El corpus christi cambia de día por Sant Joan

Crónica. Tradición. L’Ou com Balla sigue siendo uno de los mayores atractivos de la festividad y también se podrá ver durante la mañana de hoy

Laura Rovira

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La custodia de la hostia consagrada durante la procesión del Corpus.  FOTO: pere ferré

La custodia de la hostia consagrada durante la procesión del Corpus. FOTO: pere ferré

«Siempre se celebra en domingo pero dado que este año coincide con la verbena de Sant Joan, han decidido cambiarlo y garantizar una mayor asistencia de la gente», comenta Núria, quien participa hace años en esta procesión y forma parte de la Confraria del Descendiment de la Creu y que este año va de abanderada junto a sus hijas.

La fuente del claustro se llenaba de curiosos y vivía un inhabitual sábado siendo fotografiada por una multitud. Especialmente, centraban su objetivo en L’ Ou com Balla, una tradición extendida en diversas poblaciones de Catalunya durante el día del Corpus Christi. Consiste en un huevo encima del chorro de agua de la fuente que acompaña su movimiento de una forma muy curiosa y divertida. 

Aunque la mayoría de las caras de sorpresa eran de los más pequeños que observaban fascinados, eran muchos los mayores y los turistas que contemplaban con una sonrisa este particular baile. Para aquellos que quisieran combinar una tradición con otra y anticiparse al posterior reparto de este dulce al acabar la procesión, en la entrada del claustro se vendía la mítica coca de cerezas que conseguía con éxito que la mayoría de curiosos que entraban cayeran en su suculento aspecto. L’Ou com Balla también se podrá disfrutar durante toda la mañana de hoy en la fuente del claustro, de las 09:00 a las 14:00h. 

Casi una hora antes del comienzo de la procesión del Corpus, en la calle Sant Pau, ya esperaban algunos espectadores que no querían perder la oportunidad de asegurarse el mejor sitio. «Ya sabemos dónde ponernos para verlo sentadas, aunque el año pasado ya no vino tanta gente», expresaban Carme, Teresa y Conchita, tres amigas y asistentes veteranas de esta procesión. Este declive también lo confirma Núria: «Desde el año pasado, a consecuencia de la baja afluencia de gente, el recorrido es mucho más corto».

El trayecto empieza en el Pla de la Seu y da la vuelta a la Catedral de Tarragona. En acabar, los elementos del seguici se trasladan a la Plaça de la Font para bailar y acompañar con música el reparto de la tradicional coca de cerezas. Eran las 19.30 de la tarde cuando, con la llegada del Magí dels Timbals, la entrada de la catedral se llenaba de gente y sobre todo de decenas de padres preparando a sus hijos e hijas para subirlos en el caballo y tocar el timbal para hacer la típica foto. El animal se estrenaba por primera vez en un recorrido así pero su particular jinete ya contaba con experiencia teclera en la fiesta mayor de la ciudad.

 Los gegants, el Negrito y la Negrita también fueron objetivo de muchas cámaras y es que para muchos, era una oportunidad única el poder verlos tan de cerca. «¿Cuál te gusta más?», le preguntaba Cristina a su hijo, que sin hacer honor a su nombre, el pequeño Magí contestaba: «El Negrito y la Negrita».

Mientras el Pla de la Seu se llenaba cada vez más de gente, dentro de la catedral se llevaba a cabo una misa que contaba con una gran cantidad de curiosos y turistas que aprovechaban para visitar la catedral por dentro. Tras unos 20 minutos de retraso de la hora prevista, los primeras notas musicales generaban los primeros movimientos y el negrito, el primero del seguici, se levantaba seguido por el resto de elementos. Finalmente, la procesión del Corpus  envolvió la catedral con música y acabó con baile y alegría delante del ayuntamiento.

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