a raíz de la inspección del piso para comprobar si dispone de licencia municipal de actividades y las condiciones en que esta se efectúa».

Las mismas fuentes especifican que, durante la inspección policial que se llevó a cabo, «las personas que se encontraban en la vivienda aseguraron que alquilaban habitaciones a la propiedad». Por eso, la Guàrdia Urbana «levantó acta por alquiler sin disponer de la correspondiente licencia de piso turístico».   

Uno de los vecinos del bloque, que prefiere no aportar su nombre, indica que «la gente que viene a hacer uso de los servicios del prostíbulo es un peligro» y lamenta que algunas veces «hemos encontrado rotos los cristales de la entrada del bloque». El movimiento de personas es importante y el negocio y lo que lo envuelve genera «inquietud» en el edificio. En ocasiones, a través de la escalera «se han escuchado gritos, golpes e insultos». 

Los vecinos aseguran que la policía ha tenido que acudir alguna vez al lugar para responder a situaciones de tensión y que, pese a que las circunstancias son conocidas en la zona, «nadie hace nada». «Hay miedo a denunciar por lo que pueda pasarnos, pero alguien debería intervenir y poner una solución a esto tanto por nosotros como por las chicas», añaden, y recuerdan que es «una actividad ilegal y lucrativa».

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