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Colapso total en Urgencias durante la Navidad

En la mayoría de hospitales de la demarcación se ha disparado la actividad durante estas vacaciones, lo que ha obligado a los pacientes a esperar más de siete horas para ser atendidos y, en algunos casos, han sido tratados en camillas o en sillas en los pasillos

Carla Pomerol

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La sala de espera de las Urgencias del Hospital Joan XXIII estaban ayer por la tarde llenas a rebozar.

La sala de espera de las Urgencias del Hospital Joan XXIII estaban ayer por la tarde llenas a rebozar.

Las salas de espera de urgencias de la mayoría de hospitales de la demarcación han estado abarrotadas durante estas vacaciones de Navidad, provocando colapsos como los que nunca antes se habían visto en los hospitales.

También los boxes de Urgencias se han quedado cortos, obligando a los pacientes a ser atendidos en los pasillos, en camillas, o en el peor de los casos, en butacas. El tiempo de espera también ha sido extraordinario.

Hasta siete horas, aseguran algunos pacientes. En algunos casos, los profesionales salen a las salas de espera pidiendo disculpas por la demora.

Esta situación se ha repetido a lo largo de todas las fiestas de Navidad, en la mayoría de hospitales de la demarcación. El colapso empezó la noche del 24  de diciembre y se alargó el 25 y 26. En el Hospital Joan XXIII se atendieron más de 600 urgencias en dos días. Una cifra récord, aseguran fuentes del hospital. 

Pero la falta de espacio y de personal en los hospitales son las principales causas de la saturación vivida estos días.

Y es que, en la mayoría de los casos, los pacientes no pueden ser trasladados a planta porqué no hay camas suficientes. El Hospital Joan XXIII está al cien por cien de ocupación, y no hay camas vacías. Esto no permite descongestionar los boxes de las Urgencias, que también están llenos a rebosar.

Este problema está presente en muchos hospitales, destacando el del Vendrell, que no ha podido absorber toda la demanda de estos días y se ha visto obligado a trasladar pacientes al Hospital de Santa Tecla de Tarragona. 

Viendo esta situación, los responsables del Institut Català de la Salut (ICS) decidieron poner en marcha los planes de contingencia previstos en estos casos. En el Joan XXIII se abrió, el pasado día 26 de diciembre, la quinta planta del hospital, lo que permitió rebajar la presión asistencial en Urgencias. También se abrió una sala de contingencia –situada en la antigua unidad de pediatría durante las obras–, para dotar de ocho boxes más el servicio de Urgencias. Con todas las medidas espaciales activadas, el problema aún perdura.

Sin ir más lejos, ayer, a primera hora de la tarde, había trece pacientes esperando en boxes para ser trasladados a planta. «Ocupan una plaza en urgencias, que podría ser para algún usuario que lleva horas sentado en la sala de espera», explica Agustí Aragonés, el portavoz del sindicato CGT en el Hospital Joan XXIII, quien añade que «se trata de una muerte anunciada. El año pasado ocurrió una cosa similar. Y eso que aún no ha llegado la gripe».

Por su parte, Tani Francesch, del sindicato de Metges de Catalunya, asegura que «hoy he visitado pacientes en sitios donde nunca antes había atendido, como por ejemplo, en triaje», y añade que «hay muchos enfermos y una mala planificación. Urgencias es, estos días, un autentico caos».

Más personal

Los sindicatos aplauden la apertura de nuevos espacios para atender a más pacientes, pero reivindican un aumento del personal. «Han cubierto la sala de contingencia con personal de otras partes del hospital. Siempre van igual, improvisando. Falta previsión», asegura Aragonés, quien reivindica dos equipos –enfermera y auxiliar– por turno en Urgencias de Joan XXIII, y también dos celadores y personal administrativo.

«Hay más trabajadores durante la semana que los fines de semana y en el turno de noche. No debería ser así, ya que durante la semana hay los CAP abiertos», explica Aragonés.

Por su parte, fuentes del Hospital Joan XXIII aseguran que «no ha habido colapso, sino un incremento del número de urgencias», y añade que «desde el 26 de diciembre, se han llevado a cabo medidas de contingencia, como por ejemplo, la apertura de todas las camas y habitaciones disponibles en el hospital»

En todo el territorio

La problemática es común en la mayoría de centros hospitalarios de la demarcación. El caso más extremo es el del Hospital del Vendrell, que no ha podido hacer frente a toda la demanda y se ha visto obligado a derivar a algunos pacientes.

Según fuentes del mismo hospital, desde que empezaron las vacaciones de Navidad, cada día se ha superado la cifra de 200 urgencias. «Normalmente, en época navideña se ingresaban en planta ocho pacientes diarios. Este año, quince», explican desde el hospital. 

Por otro lado, el Hospital de Santa Tecla de Tarragona también ha contado con una actividad muy elevada, concretamente, un 15% más que el año pasado en las mismas fechas. Pero en este caso no ha existido una saturación, ya que el hospital cuenta con camas libres.

Muy parecida es la situación en el Hospital Sant Joan de Reus y del Hospital Verge de la Cinta de Tortosa, que reconocen el aumento de afluencia de pacientes. «Normalmente atendemos unas 220 urgencias diarias. Estos días hemos llegado a las 330. El día más caótico recibimos 65 ambulancias», aseguran fuentes del Hospital Sant Joan de Reus.

Por parte de los responsables del Servei Català de la Salut, reconocen la sobredemanda que han sufrido las urgencias durante estos últimos días, pero atribuyen la responsabilidad a los propios usuarios «que acuden a Urgencias, en lugar de ir al Centre d’Atenció Primària más próximo».

Aún así, aseguran haber activado todos los planes de contingencia previstos para la ocasión, como abrir todas las camas o reforzar las urgencias y los CAP.

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