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El ladrón que emuló a Cenicienta

La Guàrdia Urbana detuvo a un hombre que había perdido uno de los zapatos durante el forcejeo con una mujer a la que había intentado robar el bolso. La víctima también logró quedarse con la camiseta del asaltante

Àngel Juanpere

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El robo violento ocurrió en el cruce de Apodaca con Orosi, donde el ladrón perdió un zapato. Foto: Pere Ferré

El robo violento ocurrió en el cruce de Apodaca con Orosi, donde el ladrón perdió un zapato. Foto: Pere Ferré

Quiso robar un bolso a una mujer mediante el procedimiento del tirón y se quedó sin camisa ni zapato. Pero si Cenicienta encontró a su príncipe y hubo un final feliz gracias a perder el zapato, a este ladrón no le fueron tan bien las cosas, ya que topó con la Guàrdia Urbana, que le puso las esposas y procedió a su detención.

Dos mujeres –una tarraconense y una alemana, de entre 30 y 40 años– caminaban por la calle Apodaca; delante iba un amigo. Cuando se encontraban a la altura del cruce con la calle Orosi, «vimos a un chico al lado, pero no le hicimos caso. Y al momento tiró del bolso de mi amiga, que cayó al suelo, marchándose el ladrón en dirección al mar», comentaba la tarraconense. Las dos salieron detrás del delincuente «y lo alcanzamos a los pocos metros. Lo tiramos al suelo y recuperamos el bolso». Fue entonces cuando el amigo de las víctimas se percató de lo que que ocurría, «vino hacia nosotras para mantener al ladrón en el suelo mientras llamábamos a la Policía».

Cuando parecía que la situación estaba controlada «aparecieron los compinches del ladrón, entre siete u ocho. Al principio decían que no pasaba nada, que dejásemos marchar a su amigo, todo muy educadamente». Pero de la educación se pasó a la agresión, y uno de los compinches comenzó a patear al amigo de la víctima que estaba en el suelo para que dejara ir al ladrón. Éste, finalmente, logró zafarse sacándose la camiseta –que era por donde le sujetaban– y también se dejó la zapatilla. El grupo de asaltantes se marchó «y nosotros nos quedamos con la camiseta y el zapato», que posteriormente entregaron a los Mossos.

Al lugar acudió una ambulancia porque la mujer alemana se hizo daño en la mano y también en el hombro al caer, pero fue atendida in situ y no fue evacuada al hospital. Los agentes les sugirieron que fueran a denunciar lo ocurrido al día siguiente.

Después de marcharse la ambulancia, las dos mujeres y el hombre se quedaron solos –las patrullas policiales peinaban la zona en busca de los sospechosos–. «Sobre las seis de la mañana reconocimos en la Plaça de la Mitja Lluna al ladrón. Estaba de pie, sin camiseta y sólo con un zapato, hablando con sus amigos. Se ponía algo encima para taparse del frío». Al detectar al asaltante llamaron a la Guàrdia Urbana. Acudieron varias patrullas. El grupo sospechoso, al detectar la presencia policial, huyó del lugar excepto uno, «que se nos acercó para asustarnos, pero nosotros nos escondimos en un portal».

Poco después, una patrulla de la Guàrdia Urbana localizó al sospechoso en el mismo lugar donde ocurrió el robo con violencia, en el cruce de las calles Apodaca y Orosi. Según los agentes, dicha persona iba descamisada, sin zapatos y tenía heridas superficiales en la cara y el costado, además de erosiones en diferentes partes del cuerpo. Los guardias detuvieron al sospechoso, Mahamadou D., un senegalés de 22 años. Durante su traslado a las dependencias policialesmostró una actitud despectiva hacia los guardias, a los cuales insultó, según fuentes policiales.

«Nos llamó la Guàrdia Urbana para decirnos que estaba detenido y que podíamos poner la denuncia, como así hicimos, porque mi amiga alemana tenía que volver a su país. Pero si la llaman a declarar está dispuesta a hacerlo, porque este tipo de violencia no puede permitirse», sentencia la joven tarraconense.

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