Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Los tarraconenses que ya han votado para el 21-D

Óscar ha enviado su papeleta desde París. También lo ha hecho Anna, una joven de Alcanar que reside en Viena. Los primeros ciudadanos de la provincia votan en los consulados. Otros denuncian muchos obstáculos en el sufragio por correo y avisan de que su voto está en el aire

Raúl Cosano

Whatsapp
Cola de catalanes para depositar el voto en la urna de la oficina consular de Bruselas.  Foto: ACN

Cola de catalanes para depositar el voto en la urna de la oficina consular de Bruselas. Foto: ACN

Algunos ciudadanos tarraconenses han emitido ya su voto. Son aquellos que viven en el extranjero y que, bien presencialmente en el consulado después de hacer los trámites o bien por correo, han podido votar. Es el caso de Óscar, que ha votado desde París, o de Anna Obiol, una joven de Alcanar que estudia música en Viena y que también ha hecho lo propio. Desde el domingo, los catalanes ya pueden votar en las oficinas consulares de España en el exterior, con la presencia de voluntarios que se han organizado para observar el proceso de voto.  

Anna, de Alcanar, admite que el proceso de votación fue sencillo. "Esperaba encontrar más complicaciones, por los comentarios que había escuchado de la gente", cuenta la joven instalada en la capital austriaca, donde cursa estudios de clarinete. "Fui a la embajada y me inscribí en el registro de no residentes temporalmente. Quedaba poco tiempo y me habían dicho que en ese registro podría votar sin esperar tanto", relata. Las papeletas le llegaron el pasado 6 de diciembre. "Enseguida preparé el sobre con los documentos que se necesitaban y lo envié", cuenta Anna, una de las tarraconenses que días antes de la cita electoral ya había podido votar, y sin ningún tipo de obstáculo. 

Una red de 818 voluntarios controlan el número de votos de catalanes en el extranjero que llegarán a 100 consulados de todo el planeta. Se trata de una iniciativa surgida a partir de la plataforma ‘Catalans al món’. El objetivo es comprobar que el número de papeletas que llegan a los consulados es el mismo que el que finalmente se acaba depositando en las respectivas urnas. 

Estos voluntarios tendrán que estar presentes en los consulados durante los cinco días que dura la votación para aquellos catalanes residentes en el extranjero de forma permanente, incluidos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (Cera). Previamente, han tenido que hacer la petición de votar, en lo que se denomina proceso de voto rogado. Inicialmente el periodo para dejar en la urna del consulado la papeleta era de tres días, del 17 al 19 de diciembre. El plazo se ha ampliado al jueves 21 después de que la Junta Electoral Central atendiera una petición de Junts per Catalunya para prolongar el término. 

La queja de Bernat en Boston
En una convocatoria más, los tarraconenses que residen fuera denuncian las enormes dificultades existentes para emitir el sufragio dentro de un proceso extremamente intrincado que con asiduidad no suele tener el final deseado. Bernat Ollé, reputado ingeniero e investigador reusense residente en Boston, está pendiente de recibir las papeletas para poder votar. «A día de hoy –ayer para el lector– no he recibido el material. Hice el envío correcto, seguí todos los pasos pero no me han llegado a casa las papeletas», lamenta Ollé, muy crítico con la situación: «Si no me llegan, serán las terceras elecciones catalanas en las que no puedo votar. Curiosamente, no hubo ningún problema para votar en las estatales ni tampoco el 1-O, que estuvo organizado por la Generalitat». 

«Para poder votar tienes que pasar una verdadera gincana –prosigue Ollé– y luego no tienes ninguna garantía como ciudadano de poder acabar votando. A veces las papeletas me han llegado tarde o no han llegado. Es algo muy sospechoso. Te sientes indefenso y muy frustrado». 

Los casos de descontento e incluso de imposibilidad de votar son un goteo constante que se produce a cada nueva cita electoral. El malestar es aún más palpable si no se puede emitir el sufragio en unos comicios tan equilibrados e igualados como los del 21-D. «Hay unos 300.000 catalanes en el extranjero. De ellos sólo hicieron la solicitud de voto el 10% aproximadamente, unos 30.000. Lo que queremos denunciar es la falta de transparencia. No es un proceso claro. Y es algo que sucede a numerosas personas», cuenta Ollé. Este reusense cree que, según su experiencia y los casos que conoce en Boston, tienen más problemas para votar aquellos ciudadanos de Tarragona, Girona y Lleida que los de Barcelona. «Es justo donde el voto tiene más valor», advierte. 

Bernat Ollé confía en tener el material electoral para poder ejercer su derecho. Él y otros catalanes se plantean hacer una denuncia al Síndic de Greuges, que sirva para impulsar una iniciativa de recopilación de estadísticas de incidencias. Ollé, como otros catalanes en el exterior, sigue esperando para votar desde Massachusetts en unas de las elecciones catalanas más trascendentales. 

El aumento del voto por correo en estos comicios es un síntoma más del gran interés que suscita el 21-D. Las solicitudes para votar desde el extranjero se han triplicado en Tarragona. En estas elecciones podrán votar 3.348 tarraconenses. La cifra multiplica por 3,5 la que se registró en los comicios de 2015, cuando las solicitudes se quedaron en 966 personas. En total, casi 39.000 catalanes han pedido enviar su papeleta desde algún país foráneo. 

Temas

Comentarios

Lea También