Los pasteleros de TGN prevén mantener las ventas pese al precio de los piñones

Creen que venderán bandejas más grandes

ACN

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Una bandeja de panellets de piñones de la Pastisseria Palau de Tarragona. ACN

Una bandeja de panellets de piñones de la Pastisseria Palau de Tarragona. ACN

Los pasteleros de Tarragona encaran con optimismo la venta de panellets por la Castanyada y prevén mantener los niveles de venta registrados el año pasado. "En las ciudades y pueblos grandes tuvimos un pequeño aumento de ventas, confiamos que se mantengan", ha asegurado el presidente del Gremio de Pasteleros de Tarragona, Josep González. Por prudencia, González ha evitado hacer una previsión de los kilos que se venderán, pero ha apuntado que en los próximos días la demanda aumentará con bandejas más grandes que al 2020. La crisis del piñón ha afectado al precio del producto final, que se eleva hasta los 60 euros el kilo. "Pese al precio, si en un surtido de panellets no hay ninguno de piñones, no se vende", ha señalado el pastelero tarraconense Josep Roquet.

A diferencia de octubre de 2020, las restricciones de movilidad a raíz de la situación de pandemia no condicionarán la venta de panellets de este año. Desde la Pastelería Palau, el pastelero Josep Roquet ha señalado que los pedidos de esta Castanyada podrían dejar atrás los formatos de bandejas pequeñas por los cuales tuvieron que apostar el año pasado, cuando las reuniones sociales estaban limitadas.

A pesar de que los escaparates de las pastelerías ya empiezan a llenarse de estos dulces típicos de la Castanyada, la producción se acelerará entre viernes y sábado, tal y como ha apuntado Roquet. A pesar de que cada año intentan variar a la hora de hornear nuevos panellets, los que siguen triunfando entre la clientela son los clásicos de piñones. "Las innovaciones están bien, siempre que no se sobrepase. Tenemos que mantener las tradiciones", ha defendido el presidente del gremio de pasteleros tarraconenses.

Cada pastelería hace una apuesta hacia el surtido de panellets, desde los clásicos de almendra o coco hasta los más curiosos, como por ejemplo de rosas y fresas o el de frutas variadas. Los gustos de la clientela marcan qué sabores repiten de un año al otro y qué innovaciones se alejan de los productos de toda la vida. Algunos, como es el caso de panellets de membrillo, han vuelto al obrador de la Pastelería Palau después de años sin hacerse por petición de los compradores.

Precisamente con la voluntad de mantener las tradiciones, algunos clientes ya se han apresurado para comprar bandejas de panellets. Es el caso de Sebastiano Alba, un italiano instalado a Tarragona que ha aprovechado para llevarse una bandeja a casa. "A pesar de que creo que Hallowen ha llegado para quedarse, quiero seguir la tradición con mis niños", ha explicado. Para González, el reto actual del sector de la pastelería es recuperar al público más joven y volver a hacer atractiva la Castanyada y las tradiciones vinculadas. La calidad de este dulce es el otro motivo por el cual Alba ha optado para comprarlo en una pastelería. "Los piñones que utilizan las pastelerías de Tarragona son de proximidad y esto es una garantía", ha afirmado.

Regreso a la "calidad" de las pastelerías

Después de un año en que muchas familias han optado por hacer panellets en casa, González ha defendido que despacio los clientes vuelven a las pastelerías por la calidad. "Luchar contra las grandes superficies es muy complicado, aquello es otra guerra, pero lo hacemos como mejor sabemos", ha lamentado Roquet.

Algunas pastelerías, como es el caso de la Palau de Tarragona, también han optado por elaborar figuras de mazapán como alternativa a los panellets tradicionales. Se trata de pequeños dulces con formas de animales o elementos como calabazas o castañas, que en algunas ocasiones, están recubiertos de chocolate.

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