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Dixieland a ritmo de tambor en la Capsa de Música

Alumnos de la Escola Solc se convierten en músicos con el percusionista Paco Montañés

Gloria Aznar

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Alumnos y monitores escuchan con atención al profesor. FOTO: Alba Mariné

Alumnos y monitores escuchan con atención al profesor. FOTO: Alba Mariné

La percusión rompió ayer la tranquilidad habitual de las mañanas en la Capsa de Música de Tarragona, un espacio que daba la bienvenida al Festival Internacional Dixieland de manera altruista para recibir a una quincena de alumnos de la Escola d’educació especial SOLC de Tarragona, centro que repite experiencia y que a buen seguro no será la última vez. 

El maestro de ceremonias fue el músico Paco Montañés quien, por espacio de dos horas, los guió por los vericuetos del tambor, primero con su propio cuerpo y después con el instrumento, en una clase lúdica y terapéutica. Los participantes, con diferentes niveles de discapacidad, siguieron órdenes y ritmo de forma natural y se convirtieron en músicos de esta edición del certamen. «El tocar y el cantar son maneras de expresarse porque realmente un instrumento es tu voz. Yo ahora hablo pero cuando estoy tocando, en cierta manera también estoy hablando», explica Paco. Y es precisamente esto lo que transmitió a sus alumnos durante la primera parte de la clase, en la que trabajó palmas y voz, «para el agudo o el grave, diferentes texturas de sonidos o colores de sonidos», con todos dispuestos en círculo para sentir cohesión, sensación de grupo. «Lo mejor de un círculo de percusión es que aunque sea un golpe, tú aportas algo y eres protagonista del resultado total. Da igual si saben tocar o no», apunta este músico, integrante de orquestas sinfónicas como Camera Musicae, o Camerata XXI.

Musicoterapia
Montañés lo hizo fácil. También era un reto para él porque aunque es profesor de percusión de la Escola Municipal de Música, era la primera vez que impartía clase a personas con necesidades especiales o con otro tipo de necesidades a las de la mayoría. Nadie lo hubiera dicho. 

¿Por qué el tambor? «La percusión siempre está ahí. Somos los que sostenemos o hacemos un poco de urbanos en la banda», bromea Montañés. Ayer los alumnos arrancaron diferentes sonidos a unos coloridos tambores. Lo golpearon, lo rascaron, hicieron redobles, «como un terremoto», mantuvieron tempos, como si de una auténtica orquesta ensayando se tratara. Los participantes se lo pasaron en grande y así se lo hicieron saber al finalizar la sesión. 

Paco Montañés en un momento de la sesión en la Capsa. FOTO: Alba Mariné

«En un inicio, estas clases son un momento lúdico de diversión», señala Paco. Sin embargo, el trasfondo es más profundo. Como apunta este profesional, «se debe trabajar el escuchar y el mirar y puede darse el caso de que alguna persona levante la vista y empiece a comunicarse. En un día así pueden darse cambios. Pero en el caso de SOLC, además, hay una continuidad, un refuerzo semanal de musicoterapia y esto se nota». 

La de ayer no fue una clase aislada en la Capsa de Música ya que este centro de creatividad ubicado en el Espai Tabacalera (http://capsademusica.com/wp/) es también un espacio social y educativo. En este sentido, Miguel Alberto Cruz, miembro de la Associació de Músics de Tarragona, manifiesta que una de las apuestas es «reivindicar el área del músico profesional».
La Capsa de Música es un proyecto asociativo que nació de la inquietud de un grupo de músicos allá por 1999, por lo que este próximo mes de mayo celebrará su veinte aniversario. El local cuenta con una programación estable, en la que precisamente esta noche tocará Connexion Trio, de la que es miembro Paco Montañés. 

No obstante, sus propuestas van más allá y están dirigidas a un amplio abanico de público, desde niños de sexto de primaria hasta profesionales así como al profesorado. «En cada grupo se trabaja una herramienta diferente», indica Miguel Alberto, quien defiende la función de este tipo de centros. De la misma manera, llevan a cabo un acompañamiento una vez se han finalizado los estudios  porque como se pregunta Miguel Alberto, «Cuando acaban ¿qué hacen?». 

Se trata de actividades que realizan los socios de manera desinteresada, en pos de la música y de los músicos. «Y por mucho que puedas ofrecer, lo que te devuelven siempre es mayor», sentencia este miembro de la Associació de Músics. Así fue ayer, una experiencia musical dentro del Dixieland que unió por unas horas al profesional con sus improvisados alumnos.

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