El Roscón de Reyes tarraconense que se codea con los mejores de Catalunya

Gastronomía. El dulce de Julio Solanes queda tercero en una competición autonómica

NORIÁN MUÑOZ

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Julio Solanes, en el obrador de su pastelería: el Forn Tarraconense de la calle Comte de Rius. FOTO: PERE FERRÉ

Julio Solanes, en el obrador de su pastelería: el Forn Tarraconense de la calle Comte de Rius. FOTO: PERE FERRÉ

Julio Solanes nos recibe a mediodía en su Forn Tarraconense, en la calle Comte de Rius. Se le ve fresco; cualquiera diría que su jornada ha comenzado a las tres de la madrugada.

Tal vez tenga que ver con el hecho de que está de enhorabuena. Su roscón de reyes consiguió ayer el tercer lugar en el concurso ‘Millor Tortell de Reis de Catalunya’, convocado por primera vez por Panátics, una plataforma dedicada a la difusión de la panadería y pastelería artesanas.

En el concurso participaron unos 60 pasteleros de diferentes establecimientos de Catalunya. En el certamen, que tuvo lugar en la Estación del Norte de Barcelona, los pasteleros se enfrentaron a una cata a ciegas por parte de un jurado especializado. Entre los criterios que se evaluaban estaba el aspecto y forma, la decoración, la estructura y calidad del brioche, el mazapán (todos los roscones debían estar rellenos de mazapán), el aroma y el sabor.

Nuevas generaciones

Los premios del concurso se los llevaron tres pasteleros jóvenes. El primer clasificado resultó el de Anna y Andreu Galceran, del Forn Cal Mosso de Vilasar de Dalt (Barcelona), el segundo el de Carlos García, de Plaza del Forn La cantonada, también de Barcelona. El tercer clasificado fue el tarraconense.

La noticia llega solo unas semanas después de que la pastelería Xocosave, de Riudoms, ganara la quinta edición del concurso Mejor Panettone Artesano de España 2020, que organiza el Gremi de Pastisseria de Barcelona.

Fruto de la paciencia

Solanes cree que una de las claves que de su roscón es que lleva años trabajando en su masa de brioche en otras preparaciones, lo que le ha permitido ir perfeccionando su propia fórmula,

Otra de las peculiaridades es que tarda dos días en elaborarlo. Primero prepara una masa madre y, a partir de allí, lo elabora. Antes de hornearlo pasa por cuatro fermentaciones lo que hace, asegura, que quede esponjoso, nada seco, y que desprenda todos sus aromas.

Hasta seis raciones

Le preguntamos si le preocupa que esta año, que hay tantas dudas sobre las reuniones familiares, le lleguen menos pedidos o que lleguen a última hora debido a la incertidumbre. Nos dice que no. De una tiempo a esta parte, reconoce, le piden roscones de menos raciones así que en este año peculiar ya contaba con hacer sobre todo roscones pequeños y medianos, «de un máximo de seis raciones».

Aunque les ha afectado la crisis, como a todos, cuenta que este año no han cerrado ni un día y siguieron haciendo pan durante el primer estado de alarma. En el confinamiento llevaron 500 magdalenas al Hospital de Santa Tecla, «era nuestra manera de darles las gracias», recuerda.

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