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La venta de libros online ante el confinamiento no compensa el cierre de las librerías

Algunos clientes se anticiparon a la cuarentena en la compra de ejemplares pero ni de lejos equilibra económicamente el hecho de tener abiertas las tiendas de cara al público

Iñaki Delaurens

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Imagen de la Llibreria la 2 de Viladrich de Tortosa durante esta primera semana de confinamiento. FOTO: Joan Revillas

Imagen de la Llibreria la 2 de Viladrich de Tortosa durante esta primera semana de confinamiento. FOTO: Joan Revillas

Guillermo de Baskerville logra salvar varios libros del incendio de la biblioteca secreta de un monasterio medieval al norte de Italia. Se trata de uno de los pasajes finales de El nombre de la rosa de Umberto Eco. El fraile franciscano pone su vida en peligro en aras de la lectura y el saber. Estos días de confinamiento monasterial los libros deben recuperar su prestigio escondido, en segundo plano durante la era de la hiperconectividad virtual. 

Ante la amenaza del aislamiento actual por culpa del coronavirus, algunas personas se dieron prisa y adquirieron algunos libros para la cuarentena. «La semana anterior, detectamos que venían clientes habituales y compraban tres o cuatro libros para prevenir lo que pudiera pasar», afirma Joan Peñas de Galatea Llibres, con tienda en Reus y Cambrils, pero añade que «este mes de marzo ha habido menos ventas que el marzo anterior porque se ha visto menos gente en la calle y por lo tanto menos personas que han entrado en la librería. El público ha bajado. Una semana antes de decretarse el Estado de Alarma, ya no se veía tanta gente».

«Algunos clientes han comprado algún libro para ellos o los niños pensando en tener que quedarse en casa, pero tampoco ha sido muy exagerado», explica Rosa Cubelles de la Llibreria la 2 de Viladrich, con puntos de venta en Tortosa y Amposta. «Estamos abiertos porque también tenemos servicio de papelería, pero estos días es cómo si estuviéramos cerrados porque no hay casi nadie por las calles».

En este escenario, las redes sociales son el mejor escaparate para publicitar libros

Por otro lado, Gertri Adserà, de la librería Adserà de Tarragona cuenta que «algunos han comprado antes del confinamiento y sí que ha preguntado más gente pero tampoco ha sido nada especial. Seguimos las indicaciones que nos dan, hemos estado dando libros en la puerta con guantes y mascarillas hasta que nos han dejado y también hemos repartido libros en Tarragona y barrios mientras se podía, pero al final todo se hará por Correos. Vamos sobre la marcha y cada día cambiamos el cartel de la entrada».

Algunas librerías optan por dar servicio de compra online y reparto a domicilio hasta que esté permitido. «Hace días que los trabajadores no vienen y tan solo hacemos ventas por internet. No se puede equiparar con tener la tienda abierta, ni de lejos. Es un servicio más», argumenta Gertri Adserà. 

En esta línea, Rosa Cubelles dice que «mientras nos dejen, haremos  reparto de libros a domicilio en Tortosa y alrededores, también en Amposta. Hemos dividido la mitad del personal, mañana y tarde, para evitar coincidir. Cada día publicamos las novedades en las redes sociales porque en esta situación es la manera más eficiente de publicitar los libros».

La facturación en Sant Jordi en los últimos años supera los 22 millones de euros

En cambio, Joan Peñas ha preferido cerrar todos los servicios de la librería. Desde el sábado, sus trabajadores ya están en casa: «No contemplo el reparto a domicilio porque tener gente por ahí repartiendo o de cara al público es un factor de riesgo. Si la gente se queda en casa, el confinamiento durará menos días que si están fuera. Si no somos responsables, el coste para el pequeño comercio puede ser insoportable». 

Una fecha clave para la economía de las librerías es Sant Jordi. Se ha suspendido de cara al 23 de abril y todo indica que se celebrará antes del verano. Algunos hablan del día de Sant Joan como alternativa, pero no hay nada definitivo. 

«Somos poco optimistas de cara a Sant Jordi. Todavía hay que ver cuándo y cómo se hace. Es un golpe muy duro para el mundo del libro en Catalunya. Nuestro negocio es muy sensible, sobre todo en un país con los índices de lectura por debajo de la media europea», opina Joan Peñas.

Gertri Adserà añade que «nosotros tenemos casi todos los libros. A ver quién lo soporta económicamente porque los ingresos de Sant Jordi suelen compensar mayo y junio, meses de números rojos, que ahora se enlazarán con febrero y marzo, una época floja».

La facturación en Sant Jordi supera los últimos años los 22,16 millones de euros y supone unos 1,6 millones de libros vendidos.

Cambra del Llibre informa que en el caso de que en Sant Jordi las autoridades sanitarias ya hubieran levantado la prohibición de cierre de librerías, «no renuncia poder celebrar un 23 de abril redimensionado y adaptado a las circunstancias de aquel momento, aunque no sería posible organizarlo, como hasta ahora, con las paradas y firmas de libros en la calle».

En cualquier caso, Rosa Cubelles apunta que «ahora ya está todo comprado y hecho. Se habla de que el confinamiento durará más de quince días, y hubiera sido mejor que se hubiese cerrado todo en un primer momento para que no se alargara tanto».

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