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Los vecinos piden que CLH se marche para acercar los barrios de Ponent al centro

La operación urbanística contempla la prolongación de la Avinguda Torres Jordi, cruzando el río Francolí, y abriendo un nuevo eje de comunicaciones con la parte oeste de la ciudad

Núria Riu

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Vista del río Francolí con los depósitos de fondo, en una imagen tomada desde un piso de la Avinguda Torres Jordi.  FOTO: lluís milián

Vista del río Francolí con los depósitos de fondo, en una imagen tomada desde un piso de la Avinguda Torres Jordi. FOTO: lluís milián

La sentencia del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) a instancias del recurso contencioso-administrativo que presentó la empresa CLH ha reabierto de nuevo el debate sobre si la empresa debe seguir en su emplazamiento. El alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, se mostró contundente la semana pasada: «CLH no puede seguir allí». Una opinión que los vecinos de Ponent comparten. 

Modesto Pallejà, presidente de la Associació de Veïns de Torreforta, recuerda que ésta siempre ha sido «una de las viejas reivindicaciones vecinales». «No simplemente es un tema estético, sino que la empresa allí puede tener mucho peligro», argumenta. Pallejà es uno de los representantes vecinales que ya estuvo en las conversaciones que hace más de quince años se abordaron con el entonces alcalde Joan Miquel Nadal. «Fue sobre todo a partir de que llegó Parc Central y empezó a adecuarse el río cuando vimos la oportunidad de unir los barrios con la necrópolis, la Tabacalera y la Part Baixa», sigue explicando. Pero el acuerdo entre la administración local y la empresa, después de que el recurso judicial presentado por la compañía haya supuesto la anulación del POUM, no será fácil en estos momentos. «Pensábamos que sería como cuando trasladaron la antigua azufrera», recuerda Pallejà.

La planta ocupa doce hectáreas de superfície y podrían construirse más de 700 viviendas

El POUM contempla el traslado de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) a un espacio por determinar. Quería ponerse fin a las quejas vecinales por la proximidad de las viviendas con los depósitos. Se determinó que en las doce hectáreas de superficie podrían construirse más de 700 viviendas, además de un parque fluvial. Además, se dibujó la prolongación de la Avinguda Torres Jordi, cruzando el río Francolí, lo que debe contribuir a acercar los barrios de Ponent y, a la vez, recuperar esta parte del río, que hasta el momento se ha mantenido en un entorno más industrial.

Los vecinos de Torres Jordi están divididos. «Es una zona de polígono y hemos aprendido a convivir», argumentaba Raquel Viso. Mientras que, por su parte, Lurdes Tules defiende que la fábrica se vaya. «Lo mejoraría todo porque nos abriría y nos daría más amplitud, mientras que la gente de Torreforta y Riu Clar no estarían tan apartados», argumenta.

Un acuerdo superior

Javier Arnillas, presidente de la Associació de Veïns de La Granja, defiende que «la solución tiene que pasar por llegar a un acuerdo a nivel superior, con fechas y con todo». Coincide en las oportunidades que abriría para los vecinos de esta parte de la ciudad aunque también asegura que «entiendo» a la empresa. «Está claro que tiene un impacto visual, que está en un mal sitio y que si hay unos vecinos al lado, yo me tengo que solidarizar con ellos, pero debemos ser prudentes porque aquí estamos rodeados de industria, si no, que se lo digan a los vecinos de Bonavista», apuntaba.

Pallejà argumenta que «es un tema del que hemos hablado en privado», a pesar de que los vecinos aún no han decidido tomar cartas en el asunto. Aunque no lo descarta. Maria Dolores Mira, presidenta de la asociación de vecinos La Cuarta, de Campclar, está convencida de que «si la quitaran, mejor». «Toda la vida hemos tenido preocupación por las químicas y no estábamos de acuerdo. Hemos aprendido a convivir, pero porque ofrecieron trabajo y dinero», añade. Recuerda aún las movilizaciones que protagonizaron por la cementera y posteriormente también en la antigua IQA. «Hubo casi 10.000 personas. Después se fue enfriando, pero estuvimos mucho tiempo movilizándonos», argumenta. Esta representante vecinal cree que ha llegado el momento de reconciliarse con esta parte de la ciudad y que «por fin podamos estar más cerquita de Tarragona». El debate sale de nuevo cuando el entorno de Tabacalera está a punto de experimentar un crecimiento considerable.

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