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Infraestructuras

El viacrucis de obras sigue para los Regionals de Tarragona. Estas son las grandes obras que vienen

La mejora de la seguridad de los Túnels del Garraf y el cambio de ancho entre Tarragona y Castelló comportarán importantes afectaciones para los usuarios del sur de Catalunya

Los usuarios de Tarragona todavía deberán convivir con las obras un tiempo

Los usuarios de Tarragona todavía deberán convivir con las obras un tiempofoto: Marc Bosch

Núria Riu

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No se puede hacer una tortilla sin romper los huevos, y los usuarios de Regionals y Rodalies de la demarcación de Tarragona son conscientes de que sin obras no llegará la anhelada mejora del servicio ferroviario que tanto esperan. Tras un 2025 marcado por el caótico restablecimiento de la circulación entre Tarragona y Sant Vicenç de Calders, y en el que los retrasos y las incidencias no han ofrecido una tregua continuada, los usuarios ya se están mentalizando para los nuevos proyectos de obras que comportarán afectaciones.

La hoja de ruta está marcada, aunque todavía falta conocer la letra pequeña. La mejora de los Túnels del Garraf y el cambio de ancho entre Tarragona y Castelló son las dos actuaciones de más envergadura que tienen que llevarse a cabo en los próximos meses y que afectarán a las líneas del Corredor Sur. Ambas comparten que serán de gran trascendencia y que conllevarán alteraciones durante varios meses, lo que obligará a modificar las rutinas de movilidad de miles de personas que no ven la luz al final del túnel.

Los Túnels del Garraf serán la primera estación de este viacrucis particular que viven los tarraconenses que estudian o trabajan en la capital catalana y que todavía utilizan el tren como medio de transporte, a pesar de que en los últimos tiempos ha habido una fuga de viajeros hacia la carretera.

Las obras estaban previstas para finales del año pasado, pero su ejecución se dilató a la espera de que finalicen los trabajos de renovación del carril entre Vilafranca y Sant Vicenç de Calders, que desde hace varios meses están en marcha. Esto debe permitir que algunos convoyes puedan desviarse por la vía interior, por lo que la nueva fecha que ha fijado el administrador de infraestructuras Adif en el calendario es el mes de marzo.

La actuación que se plantea comportará que, durante tres meses, el Garraf se convertirá en un cuello de botella en vía única. En concreto, las líneas que se verán afectadas son la R-2 sur de Rodalies, así como la R-13, R-14, R-15, R-16 y R-17 de Regionals. En total, suman unos 10.000 usuarios al día que se verán afectados por una «reducción en la oferta» de los servicios ferroviarios existentes, según confirma Renfe.

Mejorar la seguridad

Se trata de una reforma puntual que tiene que hacerse sí o sí para mejorar las condiciones de seguridad de la infraestructura. La intervención afectará a la línea de mar y supondrá un ‘parche’, a la espera de que se aborde el proyecto definitivo, mucho más ambicioso, y que deberá concretarse dentro del Pla de Rodalies hasta 2030, ahora en fase de revisión. Esta primera actuación deberá servir para adaptar este tramo según las especificaciones técnicas de seguridad establecidas por la normativa europea, por lo que desde hace tiempo se plantea una ampliación para habilitar una galería de evacuación.

Imagen de los túneles del Garraf

Imagen de los túneles del GarrafWikimedia Commons.

Se trata de un tramo de más de nueve kilómetros de longitud, en el que se encadenan diferentes túneles con dos bocas, una por cada sentido de la marcha. Entre los trenes de Rodalies y Regionals, cada hora pasan entre diez y doce convoyes por este tramo, lo que significa que, mientras duren las obras, las circulaciones se reducirán a la mitad. El operador asegura que está trabajando de forma interna en el plan de alternativas y todavía no se ha decidido si habrá un servicio de autobús por carretera durante los tres meses en los que se interrumpirá la circulación por una de las vías entre Sitges y Garraf.

