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Condenados otros dos menores por hacer 'bullying' a una joven en la calle

Los condenados propagaron incluso el rumor en el centro educativo de que a la salida la esperarían para pegarle

Àngel Juanpere

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En la estación de autobuses el condenado tiró un huevo, que impactó en la cabeza de la víctima. foto: Lluís Milián

En la estación de autobuses el condenado tiró un huevo, que impactó en la cabeza de la víctima. foto: Lluís Milián

Una menor de edad sufrió insultos, amenazas e incluso el lanzamiento de un huevo y una piedra en plena calle por parte de otros dos jóvenes. Ahora, estos han sido condenados por una falta de daños y un delito contra la integridad moral por trato degradante: él, acusado a 14 meses de libertad vigilada con la obligación de realizar un programa orientado a las conductas desadaptadas, y ella, a 70 horas de prestaciones en beneficio de la comunidad. Tendrán que indemnizar a la víctima con 180 euros por los daños morales. Inicialmente, el juez de menores también había condenado al joven por dos faltas de maltrato, tres de injurias y una de amenazas –a ella también esta última–, pero la Audiencia Provincial considera que las mismas están incluidas en el delito contra la integridad moral.

Los hechos ocurrieron a las 18.10 horas del 5 de marzo del año pasado en la estación de autobuses de Tarragona. Los acusados habían seguido a la víctima durante más de 600 metros. A lo largo del recorrido le lanzaron insultos diversos. En la estación la abordaron y le quitaron el móvil –valorado en 180 euros– que llevaba en las manos y lo tiraron al suelo. Por su parte, el condenado le lanzó un huevo, que impactó en la cara de la víctima. En cambio, no le alcanzó la piedra.

De forma continuada, al menos en tres ocasiones, cada vez que la veía en el colegio o por la calle el procesado la insultaba. Y la pareja condenada, el 10 de marzo propagó el rumor por el colegio al que acudía la víctima de que a la salida la estarían los dos esperándola para pegarle.

Si bien las acciones anteriores ocurrieron entre el 21 de febrero y el 3 de marzo, la situación de acoso se extendía a los dos meses anteriores. Ello provocó en la víctima trastornos psicológicos, como miedo a salir sola a la calle, malos sueños e insomnio.

La Audiencia Provincial de Tarragona, en la sentencia de apelación, recuerda que la propia imputada reconoció que siguieron a la víctima amenazándola e insultándola, y que le lanzaron el móvil. Por su parte, la forense declaró que la víctima no sufría ninguna alteración psicopatológica pero sí mucha inquietud y nerviosismo cuando hablaba de los episodios vividos y ansiedad cuando recordaba a los acusados.

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