Sociedad
Noa, Otto, Bagheera... Los animales entran a misa en Tarragona
En la Església de Sant Llorenç, pese al temporal, se ha cumplido este sábado la tradición de bendecir a los animales por la festividad de San Antoni Abat. La costumbre en la ciudad se recuperó hace 40 años

Bagheera, uno de los perros que ha recibido la bendición en la iglesia de Sant Llorenç.
A Rosa se le quiebra un poco la voz cuando cuenta que Noa —una perrita negra de cuya presencia no nos habíamos percatado hasta que ha terminado la misa— ha sido quien «me ha salvado, la que me ha dado fuerzas cuando yo no tenía».
Y es que el animal, que hoy tiene casi 15 años —«es viejita como yo», dice Rosa—, fue quien la empujó a salir adelante cuando el mundo se le venía encima tras la muerte de su hijo, hace cinco años.
Noa ha sido esta mañana una de la media docena de perros que recibieron la bendición en la Església de Sant Llorenç. Sus dueños han desafiado el temporal para cumplir con la tradición de recibir el agua bendita en la festividad de Sant Antoni Abat.

Un momento de la bendición esta mañana.
El santo es venerado como patrón de los animales porque la tradición lo recuerda como un ermitaño profundamente ligado a la naturaleza, que vivió en armonía con los animales y los consideró criaturas dignas de respeto. Su imagen, casi siempre acompañada por un cerdo, remite a la labor solidaria de la orden de los antonianos en la Edad Media, dedicada al cuidado de enfermos y necesitados.
El Gremi de Pagesos de Sant Llorenç i Sant Isidre de Tarragona recuperó esta y otras tradiciones —como los Tres Tombs— hace unos cuarenta años, tal como recuerda Pere Joan Salas, vicepresidente del gremio.
Las cosas, no obstante, han cambiado mucho. En épocas pasadas, recuerda Salas, las que se bendecían eran las bestias de peu rodó (mulas, caballos, burros…), cruciales para el trabajo y el sustento de las familias.

Además de la bendición se ha repartido la tradicional coca.
Ahora, los animales que se bendicen son casi exclusivamente de compañía, que, sin embargo, también desempeñan un papel capital en los hogares. No hay que perder de vista que en la ciudad de Tarragona hay 19.270 mascotas registradas —solo contando perros y gatos— y que ya hay tres perros por cada niño menor de cuatro años.
Entre quienes han acudido a la misa de esa mañana había familias como la de Bagheera —un galgo bautizado así en honor a la pantera negra de El libro de la selva—, cuya familia es «de pueblo» y está acostumbrada a cumplir con la costumbre, y también los dueños de un plácido labrador llamado Otto, que acudieron al completo para recibir la bendición.
Esta mañana, desde el altar de la iglesia —una auténtica joya—, mosèn Xavier Reñé Balcells, consiliario del Gremi, recordaba que, como humanos, «somos responsables del mundo que se nos ha confiado» y que a animales y plantas «les debemos respeto y cuidado».