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Tarragona CRÓNICA

La Móra se queda pequeña en verano

Muchos vecinos de la urbanización se quejan de la invasión de coches mal aparcados

Laura Rovira

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Coches aparcados en una subida de doble sentido.  FOTO: Laura Rovira

Coches aparcados en una subida de doble sentido. FOTO: Laura Rovira


«En verano la urbanización revive pero es que los fines de semana son un auténtico caos», reivindica Silvia, vecina de La Móra desde hace muchos años. Aunque sea conocida popularmente por su playa, es una urbanización donde muchos tienen su casa todo el año aunque se sientan invisibles cuando el frío dibuja una solitaria playa.

«Parece que la urbanización solo interese para el turismo, pero para los vecinos es nuestro hogar los 365 días del año», comentaba Josep, un vecino de La Móra que además critica el incivismo de la mayoría de visitantes de fin de semana: «Yo vivo en una calle situada en una subida bastante pronunciada y de doble sentido, y cuando llega el fin de semana, la gente aparca en ambos lados sin ningún tipo de consideración».

La situación que describía Josep, se repite prácticamente cada fin de semana y es que centenares de coches invaden una urbanización poco preparada y acostumbrada a recibir tantos visitantes. Eran las 12 del mediodía del domingo y el concurrido tránsito de coches al entrar en La Móra ya hacía prever que la ola de calor llenaría un fin de semana más la playa de esta urbanización. 

Los primeros tramos de carretera se encontraban casi vacíos, con muchos huecos para aparcar pero conforme se iba acercando el mar, la cosa se iba complicando. Al llegar a la zona central, donde empezaban a aparecer los primeros comercios, la dificultad pasaba a lo imposible. El parking lleno y con coches aparcados en plazas inexistentes. Un poco más lejos de la playa, la situación era la misma, todo hueco en el que cupiera el coche era bueno para aparcar. Los dos carriles de algunas calles se convirtieron en uno con el primer coche que decidió habilitar un carril para aparcar cerca de la playa.

«Hace muchos años que vengo a esta playa y cada verano es lo mismo, si no hay ninguna regulación el incivismo de la gente florece», comentaba Sonia, dueña de los pocos coches aparcados en los abundantes huecos en el tramo de la entrada. La playa de La Móra es una de las más turísticas de Tarragona. Su entorno natural es su principal atractivo aunque el sonido de los pájaros y el rumor del mar no se puedan apreciar por el ruido de los coches.  

«No sabía si podía aparcar, había muchos coches pero ninguna señal», contaba Pedro, un turista de Pamplona, que añadía: «Después me he dado cuenta que era una calle de doble carril y he preferido buscar otro sitio». Una reflexión poco habitual según algunos vecinos: «La gente aparca donde les da la gana y no piensan en nada más que en llegar pronto a la playa sin tener que caminar mucho». 

La otra cara de la moneda la encontramos en los bares y restaurantes de la zona que ven en cada coche un cliente más. Para ellos, esta abundante afluencia de gente es una buena señal para el inicio de la temporada de verano. «No se queja nadie, para qué, si solo vienen unas horas y después se van. El problema es cuando no estás de vacaciones, estás en tu casa», reivindica de nuevo Silvia.
 

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