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El reto de formar gobierno en Reus

El fragmentado escenario político complica la formación del gobierno
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David Vidal y simpatizantes de la CUP celebrando los excelentes resultados obtenidos, el pasado domingo por la noche. Foto: Pere Ferré

David Vidal y simpatizantes de la CUP celebrando los excelentes resultados obtenidos, el pasado domingo por la noche. Foto: Pere Ferré

La resaca de las elecciones será larga. Siendo todavía muy temprano para sacar conclusiones, desde ayer sólo se habla de cómo se formará el nuevo gobierno en Reus. El enmarañado escenario político que han dejado los comicios lo complica todo. Una cosa es segura, Carles Pellicer deberá llevar la voz cantante como líder de la formación ganadora y futuro alcalde de Reus, aunque para ello deberá tejer muchas complicidades. De hecho, él mismo explicaba ayer que ya ha empezado la rueda de contactos con los otros partidos. Unas primeras conversaciones, todo sea dicho, más de cortesía que de otra cosa.

«No descarto absolutamente nada. Pero durante estos días quiero trabajar y dialogar con todos porque tengo la responsabilidad de formar un gobierno estable para la ciudadanía». Éste es el primer objetivo de Pellicer, lograr un pacto firme que facilite el gobierno los próximos cuatro años y evite depender de factores variables. Un planteamiento de lo más lógico si quiere evitar tener que negociar amplias mayorías en cada pleno municipal.

La Candidatura d’Unitat Popular (CUP) pondrá muy caro formar un pacto de gobierno con los convergentes, por lo que un acuerdo con ellos se antojaría muy complicado. No es ninguna novedad que entre las dos formaciones les separan barreras insalvables en múltiples cuestiones, al igual que con el resto de partidos. Pero los ‘cupaires’ también son conscientes de que, con seis concejales, la ciudadanía también esperará mucho de ellos. Por lo tanto, sí que entrarían a negociar acuerdos puntuales que recogieran un amplio consenso a nivel ideológico. Éste, por ejemplo, pasaría por sumar con las tres fuerzas a favor del soberanismo.

CiU, CUP y Reus Esquerra Nacional sumarían 15 concejales, si bien los convergentes reusenses deberían ponerse al día y facilitar la adhesión a los Ajuntaments per la Indepèndencia de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y a la Associació de Municipis per la Independència (AMI).

Si descartáramos a la CUP, la única forma de gobernabilidad posible sería unir las siglas de CiU con las de PSC, Reus Esquerra Nacional y Ara Reus –en total 15 concejales–. No obstante, este acuerdo, aún siendo el más realista, también presenta inconvenientes. El principal sería las tensas relaciones entre Carles Pellicer y Francesc Vallès y la incomprensión que generaría entre los votantes. Todo lo contrario ocurriría con Noemí Llauradó y Jordi Cervera, a quienes el acuerdo no les resultaría, a priori,tan incómodo.

Tampoco sería descabellado pensar en un pacto en minoría de Pellicer con otras formaciones y acordar objetivos comunes y puntuales con otras. Pero esto, sin duda, situaría al consistorio en el escenario que quiere evitar a toda costa el día que recoja la vara de mando.

Por otra parte, el alcaldable de C’s, Juan Carlos Sánchez, también aseguró la misma noche electoral que su partido no entrará a formar gobierno por las profundas diferencias que les separan tanto con CiU como con PSC y la CUP.

En medio de todos estos escenarios también surgiría la posibilidad, muy remota, que existiera un pacto postelectoral que dejara fuera del consistorio a CiU. Sobre todo porque representaría poner de acuerdo a la CUP, PSC, Reus Esquerra Nacional y Ara Reus – justo 14 ediles–. Efectuadas todas estas cábalas, lo único que sí parece seguro es que durante los próximos días las llamadas, reuniones, encuentros y rumores serán constantes antes de que se llegue a un acuerdo definitivo.

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