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Alforja se cuela de la noche a la mañana entre los municipios más ricos

De la 54ª plaza a la cuarta en la provincia en un año. La renta media subió tras la venta de una empresa que ha enriquecido a algunos vecinos. Castellvell del Camp es el pueblo más rico; Batea el más pobre 

Raúl Cosano

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Padres con niños a la salida del colegio en Alforja, esta semana. FOTO: Alba Mariné

Padres con niños a la salida del colegio en Alforja, esta semana. FOTO: Alba Mariné

«Yo no sabía nada, no había escuchado nada entre los vecinos», explica una empleada en La Parada d’Alforja, una cafetería a la entrada del pueblo que no deja de servir minis y cafés al goteo constante de clientes. Son unos 1.800 habitantes, en el bucólico corazón del Baix Camp, al pie de la sierra del Montsant. La vida discurre tranquila y apacible por los rincones de este municipio, coronado en las alturas por el skyline de la Esglèsia de Sant Miquel, con un entramado de callejuelas empinadas y plagado de lazos amarillos. 

Algunos de sus vecinos son ajenos a esta estadística imprevista que ha metido a esta población en el club de las más ricas de la provincia. Los últimos datos de Hacienda ilustran un salto extraño, un imprevisto numérico que, sin embargo, tendrá su explicación. Alforja ha pasado de la posición 54 en el ranking de riqueza provincial a la cuarta plaza; del puesto 367 en la lista catalana al 36; y del 834 en el cómputo de toda a España al 73; y todo ello casi de la noche a la mañana, de 2016 a 2017, último año disponible, cuyos datos acaba de publicar la Agencia Tributaria, desglosando los declarantes de IRPF de todas las localidades de más de 1.000 habitantes. De 19.405 euros de renta media disponible a los actuales 27.958. Son 8.553 más. 

«Algunos socios vendieron la empresa por 15 millones y recibieron un dinero por eso», dice Joan Josep Garcia, el alcalde de Alcanar

En el bar un parroquiano arroja luz: «Se escuchó en su momento que una empresa familiar había vendido la compañía a una multinacional. Eran unos socios vecinos de Alforja». Otros no conocen la historia pero sí saben de la capital importancia de la compañía. Se llama Tecnovit, está en el polígono industrial Les Sorts, en Alforja, y se dedica al diseño, la fabricación y comercialización de complementos alimenticios para animales. «Es una empresa importante que da trabajo a gente», dice uno. «¿Y dónde puedo enviar el currículum?», responde una chica, entre bromas.

La clave para entender el auge económico de Alforja está en una operación que sucedió en 2017. Faes Farma, un laboratorio vizcaíno, compró el 4 de julio de aquel año la compañía Tecnología & Vitaminas (Tecnovit) por 15 millones de euros, según comunicó la propia empresa vasca. Faes Farma pagó el importe al contado, financiándose con recursos propios y préstamos bancarios.

«Algunos socios, que son vecinos de Alforja, vendieron la empresa y recibieron un dinero por eso. Esa puede ser la razón de por qué la renta ha aumentado en el municipio», cuenta Joan Josep Garcia, alcalde de Alforja, que recalca la importancia de la compañía. «Da trabajo a gente de aquí. A pesar de la venta a una multinacional, la producción sigue aquí y es una compañía implicada, muy integrada en el pueblo y que funciona bien», dice el máximo representante municipal. 

«Sé que la empresa había cambiado de dueños y poco más. Es una compañía importante», cuenta una comerciante. «Aquí seguimos viviendo igual. No somos más ricos, al revés, pagamos más impuestos. Será algo que afectará a unas pocas personas», se resigna otro ciudadano. Una comparativa para entender la magnitud de un cambio que ha situado a Alforja entre los más ricos: esos 15 millones que costó el traspaso empresarial equivalen a más de 11 presupuestos del Ayuntamiento, que en 2018 manejó un montante de 1,3 millones. Según balance de la propia corporación, en 2016 Tecnovit facturó 12,7 millones y tenía a 38 personas en plantilla. 

Riqueza en el Baix Camp
De ahí que, como ha pasado en otros pueblos, un incremento de la renta de pocas personas haya disparado la media. Alforja, en su meteórico ascenso, se ha quedado a solo 1.000 euros de Castellvell del Camp, el municipio que, un año más, se vuelve a alzar a lo más alto de la clasificación provincial de riqueza, con casi 29.000 euros de renta disponible. 

«Ahora la compañía la llevan otros. Da trabajo a mucha gente en el pueblo», comenta un vecino

Tanto esta población como la segunda, Almoster, están en el Baix Camp y son lugares eminentemente residenciales, compuestos por urbanizaciones donde vive clase social acomodada que suele proceder de Reus, el municipio grande de principal influencia. 

«El movimiento residencial que se ha producido muestra que la gente que puede escoger tiende a buscar espacios más protegidos, no sólo en términos de seguridad ciudadana, sino también en el sentido de garantizar la educación de sus hijos, los clubes a los que van, los amigos que hacen... Se tienden a buscar estos espacios muy cerrados», expone sobre el tema el sociólogo y profesor de la URV Àngel Belzunegui. 

Lo mismo sucede con Els Pallaresos y El Catllar, con parecida tipología de chalets y adosados de alto standing, pero respecto a Tarragona como capital más importante. Altafulla, con su tirón turístico, se coloca en la tercera posición de un ‘top 20’ donde tiene también peso la huella industrial: Flix, Vandellòs i L’Hospitalet y Ascó son claras muestras de ello. De entre las principales ciudades, Tarragona es la primera, por delante de Cambrils, Valls y Reus. 

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