Equipamientos
Así se hace una autopsia en Tarragona: donaciones de tejidos y avances en el nuevo Fòrum de la Justícia
En el espacio actual, los cadáveres judiciales, que son los que pasan por un examen anatómico, solo pueden donar córneas. En 2025, se realizaron nueve extracciones. Algo que cambiará con el nuevo equipamiento judicial, donde se podrán extraer vasos sanguíneos, válvulas cardíacas o piel

La sala de trabajo forense, ubicada en el tanatorio municipal.
El futuro Fòrum de la Justícia, cuyas primeras obras está previsto que arranquen el próximo mes de marzo y que, si se cumplen los plazos, estará plenamente operativo a finales de 2028, marcará un antes y un después en la medicina forense en Tarragona.
El complejo incorporará una sala de autopsias que dejará atrás las actuales dependencias del servicio de patología forense del Institut de Medicina Legal i Ciències Forenses de Catalunya (IMLCFC), hoy ubicadas en el Tanatori Municipal, donde se practican los exámenes anatómicos.
El nuevo espacio funcionará como un quirófano y supondrá una mejora sustancial, especialmente en el ámbito de las donaciones, un terreno en el que Catalunya es referente. En la actualidad, en Tarragona, cuando el cadáver tiene es de tipología judicial –es decir, ha pasado por una autopsia– las donaciones se limitan a las córneas. En 2025 se realizaron nueve extracciones.
El nuevo espacio funcionará como un quirófano y supondrá una mejora sustancial
Con el nuevo Fòrum, este escenario cambiará: se abrirá la puerta a la donación de tejidos como vasos sanguíneos, válvulas cardíacas o incluso de piel. Siempre, eso sí, teniendo en cuenta que es el criterio médico el que determina en cada caso qué se puede extraer y qué no.
La subdirectora del IMLCFC en Tarragona, Inés Landín, detalla cómo se articula este engranaje tan delicado como preciso: "Tenemos a una enfermera del Banc de Sang i Teixits que viene a las ocho de la mañana al servicio de patología y que valora las autopsias de ese día para ver si cumplen los criterios de donación".
Cuando el caso es viable, se informa a la familia y es la propia enfermera quien lleva a cabo la extracción, una vez el médico forense firma la autorización que certifica que la intervención no interfiere en la investigación judicial sobre la causa de la muerte.
Cuando el caso es viable, se informa a la familia y es la propia enfermera quien lleva a cabo la extracción
Todo el proceso se desarrolla con una sensibilidad hacia el duelo: "Aunque la persona fallecida no se haya opuesto a la donación, siempre se solicita el consentimiento a las familias por criterios éticos", remarca Landín. En esta línea, el IMLCFC fue el primer instituto forense de todo el Estado en aprobar un código ético propio y, desde este año, entrega a los familiares un díptico informativo con todos los detalles.
¿Cómo funcionan?
Tras el fallecimiento de una persona, hay situaciones en las que la ley obliga a practicar una autopsia u otras pruebas complementarias por orden de la autoridad judicial. Ocurre, por ejemplo, cuando la muerte ha sido violenta –ya sea accidental, suicida u homicida– o cuando existe la sospecha razonable de que pueda haberlo sido. Aproximadamente el 40% de las muertes entran en esta categoría. El resto son, mayoritariamente, fallecimientos naturales.
Inés Landín: "Tenemos a una enfermera del Banc de Sang i Teixits que viene a las ocho de la mañana al servicio de patología y que valora las autopsias de ese día"
La muerte súbita ocupa un capítulo aparte. Aunque se trate de causas naturales, su carácter rápido e inesperado hace que los protocolos forenses recomienden una autopsia y pruebas adicionales, especialmente si afecta a jóvenes. En estos casos, la Unitat de Mort Sobtada del IMLCFC es la encargada de contactar con los familiares para informarles del procedimiento.
El itinerario comienza con el levantamiento del cadáver, es decir, el estudio del cuerpo en el lugar donde ha sido hallado, y continúa con el examen anatómico. Esta fase la realiza el médico forense con la colaboración de un técnico especialista en anatomía patológica.
De análisis se obtiene información clave sobre la causa de la muerte, las circunstancias en las que se produjo o incluso sobre la identidad
Ambos trabajan protegidos con el EPI completo. De análisis se obtiene información clave sobre la causa de la muerte, las circunstancias en las que se produjo o incluso sobre la identidad de la persona.
Conviene subrayar un aspecto fundamental: siempre es el juzgado quien ordena la práctica de una autopsia. Las familias no pueden solicitarla ni oponerse a ella. Por norma general, el procedimiento se lleva a cabo dentro de las 24 horas posteriores al fallecimiento.
Una vez concluido, el informe forense se remite al juzgado. Si no existe ningún impedimento judicial, se trasladan los resultados a la familia y, posteriormente, se autorizan los trámites para que puedan despedirse de su ser querido.
Pese a la imagen popular, las autopsias representan solo el 5% del trabajo de los médicos forenses
Mucho más que autopsias
Pese a la imagen popular, las autopsias representan solo el 5% del trabajo de los médicos forenses, un dato que los profesionales no se cansan de reivindicar. Además, de ese reducido porcentaje de exámenes, el 98,5% corresponde a muertes que no tienen su origen en homicidios.
La labor del médico forense va mucho más allá. Su función principal es asistir a jueces, fiscales y tribunales mediante la elaboración de informes periciales, tanto en el ámbito clínico como en el de las autopsias, integradas en la subdivisión de patologías.
Inés Landín: "Aunque la persona fallecida no se haya opuesto a la donación, siempre se solicita el consentimiento a las familias por criterios éticos"
A ello se suman reconocimientos, asistencias y valoraciones a víctimas y detenidos, así como análisis relacionados con toxicomanías, entre tareas que rara vez ocupan titulares, pero que resultan esenciales.