Tensionar el servicio

Entre el 50% de capacidad que ofrecerán los túneles y los servicios que se desviarán por Vilafranca, podría cubrirse temporalmente la demanda existente desde las comarcas del sur de Catalunya. No obstante, hay que tener en cuenta que, a diferencia de las obras del túnel de Roda de Berà –que tan solo afectaron a los Regionals–, esta vez también se sumará la R-2 sur de Rodalies. Esta es una línea con una alta demanda y que ya va muy tensionada, lo que obliga a estudiar con precisión cualquier decisión que pueda comportar una reducción de la oferta, sobre todo en cuanto a las horas más calientes del día, en las que ya hay aglomeraciones.

No está confirmado si el cambio de ancho será este año o ya en 2027

Si todo va según lo previsto, antes del inicio del verano los usuarios habrán superado este nuevo bache. A partir de ahí, las informaciones son más confusas y todavía no hay precisiones sobre cuándo se abordará la segunda gran obra que afecta a estas comarcas, como es el cambio de ancho de vía, de ibérico a estándar, entre Tarragona y Castelló.

2027 como límite

Este es un proyecto cuyo estudio informativo se aprobó en junio de 2020, pero que se ha ido dilatando en el tiempo por los retrasos en la implantación del tercer carril entre Castellbisbal y Vila-seca. Ahora, cuando parece que está encarrilado este tramo norte, se acerca el momento de esta intervención, aparentemente sencilla a nivel técnico, pero que comportará la interrupción del servicio ferroviario entre cinco y seis meses.

Adif no ha concretado de forma oficial la fecha. En la Declaració sobre la Xarxa 2026, un documento que especifica las obras que la empresa pública tiene previstas para este año, se incluye la operación para el mes de octubre o noviembre. Pese a ello, no está confirmado y algunas fuentes aseguran que podría dejarse para inicios del año que viene. En todo caso, 2027 es la fecha que el Ministerio de Transportes tiene grabada a fuego para la entrada en funcionamiento del Corredor del Mediterrani desde Almería a la frontera francesa, por lo que este es el límite en el que la obra deberá estar acabada.

Al respecto, en los últimos tiempos se han dado algunos pasos que demuestran que la maquinaria ya se pone en marcha, y una muestra de ello es que el pasado mes de diciembre Adif sacó a licitación el cambiador de ancho de Vila-seca.

En un primer momento, se había apuntado la posibilidad de que este cambio de ancho podría abordarse sin la necesidad de interrumpir del todo la circulación y que primero se actuaría sobre una de las vías y después la otra. No obstante, esto comportaba casi un año de afectaciones y, finalmente, se ha decidido hacerlo todo de golpe.

Servicio por carretera

En este caso, Renfe sí ha confirmado que se hará un Pla d‘Alternatives de Transport (PAT), con autobuses por carretera, ya que, más allá de los usuarios de la R-16, también deberán hacer transbordo los pasajeros de los Euromed que enlazan Barcelona con Valencia y Alicante. Pese a ello, todavía no se ha entrado en las concreciones de un dispositivo que, de nuevo, pondrá a prueba la paciencia de los usuarios de les Terres de l’Ebre.

¿Intermodal de Vila-seca y mercancías por el interior?

Más allá de estas dos grandes obras, no se descarta que todavía tengan que hacerse algunas intervenciones puntuales para la entrada en funcionamiento del Corredor del Mediterrani. A estas, hay que sumar los trabajos que se están abordando desde el Pla de Rodalies, para la puesta a punto de la infraestructura, que principalmente hacen referencia a la consolidación de taludes y trincheras, además de la eliminación de limitaciones temporales de velocidad.

Este 2026 también podría ser el año en el que el Ministerio de Transportes confirme la apuesta por la estación intermodal de Vila-seca, mientras que el trazado de las mercancías por el interior es otra de las asignaturas pendientes. En 2023 debería haber finalizado el estudio de viabilidad con las distintas alternativas, pero este se está haciendo rogar.

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