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El Ayuntamiento de Tarragona aprobará la nueva ordenanza de ruido antes de verano

Vecinos y comerciantes exigen la regulación de los actos que se realizan en la Part Alta. Quieren que la normativa 'equilibre' el descanso de los residentes y el respeto al patrimonio con el ocio

Octavi Saumell

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La nueva normativa regulará los espectáculos que se podrán organizar en la vía pública. Foto: Pere Ferré

La nueva normativa regulará los espectáculos que se podrán organizar en la vía pública. Foto: Pere Ferré

El Ayuntamiento de Tarragona quiere acabar antes de que se inicie la próxima temporada turística con la polémica por el ruido y las actividades durante las fiestas en la Part Alta. Así lo anuncia al Diari el concejal de Cultura, Josep Maria Prats (Unió), quien revela que los técnicos municipales tendrán listo antes de acabar el año el mapa acústico de la ciudad. El objetivo es que este documento sirva de base para la redacción de la futura ordenanza de Espectacles Públics a la Via Pública, que se espera aprobar antes de verano.

Una vez se tenga definido el mapa acústico, el objetivo del ejecutivo local es «convocar a todo el sector implicado para recoger sus sugerencias». En este sentido, el máximo responsable del área de Cultura citará a las asociaciones de músicos, las plataformas vecinales contra el ruido, las asociaciones ciudadanas, las salas de conciertos, la Agrupació de Setmana Santa y los grupos políticos para «llegar a un entendimiento entre todas las partes durante el primer trimestre de 2017» para garantizar la convivencia, consesuar un texto, aprobarlo en el pleno municipal y empezar a aplicarlo, como muy tarde, a partir de julio.


Críticas de vecinos y RSAT
El anuncio llega tras las quejas que, a lo largo de las últimas semanas, han realizado tanto la Plataforma Farts de Soroll como la Reial Societat Arqueològica Tarraconense (RSAT). Los primeros aseguran «estar hartos del ruido y de los inconvenientes que genera la saturación de bares y terrazas» de la zona histórica. Consideran que la «vida se ha hecho imposible», y que «los bares no cumplen los horarios ni los espacios asignados», un hecho que ocasiona que la zona «pierda población».

Por ello, solicitan que «no se otorguen más licencias de hostelería y de ocio», que se «reduzca el horario de los locales» y se «elabore un estudio del ruido». Asimismo, los residentes piden que se ponga freno «a la saturación de actos ruidosos que hay a lo largo del año, y sobre todo durante los actos de fiesta mayor», unas exigencias que fueron aceptadas el pasado martes por parte del alcalde Josep Fèlix Ballesteros.

Por su parte, la Arqueològica ha presentado al Ayuntamiento una queja sobre los desperfectos que ocasionan a los monumentos protegidos los actos que se llevan a cabo tanto durante las fiestas como a lo largo del año, especialmente los relacionados con el agua y las ferias gastronómicas. La entidad histórica critica que «se haya dejado ir a un caballo al Amfiteatro o que se pongan cuerdas en la Estàtua dels Herois de la Rambla para aguantar los toldos de las paradas del mercadillo. Creemos que esto es inadmisible y que debe cambiarse esta tendencia», afirman en la carta.


‘Sin extremismos’
Toda esta situación provoca que tanto los vecinos como los sectores económicos afectados soliciten una regulación más concreta, sin que ésta perjudique a la actividad comercial de la Part Alta. «No debe dejarse de hacer nada, sino que lo que debe hacerse es definir claramente lo qué se puede y lo qué no se puede hacer» explica el presidente de la Associació de Veïns de la Part Alta, Manel Rovira, quien considera que «es compatible el respeto al patrimonio con mantener las actuales actividades, ya que éstas dan vida al barrio».

En la misma linea se expresa la presidenta de la Associació de Restauradors de la Part Alta (ARPA), Eva Sánchez. «Es positivo que se programen actos y actividades en el Casc Antic. Es una forma de que la ciudadanía conozca el patrimonio de la ciudad, ya que hay gente que quizás no los vería si no vinieran expresamente para un acto en concreto» explica la portavoz de los restauradores, quien deja claro que «siempre deben respetarse los monumentos».

De manera parecida se explica el presidente del Gremi d’Hotelers, Xavier Jornet, quien cree que «debe compaginarse el descanso de los vecinos con el respeto al patrimonio». El portavoz de la entidad cree urgente redactar una ordenanza que ponga «los puntos sobre las íes» y concrete los usos de las terrazas «con la vida propia de los residentes del barrio». A juicio de Jornet, «la ciudad está viva, y debe hacerse compatible el respeto al patrimonio y los residentes con la programación de actos, ya que estos generan dinamismo económico».

El presidente de la Via T, Salvador Minguella, remarca «entender a los vecinos», pero deja claro que «debe encontrarse un equilibrio con los negocios de la zona», ya que «de éstos viven muchas familias de la ciudad». Minguella respeta especialmente a «los residentes de toda la vida del Casc Antic», pero espera que se «flexibilicen un poco los permisos de cierre por la noche, ya que de lo contrario se convertirá a Tarragona en una ciudad muerta». Minguella considera, asimismo, que la petición de la Arqueològica es «muy extremista, una exageración».

Finalmente, la necesidad de regulación de las actividades que pueden realizarse en la vía pública también es defendida por la Cambra de Comerç. Su presidente, Andreu Suriol, remarca que «a nosotros nos toca fomentar el comercio, como el Tarragona de Tapes) y al Ayuntamiento regular la actividad».

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