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Alejandro Fernández: «Nuestro ayuntamiento no dirige la ciudad»

El político popular se muestra moderadamente optimista sobre el futuro electoral del Partido Popular en Tarragona y Catalunya

Danel Arzamendi

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Alejandro Fernández: «Nuestro ayuntamiento no dirige la ciudad»

Alejandro Fernández: «Nuestro ayuntamiento no dirige la ciudad»

Aunque reconoce que todavía no se ha repuesto del reciente y súbito fallecimiento de su padre, a medida que avanza nuestra conversación vuelve a desbordarse la energía y la determinación que estuvieron a punto de convertirlo en alcalde. «En política nunca puedes descartar nada, porque luego el futuro te deja mal, pero es casi imposible que vuelva a la política municipal. Tuve la oportunidad de ser alcalde pero la perdí, y hoy les toca a otros intentarlo». Aun así, sigue poniendo el acento en la falta de rumbo de nuestra capital. «Debemos preguntarnos por qué el Ayuntamiento no dirige la ciudad. Ése es el gran tema de Tarragona. Por ejemplo, en marzo de 2011 ratificamos en el Palau de Congressos el plan territorial para desviar el tren de la costa, según un modelo realmente bueno elaborado por el Tripartit. Pues bien, ese mismo septiembre la presión logró que Ballesteros fuera a sede portuaria para cambiar radicalmente el proyecto, porque el Port tenía prisa y prefería el tercer carril, una idea inviable que se lo ha cargado todo. Es muy grave que un lobby potente pero pequeño obligue al alcalde a rectificar un proyecto consensuado. O hay un poder político potente o las ciudades no avanzan».

No volverá a la política local
Según Alejando Fernández, en Tarragona existe un poder fragmentado que no desea un gobierno local fuerte sino dócil. «En la primavera de 2011, cuando Victòria Forns tenía la llave del Ayuntamiento, el Diari hizo un reportaje con los prohombres y promujeres de la ciudad, posicionándose sobre si me preferían a mí o a Ballesteros como alcalde. Fue curioso que todo el establishment de Tarragona, la derecha dura de la ciudad, apoyó a Ballesteros, y los antisistema revolucionarios me preferían a mí, al del PP».

Pese a los malos resultados de mayo, se muestra moderadamente optimista sobre sus espectativas electorales a nivel local. «En nuestro peor momento hemos logrados dos concejales, mientras ERC no tenía ninguno en 2011. Ahora ya no existe el suelo electoral: el suelo te lo ganas. Nuestra representación es pequeña pero seguimos teniendo presencia».
Paralelamente, el presidente del PPC no ahorra críticas hacia la trayectoria de Ciudadanos en Tarragona. «Han desaprovechado una oportunidad histórica. Tenían un momento de marca, como lo tuve yo en 2011. Pero nosotros conseguimos siete concejales y ellos son cuatro. Eso significa que no han arriesgado, no han presentado un proyecto de ciudad, ni han marcado el debate local público. Soy escéptico ante la posibilidad de que puedan recuperarse».

 También muestra su inquietud ante la forma en que se ha resuelto la investidura de nuestra capital. «En una ciudad como Tarragona, con un 70% de la población no independentista, no es normal que tengamos un alcalde independentista. Es verdad que fue cosa de un concejal, pero con estos porcentajes, la mayoría natural moderada debería gobernar eternamente. Esto no es Girona. El tarraconense centrado de toda la vida está perplejo: ¿cómo nos ha pasado esto? El problema ha sido la falta de vigor del proyecto político».

Aun así, está convencido de que Pau Ricomà sólo será un alcalde de transición. «Me ha sorprendido lo que está haciendo. Yo pensaba que lo haría mejor, entendiendo el mensaje y aprovechando esta oportunidad para hacer un proyecto alternativo de ciudad, no de cartelitos». Por su parte, «Dídac Nadal debería declararse heredero de su padre o romper con ese proyecto. ‘No es pot xuclar i bufar alhora’. Personalmente considero alucinante que JxC se sume a la CUP y a los Comuns para un pacto de gobierno».

A nivel de Catalunya «estamos creciendo moderadamente, tras flirtear con la desaparición. Estoy ilusionado, dentro de las dificultades, que son colosales. El déficit de confianza es tan grande que tardaremos en reconstruirlo. Pero para nosotros será más fácil que para el mundo convergente, porque cuando rompes la idea de que la ley está para cumplirla, creas el caldo de cultivo para que terminen mandando la CUP, los Comuns… A nosotros, electoralmente, nos conviene centrar el debate en el eje ideológico izquierda-derecha, pero el proceso lo ha silenciado. Aun así, lo verdaderamente importante es reconstruir el centroderecha en Catalunya».

El futuro de Catalunya
Aunque resulta difícil imaginar cómo se resolverá el actual laberinto catalán, le pido un pronóstico. «Tras vencer en las autonómicas, Ciudadanos no hizo los deberes y renunció a ser alternativa. Muchos de sus votantes han terminado en el PSC, porque interpretan que ahora es el momento del diálogo. Considero que es un razonamiento erróneo pero lo entiendo: hemos sufrido mucho y ahora queremos un acuerdo entre Junqueras e Iceta, que son mimosos y ‘bona gent’. Probablemente volvamos a un nuevo tripartito. La pregunta es cuándo romperá la baraja ERC, porque temen que el dúo Torra-Puigdemont les vuelva a ganar. Aun así, creo que si el PSC se presenta con Iceta tiene una oportunidad».
Sobre la evolución del soberanismo, «probablemente veamos que baja de intensidad en las mayorías, pero me preocupa que asistamos a episodios muy graves protagonizados por minorías más agresivas. Aunque espero que no sea así».

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