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La lista de espera lleva a 11.700 tarraconenses a la privada en un año

Las mutuas baten récords. Ya hay 223.301 personas en la provincia con un seguro médico. Unos alaban cómo«descongestiona» la pública. Otros ven la consecuencia de los recortes

Raúl Cosano

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Una manifestación contra la privatización y los recortes en sanidad. Foto: Lluís Milián

Una manifestación contra la privatización y los recortes en sanidad. Foto: Lluís Milián

«Tenía que ir al neurólogo por unos dolores de cabeza muy fuertes y tuve que pagar para ir por la mutua porque no podía esperar meses y meses», explica una tarraconense, que no sólo abonó 30 euros en la consulta sino que desembolsó más de 300 por una resonancia magnética. Su caso ilustra el de muchos ciudadanos que se ven abocados a la privada ante la larga espera para un especialista. Vivió la experiencia por la vía doble: el médico de mutua tardó diez días en atenderla; la visita para ese especialista en el Joan XXIII se demoró cuatro meses.  

En 2018 un total de 223.301 personas en la provincia tenían contratado un seguro privado de salud. Es un 5,53% más respecto al año anterior, lo que supone el crecimiento más importante de Catalunya. También está por encima con respecto al incremento medio en España. Esas cifras muestran que durante el año pasado más de 11.700 tarraconenses se inscribieron en una mutua. 

La sanidad privada ha alcanzado en Catalunya los 2,5 millones de usuarios a fecha de diciembre de 2018, un 4,02% más que el año anterior, según el informe ‘Sanidad privada, aportando valor. Análisis de situación 2019’ elaborado por el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), que engloba a gran parte de compañías del sector.

En 13 años la cifra se ha duplicado. Tres de cada diez tarraconenses ya están en una mutua

Fernando Vizcarro, presidente del Col·legi de Metges de Tarragona, argumenta la penetración de las mutuas: «En Catalunya ha habido una tradición del mutualismo desde finales del siglo XIX, que empezó con los grandes empresarios, que afiliaban a los trabajadores cuando no había Seguridad Social en España, que empezó en los años 40». Vizcarro admite que «para los problemas menos graves o importantes o para pedir una prueba diagnóstica» es un sistema más rápido y ágil, y argumenta la motivación de los ciudadanos que apuestan por la mutualidad: «Hay gente que prefiere dedicar una parte de los ingresos a la salud». 

Vizcarro considera que las mutuas privadas «descargan el sistema público de salud» y a la vez «descongestionan». El máximo representante de los médicos en la provincia culmina: «Complementa la sanidad pública en el día a día de las patologías más sencillos. El sistema público de salud es el que sigue resolviendo las afectaciones más graves». 

«Las mutuas descongestionan el sistema público en las patologías más sencillas», sostiene Fernando Vizcarro, presidente del Col·legi de Metges de Tarragona

No es difícil encontrar voces que vinculan los recortes efectuados en los últimos años en la sanidad pública catalana y el progresivo aumento de los afiliados a las mutuas, como indica Marina Roig, delegada sindical de CATAC-CTS en el Hospital Joan XXIII de Tarragona. «Allí donde no llega la sanidad pública de manera eficiente, lo hace la privada. El paciente quiere solucionar su problema y la mejor vía en muchos casos es hacerlo a través de mutuas». 

Roig reconoce que las listas de esperan han mejorado en los últimos años, pero no lo suficiente: «No hemos vuelto a la situación previa a los recortes. El servicio de radiodiagnóstico está dando ecografías para de aquí a dos años. La espera para las primeras visitas se ha reducido algo pero sigue habiendo ocho meses de espera para el alergólogo. La gente quiere agilidad, de tratamientos y de pruebas complementarias».

Para Roig, «estos aumentos de afiliación demuestran las carencias del sistema sanitario en Tarragona», a pesar de que las mutuas formen parte de una larga tradición en Catalunya: «Siempre habrá alguien con capacidad económica que hipotecará una parte de sus ingresos para ir a la privada, pero si el sistema público fuera operativo no tendríamos estos incrementos. Estamos ante el pez que se muerde la cola». 

El análisis en perspectiva muestra un incremento abultadísimo en Tarragona. En 2005, sólo había 112.224 tarraconenses en una mutua, según la ‘Memòria d’entitats d’assegurança lliure’ que publica Salut. Con respecto a la actualidad, la cifra se ha duplicado en esos 13 años. Un 28% de tarraconenses –uno de cada tres– ya están en una mutua. Esa dinámica ha coincidido con la época de ‘tijeretazos’ en los presupuestos sanitarios, que para muchas voces han sido vasos comunicantes. Ni la mejora en la lista de espera de los últimos años han evitado que el ciudadano se encomiende cada vez más a los seguros privados.  

«El aumento de la privada se debe a que lo público no funciona bien. No hemos vuelto a la situación previa a los recortes», denuncia Marina Roig, delegada sindical del Hospital Joan XXIII

En España, los asegurados han ascendido a los 10,3 millones de usuarios, 400.000 más respecto al año anterior. El sector privado representa el 28,8% del total del gasto sanitario, que está alrededor del 9% del PIB. El director general de Asociación Catalana de Entidades de Salud (Aces), Lluís Monset, ha remarcado que «una de cada tres personas tiene una póliza privada en Catalunya». El sector hospitalario catalán representa el 69% de los hospitales (146 por 66 públicos) y el 56% de las camas en Catalunya, y la evolución de la partida presupuestaria sanitaria con medios ajenos se sitúa como en 2017 en los 4.823 millones al haber prórroga presupuestaria. 

Catalunya destinó en 2016 a la partida de conciertos 2.517 millones, un 24,9% del gasto. Es el porcentaje el más elevado de todas las comunidades con diferencia. Madrid, que es la segunda que más destina a conciertos con la sanidad privada, se sitúa en el 10,7 %, seguida de Baleares, con el 10,4 %, y Canarias, con el 9%. 

El presidente de Aces, Josep Ignasi Hornos, califica de «imprescindible» la colaboración entre el sector público y privado, aspecto en el que ahonda el director general del IDIS, Manuel Vilches. El director general de Idis ve como «necesaria e imprescindible» la partida destinada a conciertos, y remarca que con el sector privado se liberan recursos de la pública.

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