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«Esperamos tener las cámaras en el barrio para prevenir el incivismo en Reus»

Los vecinos con zonas pendientes de tener videovigilancia este año esperan que la colocación de los aparatos esté «más cerca», ya que aún tiene que sacarse a concurso

| Actualizado a 07 mayo 2022 19:44
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El Plan de Videovigilància de la ciudad sigue en marcha, aunque el Ayuntamiento está a la espera de poder sacar a concurso la licitación del contrato de suministro e instalación de las cámaras de la que sería la cuarta fase y cuyas ubicaciones pendientes son la plaza de la Cultura de la Pau, la de la Patacada, la del Baluard y la de Anton Borrell. Hay además otras instalaciones independientes a este plan.

La concejala de Seguretat del Ayuntamiento de la ciudad, Dolors Vázquez, esperaba que se agilizaran los trámites –según trasladó al Diari el pasado noviembre– a principios de 2022, pero según ha podido saber este medio, el Ayuntamiento ha priorizado todas las licitaciones vinculadas a los Next Generation, con plazos muy marcados. La previsión de su avance no ha trascendido aún.

Desde dicha concejalía dijeron, también, que no descartaban colocar más cámaras en otras zonas de Reus; además, hay otros proyectos de ciudad en los que se contemplan la instalación de cámaras, como sería el caso del proyecto de la plaza del Víctor, el del arrabal de Santa Anna –en el que prevén instalaciones en las calles del Mar y Sant Llorenç– y el futuro Skatepark, entre otros puntos.

La finalidad no es llenar la ciudad de cámaras, pero sí conocer cuáles son las necesidades de los barrios; esa es la idea de la concejalía. La edil Vázquez explica en este caso que «avanzamos en el plan de videovigilancia porque el sistema de grabación mediante cámaras en la vía pública y en equipamientos municipales es un valor añadido y un complemento en el servicio de patrullaje de proximidad».

El Pla de Videovigilància se presentó en 2017 con el fin de incrementar la sensación de seguridad de los vecinos de los barrios y para evitar hechos incívicos y delictivos. La primera instalación se realizó en Mas Abelló y el plan ha ido desplegándose en diferentes fases y por toda la ciudad. Años después, incluso, en 2020, la Guàrdia Urbana adquirió un dron para la videovigilancia aérea; también se planteó tener una unidad móvil autónoma de vigilancia itinerante, aunque aún no está en marcha.

Los balances que han hecho hasta el momento los diferentes barrios en los que se han instalado cámaras, por otro lado, aludían sobre todo a poder tener más en un futuro y darles un uso especialmente preventivo. En este sentido, y según tercia el alcalde de la ciudad, Carles Pellicer, «la ciudadanía nos pide seguridad, pero sobre todo, que hagamos frente al incivismo; y las cámaras de videovigilancia aportan seguridad, ponen las cosas más difíciles a los incívicos y contribuyen a mantener la convivencia».

Coordinación y comunicación

El presidente de la Associació de Veïns Reus Nord, Josep Ramon Ferré, valora sobre el tema de la videovigilancia que las «cámaras son siempre una herramienta disuasoria y aunque aún no conocemos la fecha de su instalación con exactitud es algo que acogemos con agrado, nos interesa que lleguen, finalmente. Esperamos tener las cámaras en el barrio para prevenir el incivismo».

Lo que han visto «más efectivo» en el barrio es «estar en contacto con la Guàrdia Urbana», cuenta: «Suele ser por teléfono y está para lo que necesitemos, es muy efectivo y, a la mínima incidencia, la contactamos». En la extensión territorial que ocupa la zona de la A.V. Reus Nord, se prevén instalar cámaras en la plaza del Víctor y la de Anton Borrell, en el Parc de Sant Jordi. El portavoz vecinal aporta que el incivismo «siempre está presente, lo hay en la zona de Reus Nord, pero también en el resto de la ciudad», señala.

Describe el botellón como una actividad sujeta a «modas», con la que los más jóvenes se ahorran tener que ir a locales de ocio nocturno y gastar dinero, pero que «al avisar al cuerpo, se marchan rápido y dejan de molestar». También hace saber que muchos vecinos «alertan de los problemas a la entidad, pero no acaban denunciando», objeta. Señala las comisarías de proximidad como lugares en los que poder gestionarlo y «muy útiles».

Hay puntos calientes en la zona en los que «se suelen producir problemas de convivencia». Ferré añade que «todo sigue estando igual». «Con los problemas convivenciales que ha habido, por ejemplo, en la plaza del Víctor, obramos con perseverancia. Avisamos a la Guàrdia Urbana y, como mucho, piden nombres, pero al final ejercen presión y las personas que han producido alguna molestia, se cansan y se marchan».

La coordinación y la comunicación entre vecinos es lo que destaca, por su parte, el presidente de la Associación de Veïns l’Harmonia del Carme, Josep Machado, para combatir el incivismo. «Hemos visto que desde que se pusieron cámaras en la calle del Vent, por ejemplo, se ha mejorado la situación. Estamos en contacto con la Guàrdia Urbana y creemos que las cámaras que están por poner, la de la plaza de La Patacada por ejemplo, será otro buen complemento. Al vecindario le aporta tranquilidad y eso se está notando», completa el representante vecinal.

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