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‘Es mentira que se adoctrine a niños. Dos más dos son cuatro, y punto’

Unos 350 profesores han defendido en la Plaça de la Font el modelo educativo catalán

Raúl Cosano

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La comunidad educativa, concentrada ayer en la Plaça de la Font de Tarragona. FOTO: Lluís Miliań

La comunidad educativa, concentrada ayer en la Plaça de la Font de Tarragona. FOTO: Lluís Miliań

Miquel Meix, profesor de Historia jubilado, está exaltado en la Plaça de la Font: «Que digan que adoctrinamos es un insulto como profesional. En mi trabajo yo no hubiera aceptado nunca órdenes de superiores para adoctrinar en un sentido u otro. Nosotros formamos ciudadanos y adoctrinar sería una irresponsabilidad». En un corrillo, Cesca Aubanell, profesora de Primaria en Torredembarra, se indigna igual: «No hacemos distinción en clase, velamos por todo el mundo igual. Nunca he visto a nadie adoctrinar. Nosotros ayudamos a los alumnos a ser críticos». 

Ambos participan en la concentración con el lema ‘No ens toqueu l’educació’, convocada por el Marc Unitari de la Comunitat Eductiva y que congrega a unos 350 docentes en la Plaça de la Font de Tarragona. Oriol Grau, actor, cantante y profesor en la URV, es el encargado de leer el manifiesto, que arremete contra las acusaciones del PP y Ciudadanos que denunciaban adoctrinamiento en Catalunya. «Incluso el ministro de Educación Íñigo Méndez de Vigo ha planteado introducir el principio de lealtad constitucional en la educación y se plantea centralizar las competencias. Condenamos estas declaraciones que nos parecen una falta de respeto para todos los docentes de Catalunya, atacando su profesionalidad como herramienta política», dice Oriol Grau. 

Hay una tesis recurrente: lo que se hace en las aulas es formar un espíritu crítico. «La política forma parte de las ciencias sociales que se tienen que estudiar en el colegio. Pero se enseña para que cada estudiante tenga criterio propio para decidir qué es lo mejor para él y su país», sigue el manifiesto, que culmina: «Los mismos que acusan al profesorado de adoctrinamiento son los que quieren permitir escuelas con segregación de sexos, los que han hecho que la religión católica sea evaluable en los centros, los que quieren españolizar a los niños catalanes. Es un ataque contra la educación pública. Pedimos la corrección pública de estas declaraciones y las dimisiones del ministro de Educación y el de Exteriores». 

 

Josep Maria Cartanyà, portavoz del sindicato USTEC-STEs, es contundente: «Estamos aquí contra las mentiras del estado español, que está preparando la próxima invasión de nuestro sistema. ¿Cómo lo aplicarán?. ¿Nos pondrán un policía en cada aula?».

Los asistentes, básicamente docentes, defienden una educación neutra, objetiva y regida estrictamente por criterios profesionales. «Nosotros no somos mercenarios. No enseñamos las cosas en función de quién está gobernando. Enseñamos a los alumnos pensamiento crítico», explica una profesora. «Nos sentimos ofendidos. Dos más dos son cuatro, y punto. No hay más. Explicamos las cosas tal y como son, y luego difundimos valores universales como son el diálogo y la convivencia», cuenta Mari Carme Palau, profesora en Pau Delclòs. «Nosotros enseñamos y no manipulamos la educación, como hacen ellos con tantos cambios de leyes. Cuando escuchamos que se adoctrina nos sentimos ofendidos. Intentamos que los pequeños tengan un sentido crítico de las cosas», agrega Gemma Fuentes, profesora de quinto de Primaria en Creixell.

El acto sirve para mostrar una oposición frontal a la aplicación del artículo 155 en el Departament d’Ensenyament. Cartanyà, desde USTEC-STEs, vuelve a defender el modelo educativo, incluida la inmersión lingüística, y emplaza a los asistentes a seguir preparados para la movilización: «Tenemos un sistema educativo bien cohesionado que ha hecho de la integración su eje». 

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