Siembran la semilla de la futura área metropolitana del Camp de Tarragona

Arranca el debate del Pla Director Urbanístic del Sistema Metropolità que, por primera vez, hablará sobre gobernanza. El Govern de la Generalitat quiere aprobarlo dentro de dos años

NÚRIA RIU

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El plan director hablará de los crecimientos residenciales y de reciclaje urbano. FOTO: PERE FERRÉ/DT

El plan director hablará de los crecimientos residenciales y de reciclaje urbano. FOTO: PERE FERRÉ/DT

El Govern de la Generalitat, en colaboración con la Universitat Rovira i Virgili (URV), inició hace unos días el debate previo para la redacción del futuro Pla Director Urbanístic del Sistema Metropolità del Camp de Tarragona. Se trata de un instrumento de planificación que «tiene como objetivo ordenar el sistema urbano del Camp de Tarragona», según avanza director general de Ordenació del Territori i d’Urbanisme, Agustí Serra. Un análisis que quiere aportar una «visión unitaria del territorio» y que se plantea como una «oportunidad» para empezar a hablar del área metropolitana como un ente con una gobernanza y unas competencias definidas.

«La idea es hacer una ordenación de todos los elementos que intervienen en el planeamiento urbanístico, como los espacios abiertos, los asentamientos urbanos y las grandes infraestructuras, para establecer unos denominadores comunes para el territorio, por tal de configurar un plan que dé una coherencia y una visión unitaria, que no entiende de límites municipales, sino de unidades de paisaje y de problemáticas compartidas», sigue explicando Serra. Aspectos como la movilidad, la ocupación de suelo o dónde tienen que desarrollarse los asentamientos de crecimiento que quedan por consolidar son algunos de los aspectos que se tendrán en cuenta. Sin embargo, se trata de un instrumento más amplio que hablará también sobre el espacio agrícola, energía o dónde tienen que priorizarse las actuaciones de reciclaje urbano.

Este plan director afecta a seis municipios. Es el caso de Tarragona, Reus, Vila-seca, Salou, La Canonja y Constantí. Precisamente esta delimitación es uno de los aspectos que genera más recelo. Al respecto, se cuestiona que Cambrils haya quedado excluido o que tampoco no estén municipios como Els Pallaresos y El Catllar. Al respecto, Serra defiende que el trabajo que se ha realizado hasta al momento corresponde a un «avance preliminar» y que a través de este «se estudiará la oportunidad o no de incorporar otros municipios». Por tanto, desde la Generalitat se asegura que «es un tema que no está cerrado», y que se tendrán en cuenta «estudios rigurosos» antes de tomar cualquier decisión.

Para la redacción del plan se elaborarán estudios demográficos, así como se tendrán en cuenta las potencialidades económicas del territorio. Y, a partir de ahí, Serra afirma que tendrá que definirse «cómo tiene que repartirse y cuál será el papel de cada municipio». Y es que, lo que pretende el Govern de la Generalitat es que «no vuelva a pasar que a través de las revisiones de planteamiento individualizadas, cada uno decida por su propia cuenta, sin una mirada solidaria desde el punto de vista de poder potenciar el papel de un municipio en ciertos aspectos respecto a otros».

Una de las novedades de este plan, respecto a otros instrumentos de planificación como el Pla Territorial del Camp de Tarragona, es que se incluye un apartado en el que se hablará de la gobernanza. «Este es un tema de los municipios, pero sería conveniente que a partir de estos objetivos se acabara materializando un nuevo sistema desde el punto de vista metropolitano», indica Serra.

Para el director general de Ordenació del Territori i d’Urbanisme, este plan director es una «excelente oportunidad para que se convierta en el embrión del futuro sistema de gobernanza del Camp de Tarragona». Precisamente, este es uno de los aspectos que despierta más expectativas entre las personas que han participado en las sesiones previas. Para el catedrático del Departament d’Economia de la URV, Josep Maria Arauzo, «debería irse más allá y dotar el territorio de un ente metropolitano, ya que si no seguiremos poniendo pegados». Y esto, según avanza, significa que haya «generosidad administrativa» y «replantearnos el papel de las comarcas y de los Consells Comarcals, así como también el de las provincias».

Arauzo, que forma parte del comité científico que se ha creado para la redacción del plan, defiende que «aunque el trabajo se centra básicamente en cuestiones urbanísticas, esto debería ser la excusa para avanzar y dotarnos de unas estructuras metropolitanas reales, con un poder político».

Un plan de planes

Por su parte, Josep Oliveras, que es catedrático en Geografia, también defiende que este trabajo que se está haciendo ahora, y que lidera el Departament de Vicepresidència, Territori i Polítiques Digitals, «debe servir para que poco a poco pueda haber unas estructuras de gobernanza». Oliveras se muestra claro: «Si realmente quisiéramos un gobierno metropolitano, tan solo haría falta que los alcaldes del ámbito central se fueran al Parlament y se aprobara, como se hizo con La Canonja». Sobre su contenido, Oliveras considera que el nuevo instrumento debería ser un plan de planes de forma que «coordine el conjunto de acciones, equipamientos e infraestructuras del territorio». Y aquí pone el acento en la necesidad que quede bien definido «todo el tema ferroviario» y «qué pasa también con el aeropuerto y las autopistas».

En enero de 2010, se aprobó el Pla Territorial Parcial del Camp de Tarragona. Posteriormente, tenía que concretarse con el Pla Director Urbanístic de l’Àmbit Central del Camp de Tarragona, que no pasó de la aprobación inicial. «Han pasado muchos años en los que han pasado muchas cosas, entre ellas un cambio económico y social muy importante», afirma Agustí Serra.

Los horizontes e indicadores según los cuales se hicieron aquellos documentos han quedado desactualizado. Y, en paralelo, se han incorporado nuevas miradas en la planificación, desde el punto de vista de la sostenibilidad o los nuevos modelos de movilidad y de actividad económica. Con todo, Serra defiende que «han pasado suficientes cosas muy trascendentes como para repensar todo esto con un nuevo plan director». Otro de los cambios es que, por primera vez, la redacción sale desde el territorio. «No queremos que pase lo de 2010, cuando se hizo un plan director muy grande y desde la distancia», sigue explicando Serra. Fruto de ello, se firmó un convenio con la URV que organizó unas primeras sesiones de debate participativo, del que surgió una primera diagnosis. A partir de ahí se planteará el inicio de la redacción del plan, que dirigirá el responsable de los Serveis Territorials d’Urbanisme, Francesc Santacana.

De cara al mes de noviembre está previsto que se convocará una reunión de la comisión ejecutiva, que está formada por los alcaldes y la propia dirección del departamento, lo que dará comienzo a la redacción propiamente dicha del plan.

El calendario es ambicioso, en «dos años» o «dos años y medio» la administración catalana quiere tener aprobado el documento. «ha costado ponerlo en marcha, pero este proceso previo, que es muy innovador pero muy necesario, creo que nos ayudará a agilizar el proceso».

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