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Ceremonia de fuego para el adiós

Una 'carretillada', la lectura del testamento y los lloros de las plañideras despiden al Carnestoltes de Tarragona

Carla Pomerol

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La Plaça de la Font fue testigo directo de la gran bola de fuego, protagonizada por los grupos y bestias de fuego de la ciudad. Foto: Pere Ferré

La Plaça de la Font fue testigo directo de la gran bola de fuego, protagonizada por los grupos y bestias de fuego de la ciudad. Foto: Pere Ferré

Se acabó el Carnaval. Y como cada año, el fuego fue el protagonista de la última jornada. Los tarraconenses lloraron la pérdida del Rei Carnestoltes y su Concubina, pero después disfrutaron cuando los quemaron en la bóta de la Plaça de la Font. Ayer se puso el punto final a casi diez días de locura y desenfreno. Han sido días de emociones, de plumas y de sátira. Y sobre todo se ha hecho patente que el Carnaval tarraconense es uno de los mejores del mundo.

Durante el día de ayer muchos fueron los protagonistas: las plañideras, los Ninots, la bóta, la Concubina y el Carnestoltes. Pero lo que realmente esperaban los tarraconenses era la primera carretillada del año, a cargo de los grupos y bestias de fuego de la ciudad.

El Ball de Diables de Tarragona ofreció 13 minutos de espectáculo. Cada dos minutos cambiaba el tipo de pirotecnia. El momento álgido del Ball llegó con un final apoteósico, donde la incorporación del color fue la principal novedad. Al otro lado de la Plaça de la Font se encontraban los Diables Voramar. Por primera vez, la pirotecnia de los del Serrallo cambió de ubicación. Años anteriores, el carro –recipiente en el que se guardan las carretillas–, estaba situado en la Bocacalle, un lugar poco seguro, ya que pasan muchas personas por allí. Ayer la pirotecnia de los Voramar estuvo colocada en la plataforma de cemento situada en la parte izquierda del edificio del Ayuntamiento.

Tanto los Diables Voramar como la Víbria de Tarragona utilizaron carretilla titani, que se caracteriza por su chispa brillante, también xiuladora, que hace mucho ruido, y sortidor amarillo, para poner color al espectáculo. El Drac de Sant Roc, el Bou de Tarragona y el Griu son las otras bestias de fuego que participaron en esta fiesta del fuego. De manera alterna, las bestias se acercaron a la bóta para dar lo mejor de sí. Después de tres carretillades individuales, llegó la encesa final, que dejó boquiabiertos a los presentes. La Plaça de la Font se convirtió en una bola de fuego.

Sin pelos en la lengua

El vestíbulo del Teatre Metropol se convirtió, durante la tarde de ayer, en la casa mortuoria del féretro del Rei Carnestoltes. La Colla La Bóta fue la encargada de representar los últimos minutos de vida del rey.

Antes del correfoc, el Llucifer, como notario real, leyó el testamento del Carnestoltes. Las obras del Mercat Central fue el tema central del último escrito del rey. Sin pelos en la lengua, el Llucifer del Ball de Diables de Tarragona habló de toda la clase política de la ciudad, incluso aconsejó al candidato convergente Albert Abelló una nueva temática para otra colección de cromos. El caso Nóos, la política española, la independencia y la monarquía también fueron protagonistas del recopilatorio de palabras mal sonantes del XXXV Rei Carnestoltes.

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  • CARNAVAL 2016

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