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Multados con trabajos a la comunidad mejoran los barrios de Reus

La Associació de Veïns El Santuari combate la brecha digital y hace accesible su local gracias al apoyo de personas penadas. Sol i Vista y Mas Pellicer también reciben perfiles del juzgado

| Actualizado a 25 septiembre 2022 07:00
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«Ellos vienen, nos echan una mano con el local, con la gente, cumplen sus horas y, si después quieren seguir vinculados aquí, saben que tienen las puertas abiertas», explica Ramón Palmerín, presidente de la Associació de Veïns El Santuari. El barrio es uno de los que colabora con los Juzgados de Reus para ofrecer un lugar a personas penadas con trabajos en beneficio de la comunidad (TBC), igual que están haciendo Sol i Vista o Mas Pellicer.

Desde hace pocos meses, El Santuari cuenta con el apoyo de dos hombres que acuden a realizar labores a su sede social durante unas horas, tres días a la semana. Es la primera experiencia de este tipo para la asociación de vecinos. «No nos interesa en absoluto lo que hayan hecho o dejado de hacer; ni lo preguntamos», apunta Palmerín, que celebra que ambos «han encajado muy bien, estamos muy agradecidos con ellos y creo que ellos también están contentos».

Uno de los dos chicos –prefieren no aportar sus nombres ni mostrar el rostro– se ha puesto al frente del programa que desarrolla El Santuari para ayudar a las personas que no se desenvuelven bien con el ordenador o el móvil. Palmerín cuenta que «está teniendo mucho éxito» porque «había, sobre todo, mayores que no sabían hacer los trámites digitales o incluso no se aclaraban para pedir cita para el médico». «Él los atiende, los escucha y se lo soluciona todo en un momento», comenta, y destaca que «ya ha resuelto temas pendientes de varias familias que no lo conseguían, como solicitudes de becas o empadronamientos».

El otro hombre que cumple TBC se encarga de las tareas más físicas y que han representado, igualmente, grandes mejoras para la asociación. «Nos ha arreglado un generador eléctrico, una máquina antigua para costura, una nevera que se nos había estropeado, nos ha hecho el lavabo que nos faltaba y ha rebajado el escalón de entrada al local para que sea accesible», apunta el presidente de El Santuari. «Si hubiésemos tenido que pagar todo eso, para nosotros, como asociación, habría sido un problema», añade.

Ellos, que compaginan los trabajos en beneficio de la comunidad con sus empleos y su vida rutinaria, corroboran que «también es positivo colaborar de esta forma».

«Vienen muchos vecinos a que les ayude con el móvil y con el ordenador»

El punto de asesoría informática contra la brecha digital que ofrece la Associació de Veïns El Santuari gracias a los trabajos en beneficio de la comunidad está teniendo muy buenos resultados. «Acuden muchos vecinos a pedirme que les ayude con el Whatsapp porque necesitan consejo para hacer cosas básicas como borrar mensajes acumulados», explica el TBC que presta el servicio. «También vienen algunos que quieren hacer trámites con el ordenador y no lo logran», añade. El hombre, que tiene formación vinculada a la informática, expresa que «uno se siente bien solucionando cuestiones que son sencillas y sirven a los demás».

La Associació de Veïns El Santuari se embarcó en la iniciativa coincidiendo con la apertura de su local, en el número 1 de la calle Antoni Isern. «Nos lo plantearon y le detallamos al juzgado algunos perfiles que pensamos que nos podrían venir bien y, en función de eso, hemos ido avanzando: si hay alguien que los cumple, exponemos lo que podría hacer aquí, lo valora y luego lo acepta o no», explica Palmerín. «Los TBC nos aportan ayuda y nosotros a ellos, una oportunidad», valora.

Hasta 1.132 personas fueron penadas con trabajos en beneficio de la comunidad en la provincia de Tarragona en 2021, según datos del INE

La previsión es que pronto haya un relevo y se incorporen al barrio dos personas más que podrían arrimar el hombro para la puesta en marcha de nuevos talleres para los vecinos. Antes, los TBC se ocuparon también, por ejemplo, de mantener al día las pistas deportivas del barrio. «Cuando cumplan las horas acordadas, se acaba el trabajo y, entonces, como se han integrado tan bien aquí, ya saben dónde estamos y van a ser siempre bien recibidos», explica el presidente de la asociación.

En 2021, con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), 1.132 personas en la provincia de Tarragona fueron penadas con trabajos en beneficio de la comunidad. Son 230 más que el año anterior, aunque la cifra es similar a la de 2019 (1.209) y se mantiene estable respecto a los ejercicios recientes.

Pioneros y con amplia trayectoria

La Associació de Veïns de Sol i Vista también apuesta por este modelo y ya lleva, de hecho, un tiempo largo haciéndolo. «Tenemos TBC de lunes a domingo y limpian la riera, el parking de al lado de la residencia, arreglan desperfectos y se implican en las fiestas», detalla su presidenta, Ana Belén Castaño. En estos momentos, «contamos con unas diez personas que hacen distintas tareas», indica.

Su caso fue singular en la ciudad y se activó a raíz de la realización de unas reformas en el local. También por las reclamaciones vecinales sobre el barranco cercano a las casas, que necesitaba un lavado de cara. Con la irrupción de la pandemia, Sol i Vista fue una salida para personas con este tipo de condena, que hallaron en el barrio un lugar donde desempeñar sus tareas en entornos al aire libre.

«La Federació d’Associacions de Veïns de Reus nos dio la idea y, desde el primer momento, vimos que funciona bien», especifica Castaño. Cuando se trata de trabajos en beneficio de la comunidad, los penados deben aceptar previamente llevarlos a cabo.

El presidente de la Federació d’Associacions de Veïns de Reus (FAVR), Marcos Massó, concreta que la relación entre los barrios y los TBC «trae ventajas a todos» porque «ellos hacen labores que son necesarias para las entidades y, a la vez, pasan el día trabajando y cumplen lo que se les ha impuesto». «En las asociaciones que lo prueban, parece que está saliendo bien», celebra.

Mientras que hay entidades que trabajan con uno o dos TBC, algunas iniciativas vecinales han llegado a involucrar a 20 al mismo tiempo

Pero uno de los primeros barrios en realizar esta apuesta fue Mas Pellicer. Allá por 2014, la Associació de Veïns I de Maig involucró a TBC y a los propios residentes en un proyecto de mejora de la imagen de esta zona de Reus. Entre todos, pintaron los bajos de alrededor de 60 bloques que mostraban un aspecto degradado. Para ello, los vecinos recogieron unos 4.500 euros a través de ayudas y derramas para comprar todo el material. Y contaron con personas multadas con trabajos en beneficio de la comunidad.

Al frente de I de Maig, Eduardo Navas comenta que, a día de hoy, «todavía seguimos teniendo TBC, que están adecentando los jardines de la Fundació Pont i Gol porque había malas hierbas». En este tiempo, «nos han ayudado a hacer el camino de tierra hacia el hospital, a arreglar los árboles, pusieron dados de hormigón en las farolas y repararon agujeros». «Han llegado a estar 20 al mismo tiempo y les estamos agradecidos», dice Navas.

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