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Condenado por violar a una mujer que recogía algarrobas en Vespella de Gaià

La Audiencia Provincial de Tarragona le ha impuesto ocho años de prisión y una orden de alejamiento durante quince

Diari de Tarragona

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Los alrededores de Masos de Vespella

Los alrededores de Masos de Vespella

La Sección Segunda de la Audiencia de Tarragona ha condenado a un hombre por haber violado a una mujer que recogía algarrobas en Vespella de Gaià. Los magistrados han dado total verosimilitud a la declaración de la víctima y han sentenciado al acusado, un ciudadano portugués, a ocho años de prisión y cinco años más de libertad vigilada, con sometimiento a programas de control de impulsos de naturaleza sexual.

Además, el encausado, durante quince años, no podrá comunicarse por cualquier medio con la víctima ni acercarse a menos de 500 metros de ella. Además del delito de agresión sexual, ha sido condenado un año y medio de prisión por una tentativa de robo violento –además de ampliar a cuatro años más la orden de alejamiento- y a pagar una multa de 120 euros por un delito leve de lesiones. La Sala fija el pago de una indemnización a la víctima de 12.283 euros y el pago de las costas, incluidas las de la acusación particular.

La sentencia declara probado que el 19 de septiembre de 2016 el acusado se encontraba en la localidad de Vespella de Gaià. Por su parte, la víctima estaba en una finca. Sobre las seis de la tarde, el acusado se aproximó a la víctima, que en aquel momento se encontraba sola. Se dirigió a ella en portugués, mientras la mujer le dijo que no le entendía. 

El acusado, seguidamente, se tiró encima de la mujer, haciéndola caer al suelo, donde comenzó a agredirla. Ella trató de ponerse en pie, mientras el acusado pretendía llevarla cerca del tronco de un algarrobo.

Pero el agresor logró llevársela a un campo más abajo y menos visible desde la carretera, mientras continuaba golpeándola. Como consecuencia de la agresión, ella perdió las gafas. 

El hombre tapó la boca a la denunciante para que no pudiera gritar. Fue entonces cuando él hizo un gesto de sacarse un cuchillo y le pidió las llaves de la motocicleta. Ella le dijo que no era suya sino de un vecino.

Finalmente, el ahora condenado condujo a la mujer a detrás de un muro y la violó. Seguidamente, levantó a la víctima, le devolvió las gafas –que estabas rotas- y se ofreció para arreglárselas. La víctima vio acercarse un coche, lo paró y pidió ayuda.

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