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Desalojado un edificio de 'okupas' por peligro de desprendimientos

El Ayuntamiento ha impuesto una multa al dueño de 300 euros y le insta a apuntalar diferentes partes del inmueble

Àngel Juanpere

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El inmueble afectado se encuentra en el número 16 de la calle Estanislau Figueras. Foto: pere ferré

El inmueble afectado se encuentra en el número 16 de la calle Estanislau Figueras. Foto: pere ferré

Un grupo de nueve jóvenes okupas que desde hacía unas semanas vivían en un bloque situado en el número 16 de la calle Estanislau Figueras de Tarragona tuvieron que abandonarlo precipitadamente a instancias de la Guàrdia Urbana después de que una inspección del arquitecto técnico municipal constatara problemas graves de salubridad e higiene. El edificio no dispone ni de electricidad ni de agua potable. Paralelamente, desde el Ayuntamiento se ha instado al propietario a realizar una serie de medidas correctoras de forma urgente –principalmente apuntalamientos– y se le ha impuesto una multa «coercitiva» de 300 euros por haber incumplido un decreto municipal de mediados de febrero por no haber saneado ya las partes afectadas.

La Guàrdia Urbana había detectado desde hace tiempo que en dicho inmueble había una serie de okupas . El martes de la semana pasada se realizó una inspección al inmueble para saber si reunía las condiciones de habitabilidad para que pudieran estar los jóvenes en varios pisos del bloque.

Cuando se realizó la visita había tres jóvenes en el bloque, aunque aseguraron que allí residían de forma más o menos estable seis más. El técnico municipal halló una serie de problemas arquitectónicos, que afectaban a la seguridad de las personas que allí vivían. El inmueble tiene grietas, balcones en muy mal estado, humedad en todas las habitaciones, entre otros desperfectos.


Decreto municipal
El Departament de Disciplina Urbanística dictó un decreto en el que se daba 24 horas a los ocupantes para abandonar el edificio. Asimismo, se instaba a la propiedad a adoptar una serie de medidas cautelares urgentes, como apuntalamiento de la escalera, de varios techos y de los balcones posteriores, además de tener que limpiar la suciedad acumulada así como sacar los trastos acumulados. En caso de no hacerlo se le recuerda al dueño que se enfrenta al pago de una multa de 1.001 euros.

Tras marcharse los okupas , la Guàrdia Urbana puso un precinto en la puerta de entrada. Pero al parecer durante el fin de semana los jóvenes volvieron a la finca porque ayer por la mañana la Guàrdia Urbana detectó que dicho precinto estaba roto.

Los pisos fueron embargados por una entidad bancaria a un constructor. Éste –que se encuentra en paradero desconocido– sigue siendo dueño de uno de los dos bajos del inmueble, mientras que el otro es propiedad del antiguo amo.

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