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El quiosco pide por escrito seguir a precario en la Imperial

El concesionario registró el lunes la solicitud al Ayuntamiento. El negocio, de 1967, cierra este viernes y no se trasladará temporalmente a ninguna otra ubicación provisional  

Octavi Saumell

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Imagen de ayer del interior del quiosco, ya con menos género del habitual. FOTO: Pere Ferré

Imagen de ayer del interior del quiosco, ya con menos género del habitual. FOTO: Pere Ferré

El concesionario del quiosco de la Plaça Imperial Tarraco ha solicitado formalmente seguir en su actual ubicación. Así lo registró el pasado lunes el propietario mediante un escrito en el que expone que «ante la finalización de la concesión del próximo 8 de octubre, y después de repetidas reuniones con el gobierno municipal durante los últimos meses», pide «que se autorice a precario el quiosco en su ubicación actual», en el que permanece desde el año 1967. 
En el documento, al que ha tenido acceso este periódico, el negocio solicita también que esta licencia provisional se conceda «con el compromiso, adoptado verbalmente, de que salga a concurso, en un plazo no superior a los tres meses, la nueva concesión en la nueva ubicación de la Rambla Nova al lado del monumento de los Castells». Asimismo, desde el quiosco se insta al consistorio a que «en caso de que ganemos dicha concesión se nos permita trasladar nuestro kiosco a la nueva ubicación», y se reivindica que «en caso de no ganarla, por lo menos se habrá dado servicio a la ciudadanía, por lo que nos daremos por satisfechos».  

A lo largo de las últimas semanas, ambas partes han negociado opciones provisionales para que el negocio pueda seguir con su actividad hasta la convocatoria del concurso público, pero finalmente no se ha llegado a ningún acuerdo por la imposibilidad de poder trasladar físicamente la actual caseta, ya que según los servicios jurídicos municipales no está permitido realizar obras en un espacio público con una licencia a precario. 

Inicialmente, consistorio y quiosco valoraron las dos garitas que están actualmente vacías en la Rambla Lluís Companys y en la Rambla Nova, a la altura de la Font del Centenari. Estos emplazamientos miden escasamente 1,5x1,5 metros, unas dimensiones que son mucho menos a los 4,20x4,20 del quiosco de la Plaça Imperial. Posteriormente, el negocio presentó una solicitud para instalarse temporalmente en la coca central del primer tramo de la Rambla Nova, justo delante del CAP de Pediatría. Esta opción fue descartada por los técnicos municipales, ante la imposibilidad legal de trasladar el edificio. A raíz de la falta de acuerdo, el popular negocio cerrará pasado mañana y no ocupará ningún emplazamiento municipal. 

Vídeo del PSC y petición del PP

Paralelamente, ayer el diputado socialista Rubén Viñuales publicó un vídeo reivindicando la continuidad del quiosco. «El día 8 cerrará, pero no por voluntad suya, sino porque les obliga el gobierno municipal de Ricomà y de sus socios para hacer un carril bici», indica el representante socialista en el Parlament de Catalunya, quien critica que ambas cosas no sean compatibles y que «la Plaça Imperial Tarraco sea el único punto de todo el carril en el que discurrirá por la acera». El diputado en la cámara legislativa lamenta que «el primer proyecto no preveía la desaparición de este quiosco, que ya es parte de nuestra historia y del alma de Tarragona», y apela «a la bondad del señor Ricomà para evitar su derribo». Ayer, el concejal de Territori, Xavier Puig (ERC), confirmó en Tarragona Ràdio que el actual quiosco desaparecerá el viernes y que «se le buscará una alternativa». 

Por su parte, ayer el portavoz del grupo municipal del Partit Popular, José Luis Martín, también solicitó por escrito al alcalde Ricomà «que se nos haga llegar el proyecto modificado del nuevo trazado del carril bici que enlazará el Campus Sescelades con el centro de la ciudad, y que determina el derribo del quiosco». 

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