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Fiestas de barrio en Tarragona sí, pero sin orquestas, ferias ni procesiones

Las asociaciones de vecinos optan por aplazar la programación hasta septiembre u octubre o por reducir el número de actividades

CARLA POMEROL

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La procesión de la Verge del Carme está, por el momento, en el aire. FOTO: PERE FERRÉ

La procesión de la Verge del Carme está, por el momento, en el aire. FOTO: PERE FERRÉ

Junio es sinónimo de fiestas de barrio en Tarragona. De hecho, el fin de semana pasado ya se hubiera dado el pistoletazo de salida con las fiestas de La Granja. Pero, desde la llegada de la Covid-19, nada es como siempre. Las asociaciones de vecinos se muestran prudentes y, pese a que aseguran que «algo se hará», descartan por completo las orquestas, las ferias y las procesiones multitudinarias. El anuncio que el Procicat hizo el pasado viernes, autorizando las fiestas mayores y verbenas a partir del día 7 de junio, no es suficiente para unas entidades que no quieren asumir riesgos. Con la suspensión tanto del concurso de fuegos artificiales como de la verbena de Sant Joan, sumado a la prudencia de las entidades vecinales, se augura un inicio de verano marcado, una vez más, por la pandemia.

El Diari ha hablado con algunas asociaciones para conocer sus intenciones. La mayoría de ellas optan por reducir el número de actos, aunque hay otras que ya tienen claro que aplazan las fiestas para septiembre u octubre, cuando se prevé que la mayoría de ciudadanos estén vacunados. Es el caso de la Associació de Veïns de Sant Pere i Sant Pau, entidad que organiza las fiestas a finales de junio por norma general. Esta festividad se caracteriza principalmente por la presencia de feria en una de las calles centrales del barrio. «Hemos hablado con los feriantes, pero desde el Ayuntamiento nos insisten en que tendremos que marcar un circuito para garantizar el aforo y evitar aglomeraciones», explica Luis Trinidad, presidente de la entidad, quien asegura que «esto no es factible». Pese a esto, Trinidad no se resigna y asegura que «este mes haremos algo para los más pequeños, pero las fiestas se aplazan hasta otoño».

Nos trasladamos a la otra punta de la ciudad, a El Serrallo. En este barrio celebran Sant Pere y la Verge del Carme, fechas marcadas en rojo en el calendario de cualquier tarraconense. «Seremos muy prudentes, no queremos asumir ningún tipo de responsabilidad», explica Justo Velilla, portavoz de la Associació de Veïns del Serrallo, quien deja claro que si el Procicat da luz verde «haremos lo de siempre», pero si las autoridades ponen restricciones, como por ejemplo de aforo, «no nos arriesgaremos y optaremos por actividades de carácter más reducido. Algo haremos, seguro». Todo parece indicar que no habrá procesiones, ni por Sant Pere ni por la Verge del Carme.

Las primeras víctimas de esta situación han sido los vecinos de La Granja, quienes, en circunstancias normales, hubieran celebrado sus fiestas durante la primera semana de junio. «Pensamos en hacer algo, pero lo cierto es que el Ayuntamiento solo pone pegas, en lugar de facilitar las cosas», asegura Francisco Rosillo, presidente de la Associació de Veïns de La Granja. En este caso, la programación se verá reducida a una fiesta hawaiana, que tendrá lugar el próximo 19 de junio.

Aquellas entidades que organizan fiestas para agosto y septiembre son un poco más optimistas. Así lo muestra Loli Gutiérrez, presidenta de la Associació de Veïns de Bonavista. «No creo que hagamos conciertos ni que traigamos orquestas, pero haremos importantes inauguraciones y actividades para los niños», dice Gutiérrez.

El apoyo del Ayuntamiento

Después de que el Ayuntamiento anunciara hace unos días la suspensión del concurso de fuegos y de la verbena de Sant Joan, ahora el concejal de Relacions Ciutadanes, Hermán Pinedo, muestra su apoyo a las asociaciones de vecinos. «Entendemos que son estas entidades las que pueden hacer una labor de recuperación económica en los barrios, ya sea a través de actividades festivas y culturales, o de formación», dice Pinedo, quien añade que «siempre respetaremos las decisiones del Procicat, pero desde el Ayuntamiento estamos de acuerdo en que se empiecen a organizar cosas. La gente necesita ocio y, sobre todo, sociabilizarse». Eso sí, el consistorio no cuenta con recursos suficientes para echar una mano en asuntos logísticos, como por ejemplo, el control de aforo.

Referente a las nuevas medidas, el Procicat es un tanto confuso. En la última actualización, el documento autoriza fiestas mayores, verbenas y fiestas populares. Pero hay que tener presente que estas deben llevarse a cabo siempre con el aforo limitado, con distancia, con el público sentado y con reserva previa.

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