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Los conservatorios de Reus, Tortosa y Tarragona implantan un programa pedagógico nacido en Finlandia

«No está pensado para niños prodigio, sino para que encuentren el camino y el ritmo propios»

Rossi Vas

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Dos profesores del Conservatori de Música de Tarragona con una alumna de violín. Foto: pere ferré

Dos profesores del Conservatori de Música de Tarragona con una alumna de violín. Foto: pere ferré

«El violín es nuestra vida y nuestra voz», relata conmovido el profesor tarraconense de música Oriol González. Con esta frase empieza la conversación espiritual para profundizar, poco a poco, en el tema escolar de un método innovador, en el ámbito de la enseñanza de música. Se trata del programa International Minifiddlers, desarrollado en Finlandia por dos hermanos de origen húngaro.

Desde Tarragona, el primero en formarse por este método fue Maurici Dalmau, de la Escola i Conservatori de Música en Reus. Después de haberlo conocido, se da cuenta de que sería una estrategia importante y curiosa para usarla en su tierra.

Y vinculó con recomendaciones a otros cuatro compañeros, de los conservatorios de Tarragona y Tortosa. Así se lanza y aplica una idea rica y original, en cuanto a la manera de enseñar a los niños de aquí esta novedosa metodología.

Detrás del proyecto, por parte local, está la Diputació de Tarragona. «Es un proyecto piloto de las nuevas tecnologías. Estamos abiertos a novedades.

Ya conocemos y aplicamos otra metodología, japonesa, que es de cuerda y se llama Suzuky», explica entusiasmada Mila Santolària, directora de la sección Coordinació i Ordenació Acadèmica dels Centres de Música de la provincia.

Su mente abierta de músico, con una prolongada y amplia experiencia, hizo posible que a partir de aquel momento se tratase solo de aplicarlo en la práctica. Y esto no tardó en promoverse.

Actualmente, son cuatro los profesores de la provincia que se están formando: Joan Carles Bonfill, de Reus, David Matheu, de Tortosa y los tarraconenses Oriol González y Albert Rodríguez. Ellos, junto con el profesor Maurici Dalmau, están de acuerdo en que el International Minifiddlers, promovido por el violinista Maarit Rajamäki y desarrollado por Caprice Oy, dará una calidad diferente a la educación musical infantil.

Las partituras adaptadas para los niños están en varios colores y con dibujos interesantes

Todo empezó en los años 70 del siglo pasado y hoy se practica en países como Estados Unidos, Austria e Islandia. Los padres del proyecto, son los dos hermanos húngaros Csaba y Geza Szilvay, que residen desde hace muchos años en Finlandia. «Es un método útil, que saca el máximo provecho del violín», relatan los profesores tarraconenses.

Están previstas tres fases, durante las cuales se realizará la introducción, el desarrollo y la valoración. Los detalles los cuenta Oriol González, de 43 años, profesor de violín en el conservatorio de Tarragona desde hace dieciocho años: «Es un proyecto para los profesores, con la presencia de los alumnos y sus padres. Es de verdad muy original y novedoso». Él ya ha empezado a estudiar por este método y ha estado diez días en Helsinki.

Es de Barcelona, ha estudiado en el conservatorio de aquí y luego, en el de Barcelona. No tiene músicos en su familia, pero siempre ha contado con el apoyo de sus padres. Actualmente, su hijo es alumno en el conservatorio.

Proyección futura

A su modo de ver, este programa «mira a largo plazo», y está pensado para el desarrollo profesional como una proyección futura de la sabiduría acumulada.

Mientras lo explica apasionado, muestra las partituras adaptadas para los músicos de una edad temprana: están en varios colores y con dibujos interesantes, que provocan a la imaginación y al pensamiento infantiles. 

En la provincia de Tarragona, están apuntados doce niños de siete años; no obstante, en otros países, ellos son incluso más pequeños, de cinco y seis años. Mila Santolària precisa encantada que comenzó hace dos semanas, «de forma pionera», «con este programa de observación a distancia del instrumento», y que su fin está previsto para el mes de junio, cuando se hará la valoración final.

 La actividad es gratuita y con inscripción previa. Aclara que el objetivo es «abrir nuestros centros de música a otras instituciones pedagógicas reconocidas, y utilizar las plataformas de comunicación virtual, que permiten desarrollar acciones en paralela y compartir el conocimiento finlandés de educación con el resto del mundo, de una forma efectiva».

Se dirige, de forma activa, a profesores de cuerda de la Diputació de Tarragona, y de forma oyente, a profesores internos de otras especialidades, alumnos de Grado Superior de Pedagogía del Instrumento y a profesores externos interesados en conocer la metodología Colourstring.

Combina contenidos online: clases registradas en vídeo con un grupo de alumnos finlandeses durante sus primeros cuatro años de aprendizaje, y con el asesoramiento periódico vía videoconferencia, por parte de especialistas de aquella escuela.       

El programa consiste en adaptar las clases de una manera simultánea, basada en videoconferencias: mientras el profesor finlandés está con los alumnos de allí, los de las tres ciudades en Catalunya estarán conectados a través de una pantalla.

Así podrán ver lo que sucede en los cuatro puntos diferentes, con una conexión que cambiaría cada media hora. Para la directora tarraconense, lo más importante es sacarle provecho a esta novedad y aplicar sus ideas progresistas.

Cada clase de los sábados hasta el 9 de junio, será de las 9.30 a las 11.30 horas y durará entre veinte y treinta minutos. Mientras tanto, se efectuará la enseñanza a los profesores de aquí. Al acabarla, el vídeo cambiaría para que los demás puedan ver lo que sucede en cada momento.

Al desconectarse, se hará una conversación para estimular el pensamiento y hacer una tertulia valorativa sobre lo visto y escuchado desde la Escuela finlandesa Colourstrings. Desde Helsinki, la videoconferencia es dirigida por Geza Szlivay. De este modo, se observará la evolución de los niños en su proceso de aprendizaje, ofreciéndoles una profunda comprensión de la pedagogía elemental del instrumento y un feedback en tiempo real. 

Llega al corazón y la mente

«No está pensado para niños prodigio, sino para que encuentren el camino y el ritmo propios», dice Mila Santolària, y añade que está enfocado a acentuar sobre «la musicalidad, la espiritualidad y la creatividad». Los profesores locales puntualizan que al utilizar melodías conocidas y populares del folklore húngaro y finlandés, este método llega más rápido y fácilmente al corazón y a la mente, que es lo fundamental para la imaginación infantil.

Es importante saber que todo lo que no sea comprensivo para ellos, se quita porque se trata de simplificarlo y hacerlo sencillo, interesante y útil para los más pequeños músicos. Por ejemplo: el juego con los colores del que habla Albert Rodríguez, de 38 años. Ha estudiado en Londres y es uno de los profesores tarraconenses. En el conservatorio ya lleva cuatro años.

«El amarillo es para la nota Mi, el azul para La, el rojo para Re, y el verde para Sol entre otras. Tienen que ser colores llamativos, para atraer», dice y sonríe. Se propone una adaptación simplificada, con una introducción lenta y suave. Para él y sus compañeros, el violín es su «trabajo, compañero y hobby», y aunque la perfección no se consigue en menos de diez años, confiesan que este instrumento sigue siendo su pasión.

«Es un compromiso de por vida. Es como si estudiaras medicina; siempre queda algo por aprender», desvela su secreto Oriol González, y especifica enigmáticamente que «un violinista pasa más tiempo con el violín, que con su mujer». 

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