Los primeros enfermeros que vacunarán: "Aportamos nuestro granito de arena"

Los sanitarios ya están listos para la campaña de vacunación. En Tarragona ha habido un aluvión de más 300 ofertas para sumarse. «Es una responsabilidad y un aliciente», reconocen

Raúl Cosano

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Roser Barceló, inyectando una vacuna. Es una de las enfermeras que administrarán el antígeno de la Covid-19. Foto: Alba Mariné

Roser Barceló, inyectando una vacuna. Es una de las enfermeras que administrarán el antígeno de la Covid-19. Foto: Alba Mariné

«Han hecho un llamamiento y, aunque es algo voluntario, he decidido colaborar porque el momento lo vale. Es una responsabilidad como profesional, y un aliciente», cuenta Gerard Mora, enfermero en el CAP de Roquetes (Baix Ebre) y uno de los seleccionados para participar en los equipos de vacunación que a partir de la semana que vienen inyectarán las dosis de Pfizer en las residencias. «Es un momento importante y sientes un poco de orgullo de poder estar ahí en esa primera línea», reconoce Mora. 

Tanto Gerard como otros colegas se forman estos días, tanto a través de cursos presenciales como ‘on line’, para conocer los detalles específicos de la inyección de Pfizer que va a estar en sus manos. La respuesta de estos sanitarios, conscientes de la gravedad de la situación, ha sido un éxito. «La gente ha reaccionado muy bien. Más de 300 profesionales del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre se han registrado para formar parte de los equipos que pondrán la vacuna. Estamos muy satisfechos», sostiene Lluïsa Brull, presidenta del Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Tarragona (Codita). En Catalunya, que pedía a 500 efectivos, unas 3.000 personas se apuntaron en menos de 48 horas. Ahora vuelve a haber un segundo llamamiento para ampliar la nómina de efectivos. 

Roser Barceló, responsable de vacunas en una de las áreas básicas de salud de Reus y enfermera en el CAP Marià Fortuny, también ha recibido la formación específica: «Me he apuntado por responsabilidad. Es una manera de poner nuestro granito de arena y echar una mano en estas circunstancias que vivimos tan difíciles. Además, me dedico a la vacunación y es mi ámbito. Por eso me he querido formar». 

«Estamos en un momento histórico, después de tantos meses de lucha, de que todo el mundo esté tan cansado. Eso sí, llamamos a la ciudadanía a no bajar la guardia. Las medidas se tienen que cumplir igual hasta que no tengamos una tasa alta de vacunados», explica Gerard Mora.

Mònica Grau es gestora Covid y enfermera del CAP Marià Fortuny. También se instruye para aprender a inocular la solución de Pfizer: «Es una manera de poner mi granito de arena. Es lo que toca ahora y es el ámbito en el que yo puedo ayudar». Grau lleva desde el verano haciendo seguimiento y rastreo de la enfermedad, una parte clave para controlar la pandemia: «Hemos visto de todo, casos leves, otros que se complicaban y acababan siendo graves... La vacuna es una etapa más para ayudar a poner fin a esto. Es como la gente que en su día se puso a hacer mascarillas o viseras protectoras, una forma de ayudar». 

Todos están listos tras aprender las particularidades del antígeno. «Me llama la atención que estamos ante una vacuna más inestable que otras que conocemos. No se puede mover ni agitar, por eso se transporta congelada», cuenta Roser Barceló. También requiere una precisión y esmero especial en la preparación. «El vial se diluye en suero fisiológico. A temperatura ambiente solo aguanta dos horas, así que hay que conservar en nevera. Una vez descongelada, no se puede volver transportar. Por eso no pueden sobrar vacunas para llevarlas a otro sitio. Eso requiere planificar bien quién las va a recibir», zanja Barceló. 

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