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La apuesta estratégica por la bici parece que esta vez va en serio

Movilidad. Llama la atención el peso de los proyectos relacionados con la bicicleta en la primera concesión de fondos europeos Next Generation

| Actualizado a 15 mayo 2022 12:35
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Hace unos días leí un artículo en el diario El Mundo que me llamó la atención por su titular: «El edificio administrativo de Ciudad Real, el carril bici en Reus o 74 PCs para el Ministerio de Igualdad, con cargo a fondos UE». El subtítulo era más explícito respecto a la valoración negativa sobre el destino de los primeros fondos Next Generation llegados a España: «En las primeras licitaciones de los fondos europeos aparecen proyectos más con olor al viejo Plan E que a transformar la cuarta economía del euro». El citado Plan E también fue conocido en su día como plan Zapatero.

El artículo estaba firmado por el subdirector Carlos Segovia y, además de por su tesis, resultaba interesante por las tres administraciones públicas destacadas en el titular. El proyecto para convertir un antiguo hospital en el mayor edificio administrativo de la historia de Ciudad Real es responsabilidad del gobierno de Castilla-La Mancha, presidido por Emiliano García-Page, del PSOE. Los 74 ordenadores son para el Ministerio de Igualdad, en manos de la ministra Irene Montero, de Podemos. Y en Reus hay un alcalde de Junts-PDeCAT y una vicealcaldesa de ERC.

Quien conozca mínimamente el ecosistema mediático español ya sabe que los cinco partidos citados no son de la devoción del diario El Mundo. E intuyo que elevar al titular el carril bici de Reus en vez de otras ciudades de más dimensión que dedican más dinero europeo a carriles bici tiene algo que ver con ello.

Fuerte inversión

Comidillas periodísticas al margen, para situar el asunto en su justo contexto hay que decir que los proyectos presentados por el Ayuntamiento de Reus al Fondo Europeo de Recuperación Next Generation UE son muchos más y comprenden un abanico mucho más amplio de sectores, y si los relacionados con la movilidad sostenible protagonizan esta primera oleada es porque han sido los primeros en ser aprobados.

En total, se licitan inversiones por valor de 7,3 millones, de los que 4,7 proceden de los fondos europeos. Lo que sí llama la atención es que más de la mitad de dicho importe va destinado a actuaciones relacionadas con las bicicletas: carriles bici desde la plaza del Nen de les Oques a la Universitat (560.000 euros); de la avenida de Tarragona (210.000 euros); de la avenida de Bellissens y calle Astorga (910.000 euros); y de las avenidas de Falset y Salou (230.000 euros); a los que hay que añadir otros dos que pese a ser presentados a la convocatoria no fueron aprobados y que el Ayuntamiento ejecutará con 990.000 euros de recursos propios (Sant Bernat Calbó-Riudoms y Països Catalans-Recasens i Mercader).

La apuesta estratégica por la movilidad a pedales parece que esta vez va en serio y se completa con la implantación del sistema público de bicicletas compartidas, presupuestado en dos millones de euros.

La llegada de fondos europeos invita a recordar las inversiones realizadas con el Plan E

Reconozco que uno esperaba otras cosas de proyectos Next Generation, pero también que promover el transporte saludable y ambientalmente sostenible es una política ineludible. Así que mejor huir de valoraciones impulsivas y esperar a ver los resultados y su contribución al objetivo mayor, todo lo cual lleva tiempo.

El plan E (Fondo Estatal de Inversión Local) citado antes, es un buen ejemplo de que estas cosas se analizan mejor con la perspectiva de los años. Fue promovido en 2009, cuando la gran recesión causaba los primeros estragos, y su propósito era crear empleo mediante obras financiadas con gasto público, en un momento de crecimiento desbocado del paro. Esta meta se consiguió sólo transitoriamente, porque la mayoría de puestos de trabajo se extinguieron con la finalización de las actuaciones, y éstas no revitalizaron el tejido productivo.

En Reus, el Plan E se tradujo en inversiones de 18,5 millones en un total de 19 proyectos. Entre ellos, la ampliación del CAP del barrio Fortuny, del IMFE Mas Carandell y del Centre d’Art Cal Massó; la construcción de dos polideportivos ligeros en dos centros educativos; la rehabilitación de los colegios Marià Fortuny y General Prim; la rehabilitación del Mas Vilanova para acoger el Centre de Normalització Lingüística y del Mas dels Canongespara el Centre Cívic Llevant; la sala de estudios anexa a la Biblioteca Xavier Amorós; o la mejora de la pavimentación de 37 calles. Más allá de si fue una necesidad social o un despropósito macroeconómico, desde una visión estrictamente local los proyectos ejecutados tuvieron sentido. Veremos si esta vez tienen, además, efecto multiplicador.

La llegada de fondos europeos invita a recordar las inversiones realizadas con el Plan E
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