En la segunda parte del partido de fútbol entre el Real Valladolid y el Barça, el pasado sábado 3 de mayo, los guardias de seguridad de la cárcel de Tarragona advirtieron que, sobre el espacio aéreo del centro penitenciario (situado en el término municipal de El Catllar), unas lucecitas sobrevolaban una zona restringida. Eran drones.
El avistamiento de los drones (algunas fuentes apuntan que podrían haber sido incluso seis en el aire) puso en alerta a la seguridad del centro, y se dio aviso inmediato a los Mossos d’Esquadra.
Los funcionarios estuvieron hasta la medianoche vigilando si estos aparatos entraban en los patios de los módulos para descargar algún tipo de mercancía. De hecho, no es la primera vez que se intenta introducir droga u otros productos prohibidos por vía aérea.
Los Mossos d’Esquadra se activaron tras recibir la llamada de los vigilantes de la prisión e intentaron seguir el rastro de los drones, sin éxito. Al parecer, no hubo descarga en ninguno de los patios.
En los últimos años, el uso de drones en las cárceles de Catalunya ha generado creciente preocupación. Desde 2022, se han registrado más de una docena de incidentes similares, principalmente en los centros de Brians 1, Brians 2, Lledoners y Mas d’Enric, en Tarragona.
Los drones son utilizados para introducir sustancias estupefacientes, teléfonos móviles, tarjetas SIM y otros objetos prohibidos. La Generalitat de Catalunya ha anunciado la instalación de sistemas de detección y neutralización de drones en los centros penitenciarios, y en 2024 se iniciaron pruebas piloto de equipos de interferencia electrónica y vigilancia avanzada para hacer frente a esta nueva forma de contrabando tecnológico.