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El túnel del Coll de Lilla reducirá en 17 minutos el viaje de Tarragona a Lleida

Las dos bocas ya están abiertas y se sigue trabajando en el interior, para su entrada en servicio en 2023. En los próximos meses se licitará el proyecto para el enlace con la AP-2

NÚRIA RIU

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En la boca de Valls ya se ha colocado el emboquillado del nuevo túnel.  FOTO: DT

En la boca de Valls ya se ha colocado el emboquillado del nuevo túnel. FOTO: DT

Las obras del último tramo de la A-27 permitirán recortar el tiempo de recorrido entre Tarragona y la Conca de Barberà y hacia el interior de forma sustancial. La Associació del Transport a Lleida, Asotrans, daba a conocer recientemente unos datos, según los cuales, el desplazamiento desde Tarragona a la capital de la Terra Ferma se reducirá en 17 minutos, teniendo en cuenta que la nueva infraestructura eliminará las 22 curvas del Coll de Lilla y que dispondrá de dos carriles por cada sentido de circulación.

Àngel Ferrer, presidente de Asotrans, aportaba nuevos datos, según los cuales, la nueva autovía supondrá para el sector del transporte el ahorro de 7,7 litros de gasóleo en cada trayecto y una reducción de las emisiones de CO2 de 19 kilos por viaje. Unas perspectivas que generan optimismo en el sector económico de este territorio, que desde hace más de quince años vienen reivindicando la necesitar de desencallar este proyecto. Asimismo, el subdelegado del Gobierno en Tarragona, Joan Sabaté, afirma que «lo importante es que no tan solo estamos hablando de un ahorro de tiempo, sino también de una mejora en la seguridad y que tendrá un efecto psicológico muy positivo, ya que permitirá visibilizar la conectividad real con la Conca de Barberà, las comarcas de Lleida y la Vall de l’Ebre».

El pasado 4 de marzo el ministro de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, visitó las obras del nuevo túnel, cuando se hizo el cale de una de las galerías, de 1.500 metros de longitud. Según explica Sabaté, ambas bocas ya están abiertas. «Se sigue trabajando en el interior del túnel hormigonando y acabando de revisar el revoco», explica. Aunque la perforación ha finalizado, los trabajos en el interior del túnel aún seguirán varios meses, ya que hay que acabar de completar los accesos y dotar el túnel de los servicios de seguridad, ventilación y emergencias.

En la boca sur, la de Valls, ya se ha colocado el emboquillado –una especie de protección para evitar los desprendimientos de los materiales–. Más adelante, también tendrá que instalarse en el costado de Montblanc. Con todo, el representante del Gobierno de Madrid en Tarragona sitúa la finalización de las obras para mediados de 2023. Tras visitar las obras esta semana, Josep Maria Cruset, presidente del Port, afirmaba que «el túnel de Lilla es el kilómetro y medio de carretera más importante para el Port de Tarragona de los últimos diez años, ya que supondrá un salto cuantitativo y calitativo tanto para el Port, como para el territorio en su conjunto». Y es que, la entrada en funcionamiento de esta infraestructura, «encaja con la estrategia de mejora y crecimiento del puerto, ya que coincide con la entrada en servicio del Corredor del Mediterrani y de la ZAL, además de la renovada terminal intermodal de La Boella». añade Cruset.

Con una inversión de 142 millones de euros, esta es una de las obras más importantes del Ministerio de Transporte en los últimos años en este territorio. Debido a su complejidad, tuvo que rehacerse el proyecto y tan solo el túnel supone una inyección económica de casi 100 millones de euros.

La última parte que faltará es la conexión de la autovía A-27 con la autopista AP-2. Se trata de un tramo de tan solo 2,5 kilómetros de longitud. Sabaté avanza que la licitación del proyecto será «en los próximos meses».

«Ya no estamos hablando de una promesa de futuro, sino de una realidad», concluye el subdelegado.

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