El Premi Dow, 42 años formando cantera

Los alumnos galardonados reciben una oferta laboral. Los premiados han hecho carrera en la industria y la universidad

REDACCIÓN

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Imagen de la gala de los premios el año pasado. Este año el acto se limitó a la entrega por las restricciones sanitarias. FOTO: FABIÁN ACIDRES/DT

Imagen de la gala de los premios el año pasado. Este año el acto se limitó a la entrega por las restricciones sanitarias. FOTO: FABIÁN ACIDRES/DT

La semana pasada tuvo lugar la entrega del Premi Dow que este año llegaba a la edición número 42. Creado en 1978, el premio valora los méritos académicos y humanos, así como los proyectos profesionales y de investigación de los alumnos que acaban los estudios superiores de Ingeniería Química a la URV.

Desde el 2013, la dotación del Premi Dow se ha convertido en una oportunidad laboral real. En este sentido, el ganador recibe una oferta relacionada con la ingeniería química dentro del marco geográfico de Dow EMEA (Europa, Oriente Medio y África). Además, el ganador del premio recibe una placa conmemorativa. La dotación puede incluir también una ayuda económica para el desplazamiento e instalación del premiado en su nuevo destino laboral.

Pero si por algo ha destacado el Premi Dow es por distinguir a alumnos que, en este momento, son jefes, responsables y técnicos de instalaciones industriales, investigadores y profesores universitarios y responsables de la gestión universitaria, entre otros.

Competencias y valores

El premio, fruto de la colaboración entre Dow y la ETSEQ, pone en práctica aquellas competencias y valores, además de los estrictamente técnicos, que ambas reconocen como importantes para el futuro personal y profesional de los estudiantes a lo largo de la vida académica.

Entre los valores que se tienen en cuenta se encuentra la iniciativa: tomar acciones independientes; influenciar los acontecimientos para lograr resultados; capacidad de innovar y buscar nuevas oportunidades; tender a la acción y a la toma de riesgos adecuados.

Se valora, además, la versatilidad: atracción por el cambio; fácil adaptación a los cambios de la tecnología; capacidad de aprendizaje y mejora continuas.

Y el liderazgo: capacidad de facilitar, influir y guiar los otros en la identificación y logro de hitos; aportar propósito y dirección; motivar y entusiasmar a los otros.

Se tienen en cuenta también la competencia y responsabilidad: pensamiento independiente y sistemático, tener capacidades técnicas y buen criterio para aplicarlas; tener cuidado del impacto de las decisiones sobre el tejido social y el medio ambiente.

Es igualmente relevante la comunicación: respetar a las personas; comprender y comunicarse bien con todo tipo de personas; escuchar, entender y responder adecuadamente a las demandas de los otros, así como el trabajo en equipo.

Y, finalmente, la orientación al cliente: identificar y buscar los clientes, tratar de satisfacer plenamente sus necesidades actuales y predecir de futuras.

Para participar en esta convocatoria del premio, los aspirantes llevaron a cabo diferentes entrevistas con el jurado. La ganadora resultó Belen Anton Meury. El jurado destacó, además, el nivel de los otros cuatro finalistas: Archi Roy, Irene Santacruz, Julio Manuel Sànchez y Xavier Gómar.

Pueden optar al premio todos los estudiantes del MEQ (Máster Enginyeria Química) que acaben la carrera el año de entrega del premio y demuestren la utilización de las competencias críticas comunes a Dow y la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Química de la URV.

Una característica distintiva del premio es que los estudiantes pueden proponer sus candidaturas, pero también pueden ser los profesores del ETSEQ, otros estudiantes y personal de la universidad quien proponga o apoye su nominación.

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