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Los tarraconenses se implican más en sus entidades sociales que el resto de catalanes

Un estudio revela que el 76% del tejido asociativo de Tarragona está formado exclusivamente por voluntarios mientras que casi la mitad del de Catalunya cuenta con personal remunerado

Xavier Fernández José

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Jaume Grau, momentos antes de la presentación del estudio en el Museu d’Art Modern, en Tarragona. FOTO: Fabián Acidres

Jaume Grau, momentos antes de la presentación del estudio en el Museu d’Art Modern, en Tarragona. FOTO: Fabián Acidres

«No podemos esperar a que las administraciones mejoren la sociedad. Debemos ser nosotros mismos. La Administración se perdería en burocracia, plazos, permisos... y al final acabaríamos esperando sin hacer nada. Debemos ser los ciudadanos quienes tomemos la iniciativa», defiende Jaume Grau, expresidente y ahora monitor del Centre d’Esplai ‘Fem-nos amics’ de Reus. Grau forma parte también del Consell Directiu del Moviment de Centres d’Esplai Cristians Catalans.

El esplai reusense es una de las 195 entidades tarraconense que han analizado la Fundació Pere Tarrés y otras organizaciones en la cuarta edición de un estudio denominado ‘El panoràmic’. El informe ha incluido por primera vez a las asociaciones de la demarcación de Tarragona.

El estudio, que fue presentado ayer en el Museu d’Art Modern de Tarragona ante medio centenar de personas, arroja una multitud de datos que permiten comparar la situación de las entidades tarraconenses con las del resto de Catalunya. En total se han analizado 2.342.

‘El Panoràmic’ cuantifica el porcentaje de personas «activistas y responsables». Los define como «aquellas personas que, aunque no asumen responsabilidades de liderazgo, coordinación y organización general de la entidad, son personas que participan activamente en las diversas actividades y se involucran en los proyectos concretos, además de pagar la cuota». En otras palabras, voluntarios de base de los que ‘curran’ de verdad y sin buscar méritos. 

El 24% de tarraconenses miembros de entidades son «activistas», frente a un 19% en el conjunto de Catalunya. El porcentaje de «socios de base» (aquellas personas que no se implican asiduamente pero sí asisten a las reuniones y colaboran puntualmente) es también mayor en Tarragona: un 32% frente a un 24%. 

Por contra, los «asociados inactivos» (se limitan a pagar la cuota) es menor en Tarragona: 25% frente a 39%. La cifra de «personas dirigentes» es similar: 19% en Tarragona y 18% en Catalunya.

De este aluvión de cifras se desprende que los tarraconenses se implican más que el conjunto de catalanes en sus entidades: 56% frente al 43%. Y además lo hacen por amor al arte, es decir, gratis.

En el conjunto de Catalunya, un 48% de entidades cuenta con personal remunerado. Por contra, en casi ocho de cada diez entidades de Tarragona (el 76%), todo su personal es exclusivamente voluntario. Es el caso del medio centenar de monitores del Centre d’Esplai ‘Fem-nos amics’ de Reus.

La entidad fue fundada en 1981 por un grupo de jóvenes de la Salle de Reus que «estaban haciendo un proyecto de reflexión personal sobre cómo podían transformar la sociedad desde la educación», explica Jaume Grau. 

«Una sociedad más democrática»
La conclusión de ese periodo de reflexión fue la necesidad de constituir el Esplai. Y la aplicación práctica, promover a través de juegos, talleres, gimcanas, excursiones, dinámicas de grupo... una serie de «valores cristianos y humanos como la amistad, la cooperación, la solidaridad y una sociedad más democrática y participativa», enumera Grau. 

Las entidades de Tarragona son más ‘pobres’ que las del conjunto de Catalunya. Tres de cada diez (31%) sólo tuvieron 5.000 euros o menos de ingresos en 2016 frente al 22% en toda Catalunya. Otro 22% a nivel catalán superó los 100.000 euros de ingresos. La cifra cae al 13% en Tarragona. 

Esos menores ingresos se deben probablemente a la menor capacidad para captar fondos ajenos que tienen las entidades tarraconenses. Un 66% de sus ingresos proceden de la misma entidad, un 32% de subvenciones públicas y sólo un 2% de otras entidades privadas. Ese 2% se eleva hasta el 8% en el caso del total de las asociaciones catalanas.

Las cuotas de los participantes sirven para financiar el 90% de las actividades del Esplai ‘Fem-nos amics’. El 10% proceden de subvenciones de la Generalitat, que paga el coste de las colonias para chavales en riesgo de exclusión social, y del Ayuntamiento, que cede cada año una escuela para los Casals d’Estiu de la entidad.

El Centre d’Esplai ‘Fem-nos amics’ de Reus se dedica a actividades lúdicas y educativas. ¿Y el resto de entidades analizadas? Sobre todo a la cultura (un 32%), la formación y la educación (un 24%), la acción social (un 18%) y el deporte (un 11%). El restante 15% de entidades opta por los derechos civiles, cuestiones vecinales, el medio ambiente y la cooperación y los derechos humanos.

Las entidades tarraconenses cuentan con la experiencia que otorgan los años. El 62% de ellas tiene más de 17 años de vida, ya que se crearon antes del 2000: un 20% nacieron antes de 1980, otro 20% entre 1980 y 1990 y el restante 22% entre 1991 y 2000.

Un problema de las entidades tarraconenses es la falta de personas que se quieran colocar al frente de las mismas. «La asociación pasa por momentos difíciles debido a que no hay personas que quieren entrar en la Junta y lo lamentamos profundamente», se lee en el informe, que no cita la fuente concreta de dicha queja.

Otra carencia es la transparencia. Sólo el 30% pública información sobre sus ingresos y gastos y menos de la mitad (46%) detalla su organigrama.

Más allá de la catarata de cifras, si algo queda claro es que el tejido asociativo es fuerte y el nivel de compromiso elevado», sentencia Jaume Grau.

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