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Los ahogados en Tarragona son ya la mitad de los fallecidos en carretera

En lo que va de año han muerto ocho personas en playas o piscinas de la provincia, más de la mitad de las 14 que han fallecido por accidente. Similar proporción se reproduce en España

Raúl Cosano

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Los Mossos dan indicaciones a los bañistas para que salgan del agua, ayer en la playa del Miracle, en las labores de búsqueda del joven que se ahogó. Había bandera roja.  Foto: Lluís Milián

Los Mossos dan indicaciones a los bañistas para que salgan del agua, ayer en la playa del Miracle, en las labores de búsqueda del joven que se ahogó. Había bandera roja. Foto: Lluís Milián

El joven Denis, un senegalés de 18 años, en la playa del Miracle. Un anciano de 81 años en la piscina de su casa, en Calafell. Un hombre de 55, en una piscina comunitaria de L’Ampolla. Otro de 65, en la playa de Marjal, en Les Cases d’Alcanar. Un ruso de 31 años en la playa del Cap de Sant Pere, en Vilafortuny, cerca de Salou. 

Son sólo algunos de los fallecimientos registrados en lo que va de año en el medio acuático de la provincia, especialmente las playas, pero también en piscinas. Tarragona, epicentro turístico y reclamo costero por excelencia, no escapa a esa alerta generalizada que habla de un incremento de muertos por ahogamiento. 

Según el último informe de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, en España han muerto por ahogamiento 305 personas entre enero y julio, un 14,66% más que en el mismo periodo del año pasado. Es casi la mitad que las víctimas mortales por accidentes de tráfico, 673 personas durante los siete primeros meses. 

Las cifras se disparan
Eso sí, en esos balances incluyen también muertes por infarto u otros problemas de salud que han tenido lugar dentro del agua y que no son propiamente ahogamientos. Las paradas cardiorrespiratorias van con asiduidad asociadas a estos sucesos. 

En Catalunya los muertos se han duplicado este año, ante la voz de alerta de las autoridades y la petición de prudencia por parte de entidades socorristas. Según datos facilitados por Protecció Civil, hasta 18 personas han muerto en las playas catalanas desde el inicio de temporada de baño, 1 de junio, hasta ahora. Es más del doble que la cifra registrada el año pasado, durante el mismo periodo, que era de siete. 

En Catalunya también se han disparado los heridos graves: de los cinco que había el año pasado por estas fechas a los 12 de 2017, seis de ellos registrados en las comarcas tarraconenses. 

Las cifras en Tarragona son equiparables a lo que sucede a nivel estatal. Los fallecidos en el agua (ocho en lo que va de año, según datos de Protecció Civil) son más de la mitad de las personas que han muerto en accidente en carretera (14), según datos facilitados por el Servei Català de Trànsit. El año pasado, a estas alturas, eran cinco las personas fallecidas en el medio acuático. 

Así, mientras el número de ahogados se va incrementando, continúa decreciendo el de fallecidos en carretera, después de los abultados descensos cosechados en la última década. 

Altas temperaturas
En España, el 80% de los ahogados en lo que va de año eran hombres, la mayoría de nacionalidad española y el 70% era mayor de 35 años. La mitad de los fallecimientos se produjo en la playa y en el 91% de los casos no existía vigilancia. Uno de los motivos que se esconden tras el incremento de estos casos son las altas temperaturas, que se prolongan cada vez durante más tiempo en el año y en episodios más intensos. Por eso, algunos fallecimientos también tienen lugar fuera de la temporada de vigilancia en las playas. Es el caso de un hombre de 65 años que falleció en la playa del Marjal, en las Cases d’Alcanar, el pasado 25 de mayo. 

Así, a pesar del intenso calor y el buen tiempo, el estado del mar, junto con las imprudencias de los bañistas, forma un cóctel a veces letal. «Hay muchos días de bandera roja y nos vemos desbordados porque los usuarios la mayoría de veces no nos hacen caso. Eso hace que el socorrista no pueda realizar correctamente su trabajo y avisar al resto de usuarios porque está pendiente de una persona en concreto que es la que no hace caso», explicaba ayer Hugo Núñez, coordinador de Creu Roja en Tarragona. 

Otra de las claves es el exceso de confianza de muchos bañistas, que en general no temen a las aguas generalmente tranquilas del Mediterráneo. El mar en calma y la presencia de socorristas puede hacer que muchas personas se confíen en exceso. 

Otro indicador que muestra que estamos ante un verano especialmente peligroso por los ahogamientos es el de las emergencias médicas. Hasta el pasado 6 de agosto, el Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) hizo 26 asistencias en el Camp de Tarragona, un 18% más que el año anterior. De ellas, 13 fueron en playas y 12 en piscinas. En las Terres de l’Ebre, el número de servicios de emergencia ha sido de cinco, la misma cifra que el año pasado.

Donde también ha habido un aumento es en el cómputo de toda Catalunya. El SEM ha registrado un incremento de las asistencias por ahogamiento de un 31%, disparándose hasta las 144. Hasta el pasado domingo había habido 28 fallecimientos por ahogamiento en Catalunya, según el balance del SEM, que ya supera los 30 después de los muertos de estos últimos dos días, incluyendo el de este pasado martes en Tarragona.

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