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Alumnos, maestros y padres del Cèsar August trabajan para mejorar el patio

Una de sus metas es acondicionar el solar vacío que tienen al lado 

Norián Muñoz

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Este año todos los niños de la escuela se han disfrazado de algún elemento del patio a propósito del proyecto. FOTO: Laura Fernández C.

Este año todos los niños de la escuela se han disfrazado de algún elemento del patio a propósito del proyecto. FOTO: Laura Fernández C.

«A mí me gustaría un patio con muchas cosas divertidas, como trampolines, tirolinas, toboganes... Y que los baños estuvieran mejor.... Y en el descampado (un terreno vacío justo al lado de la escuela) vendría bien plantar árboles y flores y que cavaran un agujero para hacer un pequeño lago con peces y cisnes».

Es lo que escribe una alumna de la Escola Cèsar August sobre cómo le gustaría que fuera el patio.

Y es que el centro educativo ha propuesto a niños, maestros y padres una tarea común: descubrir cómo es el patio de sus sueños y comenzar a trabajar en ello. 

La primera parte del proyecto ha consistido en un diagnóstico de la situación en el que han participado todos.

Tanto los alumnos como las familias han respondido a una encuesta donde se les preguntaba qué les gusta y qué no del patio actual.

La escuela data de los años ochenta y tiene más de 600 alumnos; todos, desde P3, se dedicaron concienzudamente a ver su entorno y a documentar lo que estaba mal. La lista es larga: pistas deportivas degradadas, parterres en mal estado, falta de bancos, de zonas de sombra, fuentes que no funcionan, zonas que necesitan una mano de pintura, huecos...

A partir de allí cada nivel comenzó a trabajar. En los dibujos de los más pequeños el gran reclamo son las flores y los árboles para un patio que ahora está especialmente cubierto de tierra y concreto y falto de color.

Eso sí, como soñar es libre, los dibujos están aderezados con elementos como tiendas de indios. 

Los más mayores han hecho sus propuestas en base a planos más elaborados. Ellos sueñan con laberintos y juegos en el suelo, hamacas, tirolinas, un rocódromo, mejores pistas deportivas y hasta una zona ‘chill out’ para hablar y relajarse.

El solar anhelado

Y en esos planos una de las claves del proyecto: el solar vacío que está justo al lado de la escuela y del que sólo les separa una valla. En este terreno, ahora sin uso, funcionó en un primer momento la Escola Tarragona.

El terreno fue cedido en 2014 a Ensenyament de la Generalitat con el objetivo de hacer crecer el patio, pero no se ha hecho nada.

Cuenta Blanca Carrión, directora de la escuela, que la intención sería poder contar con ese espacio para tener sitios donde jugar de otra manera.

Actualmente, como en tantas otras escuelas, la parte central del patio está dominada por las pistas donde se juega a pelota. Quienes no juegan al fútbol, en especial las niñas y los niños a los que no les gusta, terminan relegados a las esquinas.

La idea inicial (están abiertos a más opciones), explica la directora, sería poder trasladar las pistas deportivas al solar. Así, no sólo quedaría más espacio para otro tipo de juegos, sino que también el nuevo espacio podría ser compartido con los vecinos teniendo en cuenta que está en medio del Parc del Francolí. 

Explica Carrión que una muestra de que faltan nuevos espacios para pasar el tiempo de recreo de otra forma es el hecho de que la biblioteca permanece abierta en las horas del patio y está llena.

Dispuestos a invetir

Consultado al respecto, Francesc Roca, concejal de educación del Ayuntamiento de Tarragona, asegura que valora muy positivamente el proyecto y que la idea de abrir una parte a los vecinos va justo  en la línea que han comenzado a implementar de compartir las canchas de las escuelas con el resto de la ciudad.

Además sería una oportunidad, reconoce, de dignificar un espacio sin uso. De hecho, hasta hace unos pocos meses el solar estaba enmontado y lleno de suciedad y escombros.

No obstante, Roca apunta que no puede poner fecha a estas acciones porque las competencias del Ayuntamiento en las escuelas, y por ende su presupuesto, son sólo en materia de mantenimiento.

En el caso de las nuevas inversiones (como ésta) cuentan con un presupuesto de 300.000 euros, pero  sujeto a la venta de patrimonio.

En cuanto se cuente con ese dinero, explica, se irán concretando acciones.

Mientras, la directora es realista; en la escuela se necesitan otras actuaciones urgentes, como la de los baños, pero no están dispuestos a quedarse quietos. De hecho, antes de que acabe el año esperan poder hacer, con la ayuda de los padres, elementos de los que los niños pedían. Uno será, probablemente, una pirámide de neumáticos.

También seguirán buscando la opinión de expertos. El jueves que viene Enric Queralt, maestro, formador y psicopedagogo ofrecerá en el colegio la conferencia: ‘El pati: Espai d’oportunitats de vida, d’experimentació, de coneixement, perdudes?’.

Y, por supuesto, los deberes seguirán siendo los mismos: seguir soñando. 

Por lo pronto, este carnaval todos los niveles se disfrazaron de alguno de los elementos del patio que anhelan.

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