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Los test en las residencias de Tarragona confirman la inmunidad de rebaño

Geriátricos de la provincia, como L’Onada, en L’Ametlla de Mar, realizan pruebas de anticuerpos y corroboran la protección de grupo creada

Raúl Cosano

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Un test de anticuerpos a un residente de L’Onada en L’Ametlla de Mar (Baix Ebre). FOTO: L’ONADA

Un test de anticuerpos a un residente de L’Onada en L’Ametlla de Mar (Baix Ebre). FOTO: L’ONADA

Los contagios han bajado a la mitad en las residencias de Tarragona y las muertes por Covid-19 se han desplomado un 90%. De hecho, según los datos del Departament de Salut, los geriátricos de la provincia suman algo más de medio mes sin ningún fallecimiento por Covid-19. Con la esperanza plenamente instalada, a los indudables beneficios que han traído las vacunas contra el SARS-CoV-2 se añade ahora la confirmación científica de que en estos entornos, los primeros en recibir los antígenos, se han producido los anticuerpos necesarios para generar la inmunidad de rebaño, ese objetivo que debe acabar trasladándose a la población general.

Durante estos días, diferentes centros están realizando test serológicos para ver hasta qué punto los residentes han originado protección. Es el caso de Barà Bahia, Sanitas Tarragona o L’Onada, en L’Ametlla de Mar. En este último equipamiento del Baix Ebre los resultados son concluyentes. Usuarios y profesionales han tomado parte en una prueba piloto interna, propuesta por la firma Gestiones Comerciales Edsa SL, con test de anticuerpos neutralizantes. En el 90% de las pruebas realizadas el resultado ha sido positivo, esto es, se ha detectado la presencia de anticuerpos AcN generados por la vacunación, según explican desde L’Onada.

Estos exámenes detectan si la persona que ha recibido las dos dosis del inmunógeno ha creado esta protección contra la enfermedad. A diferencia de los anticuerpos IgG e IgM, los neutralizantes (AcN) son capaces de anular al virus, impedir que sea efectivo y ofrecer inmunidad a la dolencia a la persona vacunada.

Según apuntan desde L’Onada, estos tests son inmediatos y tienen una sensibilidad del 99,26% y una especificidad del 99,5%. Con un pequeño pinchazo en el dedo se obtiene una muestra de sangre. En pocos segundos el reactivo determina la presencia o ausencia de anticuerpos derivada de la inyección de las dosis.

En el caso de L’’Ametlla de Mar, los residentes y empleados recibieron el primer pinchazo de Pfizer-BioNTech el 8 de enero y el segundo el 29 del mismo mes. Alrededor de diez días después, ya se habría generado esa inmunidad, fundamental para que, poco a poco, estos centros de mayores empiecen a recobrar una cierta normalidad. Ya se permite la salida puntual de residentes al exterior, todo un alivio, después de 11 meses sin poder realizarse.

A pesar de todo, las autoridades sanitarias emplazan a no bajar la guardia. Pese a que las residencias son lugares seguros tras dos meses de vacunación, los contagios se pueden dar y comportar peligro de cara al exterior, no inmunizado aún. La vacuna evita efectos graves –la muerte, entre ellos– pero no impide el contagio.

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