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El grupo que dejó de actuar en la misa de La Canonja por los abusos del cura

Los músicos de la parroquia denunciaron en septiembre la llegada del párroco investigado y se marcharon 

Raúl Cosano

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Montse Gómez (izquierda) y Sarai Martínez, en una misa en agosto pasado en La Canonja. Foto: DT

Montse Gómez (izquierda) y Sarai Martínez, en una misa en agosto pasado en La Canonja. Foto: DT

Sarai Martínez vive días extraños, de sentimientos encontrados. «Estoy liberada y satisfecha por que todo haya salido a la luz, pero a la vez tengo precaución. Me gustaría volver a la iglesia, pero tengo que sentirla mía de nuevo. No es tan fácil ni tan rápido», explica esta profesora, vecina de La Canonja.

Durante media vida –y no es un decir: fueron 14 de sus 28 años– estuvo en la parroquia del pueblo, poniéndole música. «He tocado cada domingo en la Iglesia de Mare de Déu de l’Esperança y por fiestas mayores, Semana Santa o Navidad en la de Sant Sebastià. 14 años sin faltar nunca. Además, junto con un grupo de guitarristas me uní como cantante para las celebraciones de las comuniones y confirmaciones», explica ella, que también se acaba de desfogar en las redes estos días. 

Todo discurrió rápido. En agosto Sarai y el resto de músicos despidieron con la última misa al anterior párroco, antes de jubilarse, aprovechando la Festa Major. Después empezaron las sospechas, que primero fueron rumores y luego una confirmación, sabida por buena parte de los que iban a la parroquia. «En La Canonja nos había tocado un rector que había sido acusado de abusos sexuales. No me lo podía creer. Pero lo que más me afectó fue que hubiera gente que lo aceptaba, que decidió darle ‘una oportunidad’ porque claro, pobrecito, tuvo un mal momento», escribía Sarai en Facebook.

Por entonces, ella y el resto de componentes ya habían tomado una decisión. «Lo hablamos entre todos y nos pusimos de acuerdo. Ni siquiera hubo un encuentro con el nuevo cura. Dejamos de ir y ya está, porque no estábamos de acuerdo con aquella situación que nos parecía grave», comenta Montse Gómez, guitarrista, también vecina de La Canonja. 

Lo peor no fue tomar esa decisión sino la falta de apoyo y el recelo de algunos vecinos. «Avisé a un amigo mío de lo que estaba pasando y recibí una llamada muy desagradable. Me acusaron de mala persona, de mentirosa, de persona culpable de destrozar la vida a este pobre cura. Me decían que éramos cristianos y teníamos que perdonar. Tuve un gran disgusto», cuenta Sarai. 

Un adiós muy doloroso
Para ella fue especialmente doloroso abandonar la iglesia donde había permanecido tanto tiempo. «Nos decían que los niños no tenían la culpa de la situación y que si nos íbamos ellos iban a ser los perjudicados. Nosotros lo veíamos como una manera de hacer presión, de denuncia, de intentar que se marchara el rector de allí», narra Montse Gómez. Al mismo tiempo, la voz había llegado al Ayuntamiento, que se reunía en septiembre con el Arquebisbat de Tarragona para trasladarse la preocupación vecinal y pedirle que reconsiderara el nombramiento de Francesc Xavier Morell. 

A la aflicción por dejar la iglesia se añadió la incomprensión. «Lo que peor me sabe es pensar en la desgracia de tener a ciertas personas en el pueblo que han defendido a esta persona. Creo que todos los que le han defendido, los que han amenazado a las personas que querían luchar contra esta injusticia y los que querían tapar lo que estaba sucediendo han sido cómplices de sus pecados». 

Los abusos destapados e irrumpidos en la opinión pública la semana pasada, de alguna forma, dieron la razón a Sarai y a Montse. «Durante estos meses lo hemos pasado mal. Hacía meses que lo sabíamos y que unos cuantos decidimos dejar la iglesia», cuenta Sarai. Fueron días de tensión en el propio pueblo. «Hubo gente que dejó de ir a la iglesia los domingos y se iba a la de Bonavista. Se notó mucho», aporta Montse. 

La normalización de la situación podría pasar ahora por que el grupo de acompañamiento regrese a la parroquia con el nuevo cura. Esa parece ser la idea a largo plazo, aunque no hay prisa. «Antes tenemos que digerir lo sucedido», culminan.  

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