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Los diablos ya no asustan a los niños en Santa Tecla

El Correfoc Petit.  Los pequeños hicieron brillar la Rambla Nova ayer por la tarde, llevando los símbolos mitológicos en miniatura que tiraban fuegos  

Rossi Vas

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Imagen del Correfoc Petit. Pere Ferré

Imagen del Correfoc Petit. Pere Ferré

Entre la impaciencia por parte de los pequeños participantes y la multitud de gente amontonada curiosa en el Balcón del Mediterráneo, arrancó con mucha euforia el Correfoc Petit.

Lanzado desde el siglo XII en Catalunya, este pintoresco desfile con fuego animó al máximo alos moles de adultos y niños presentes en el lugar. Entre las gentes se hallaban también muchos turistas que no estaban al corriente de la fiesta, pero se quedaban a verla una vez informados. Con razón.

Con un olor denso a pólvora y entre risas y aplausos entusiasmados arrancaron las primeras collas, las dedicadas a los diablos. «Son las que más fuego tiran y por todos lados», comentó una mujer que formaba parte de la Colla del Bou Petit, alrededor del que rápidamente se acumulaba gente para hacerse fotos.

El Bou Petit, con sus chospas hacia adelante. FOTO: pere ferré

Veintiséis niños participaron desde esta agrupación, cuya impresionante figura iba acompañada por un grupo de doce músicos con tambores. Aunque el ‘bou’ tiraba fuego solo para adelante, algunos de los más pequeños no se atrevían enseguida a ponerse por debajo. Una madre llevaba a su hijo de cuatro años vestido según la tradición, con sombrero, tejanos largos y pañuelo, pero aunque estubiese protegido no mostró valentía al momento. Otros, eufóricamente se lanzaron. Desde el público se oían palabras de exclamación: «¡Es muy bonito!».

Los primeros en empezar la fiesta con sus fuegos espectaculares fueron los del Ball de Diables Petit, seguidos por el Drac Petit y el Ball de Diables infantil de la Bisbal de Penedès. Los participantes iban de buen humor y después de su rica ración de merienda. A la pregunta de qué les gusta a los espectadores que no pertenecían a ninguna colla, los hijos de Susana y Manel, de Tarragona, contestaron así: «Nos encantan los diablos, porque son los que más fuego tiran». Su respuesta fue la clave de toda la euforia. Motivados por sus padres y las ganas de estar en la calle celebrando, ellos representaban solo una parte de la increíble multitud.

El Drac Petit fue una de las figuras más vitoreadas por los pequeños de Tarragona. FOTO: pere ferré

Los mellizos Laia y Pau, de diez años, ya han actuado varias veces. Ambos venían con la Farnaqueta de Cambrils. «La figura de la bestia ‘farnaca’ que pesaba veinte kilos, echaba fuegos por siete puntos: las alas, balas patas, la boca y la cola», contaron desde la colla de los mayores que les acompañaban. Esta pandilla existe apenas desde el año pasado, pero sus pequeños miembros ya participaban ilusionados. 

Todos seguían alegres las collas que pasaron ruidosamente por la Rambla Nova y llegaron hasta la plaza Corsini, donde la fiesta del fuego alcanzó su cénit con una carretillada conjunta. 

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