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Los vecinos piden poner fin al infierno de las palomas en Tarragona

El calvario empezó durante el pasado verano, cuando un local situado en la calle de Orosi se llenó de estos animales

Carla Pomerol

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Las obras del local quedaron a medias, y las aves se han asentado en los andamios. FOTO: PERE FERRÉ

Las obras del local quedaron a medias, y las aves se han asentado en los andamios. FOTO: PERE FERRÉ

«Me está afectando a mi vida diaria, estoy de mal humor, pero lo que más me preocupa es que nos pongamos enfermos». Este es el testimonio de un vecino que se declara «harto de vivir envuelto en un infierno de palomas» en el centro de la ciudad. El calvario de los vecinos del número1-3 de la calle de Orosi empezó durante el verano pasado, cuando se dieron cuenta de que los bajos de su edificio se habían convertido en un nido de palomas. Servando Casasola vive justamente en el piso de arriba de este local y desde el mes de septiembre insiste al Ayuntamiento sobre la situación que están sufriendo. «Si estas palomas estuvieran debajo de la casa del alcalde, hubieran solucionado el problema enseguida», comenta enfadado Casasola.

El edificio y el local en cuestión son propiedad de la constructora. «Nosotros no podemos contactar con ellos», asegura Casasola. El problema es que las obras del local quedaron a medias y el espacio está totalmente abierto. Sobre las ocho de la tarde, al anochecer, se llena de palomas. Unas sesenta, dicen. Los vecinos deben soportar el ruido y el mal olor. La zona es una plaga, no sólo de palomas, también de insectos y ratas que en alguna ocasión han llegado a los pisos superiores. Pero para los vecinos, lo más preocupante es que estas condiciones de insalubridad desemboquen en problemas de salud. «Me he estado informando y los excrementos de palomas contienen unas bacterias muy perjudiciales», asegura Casasola.

Desde el Ayuntamiento aseguran que en septiembre del año pasado se ordenó a la empresa propietaria limpiar el local. Como no lo llevaron a cabo, se les puso una sanción de 500 euros. En enero se repitió el requerimiento. Recientemente, el caso ha sido trasladado a Disciplina Urbanística –un órgano del Ayuntamiento–, con la intención de obligar a la constructora a cerrar los accesos al local. Los vecinos ruegan que el consistorio sea quien, de manera subsidiaria, solucione el problema. Por su parte, desde la Associació de Veïns del Barri del Port aseguran que llevarán el caso al Síndic de Greuges «y donde haga falta».

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