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El dentista que atiende a los abuelos en casa

Sociedad. El odontólogo Sergi Alari combina su trabajo en la clínica con las visitas a domicilio a personas mayores y con discapacidad

NORIÁN MUÑOZ

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Alari, en su clínica de la calle Jaume I, preparando el instrumental. FOTO: FABIÁN ACIDRES PONS

Alari, en su clínica de la calle Jaume I, preparando el instrumental. FOTO: FABIÁN ACIDRES PONS

Sergi Alari (Tarragona, 1979) decidió hace dos años montar su propia clínica dental en contra de la tendencia de los últimos tiempos en que las franquicias crecen por doquier. Quería hacer las cosas a su manera, lo que incluía poner en marcha un servicio a domicilio, algo parecido a lo que llevaba años haciendo cuando iba a visitar a algunos de sus pacientes en las residencias para mayores... Todo lo que ha venido después ha sido obra del boca-oreja.

Y así es como Alari dedica algunas horas de su agenda a atender a algunos de sus pacientes en casa. Se trata, sobre todo, de personas mayores o con discapacidad que tienen dificultades importantes para desplazarse a la clínica.

El caso de una de sus pacientes sirve para hacerse una idea de su trabajo: una mujer mayor, en cama, a la que le sale un flemón. Como no puede moverse de casa, la familia se pone en contacto con él. Después de un tratamiento antibiótico, Alari hace la extracción de la muela a la paciente en su propia casa. Fin del problema.

Eso sí, aclara que los procedimientos que pueden hacerse en casa son limitados. Para arreglar una caries, por ejemplo, es necesario acudir a la clínica.

No obstante, señala, a domicilio pueden atenderse algunas de las incidencias comunes por las que le llaman sus pacientes. Un caso frecuente son los problemas con las prótesis dentales que se rompen, se extravían o se quedan pequeñas si la persona pierde mucho peso. En esos casos Alari se traslada a casa del paciente a hacer una valoración y a tomar medidas. Posteriormente, después de que el taller repara la prótesis o la fabrica, regresa al domicilio a colocarla.

Parece un asunto pequeño, pero una prótesis que no se adapta puede mermar la calidad de vida y las ganas de alimentarse de una persona mayor. Ahora también están estudiando la forma de hacer limpiezas en el domicilio.

Alari reconoce que a la hora de poner en marcha el servicio a domicilio le ha servido de mucho la experiencia que tuvo como cooperante en Laos con la ONG Dentistas sin fronteras, que le demostró, salvando las distancias, que con pocos medios se puede hacer mucho.

Cada vez más dependientes

Igual que la medicina y la enfermería se están adaptando cada vez más para atender a sus pacientes dependientes en casa, Alari cree que con la odontología se está evidenciando una necesidad similar.

Y es que la otra parte de la ecuación, explica, son las familias. En muchos casos se trata de personas que tienen dificultades para conciliar trabajo, hijos y el cuidado de padres dependientes. «Se quitan un gran peso de encima porque a lo mejor habrían necesitado pedir una mañana entera para prepararles para salir, transportar la silla de ruedas, regresarles a casa...».

Además de los desplazamientos a algunas familias les preocupa que sus mayores tengan que estar en una sala de espera por distintos motivos y, más recientemente, por el miedo a la Covid-19.

Justamente ese es uno de los aspectos en que hace más hincapié. El material con el que trabaja, obviamente, está esterilizado, pero además él trabaja con doble mascarilla y pantalla entre otras medidas de prevención.

El resultado, asegura, es que «los mayores son una generación muy agradecida, es un trabajo que me llena mucho», reconoce.

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