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Monasterios y mucho más: la Ruta del Cister

Poblet, Santes Creus y Vallbona de les Monges son atractivos por si, pero su entorno los hace (aún más) imprescindibles

Xavier Fernández José

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Poblet es un impresionante conjunto arquitectónico y uno de los monasterios más grandes de Europa. Foto: DT

Poblet es un impresionante conjunto arquitectónico y uno de los monasterios más grandes de Europa. Foto: DT

Un monasterio masculino habitado (el de Poblet), otro masculino abandonado (Santes Creus) y un tercero femenino y también habitado (Vallbona de les Monges) son los tres cenobios cistercienses que actúan de principal atractivo de la Ruta del Cister, que transcurre a caballo de las provincias de Tarragona y Lleida. 

Pasear por sus claustros, admirar la arquitectura de sus iglesias, sumergirse en los interesantes audiovisuales que explican su historia, acariciar la piedra de las tumbas reales, imaginar los cánticos de los monjes y monjas, dejarse imbuir por la calma y la espiritualidad, escuchar el silencio en sus rincones... y, como no, disfrutar de la exquisita gastronomía de su entorno son experiencias para los cinco sentidos. Para disfrutar en solitario, en pareja, con amigos o en familia. Sus detalles son fácilmente consultables en las respectivas webs. Pero la Ruta tiene muchos más atractivos. Estos son los que destaca la Oficina de Gestión de la Ruta del Cister.

Conca: ruta entre viñedos

Para completar la visita del monasterio de Poblet «os proponemos un recorrido circular fácil y tranquilo que discurre por viñedos y bosques sombríos con avellanos silvestres y castaños hasta llegar al mirador del cerro de la Cruz. Desde aquí hay una visión excelente del monasterio de Poblet, su entorno y la antigua zona balnearia de las Masías, así como de las partes elevadas de la cima de la Pena a su espalda. También se pueden observar algunas áreas con sustratos geológicos singulares, como pizarras con alto contenido de hierro, conocidas localmente como las tierras negras», explican desde la Ruta del Cister.

Otra ruta complementaria atraerá sobre todo a los gastrónomos, la del Trepat. Así la definen: «Es descubrir los paisajes de la Conca de Barberà. Es contemplar los viñedos sin prisas. Es conocer bodegas llenas de historia y también degustar vinos y cavas con carácter único. Aquí los relojes no funcionan. Es la naturaleza quien marca el ritmo».

Vallbona de les Monges es el cenobio cisterciense femenino más importante de Catalunya, con más de 850 años de historia. Foto: DT

Alt Camp: doce paisajes

«El Alt Camp es una comarca que invita a pasear, una especie de Toscana, que según los poetas se abre al mar y a la montaña, en uno de los parajes más bonitos de Catalunya», dicen los expertos. Desde el Coll de Lilla, que separa el Alt Camp de la Conca de Barberà (la comarca donde se ubica otro monasterio, el de Poblet) hay unas vistas espectaculares de todo el Camp de Tarragona, donde se combinan los campos de cultivo  con la industria y las playas. 

La comarca del Alt Camp ha diseñado doce rutas diferentes para todos los públicos y que abarcan diferentes municipios:
El Pla de Santa Maria. La ruta de la piedra seca permite un paseo tranquilo y sencillo, a pie plano, por las construcciones que usaban los pastores. Ideal para los pequeños de la familia.

Alcover. Nido del Águila. Un sendero lleva a las fuentes del río Glorieta, con un espectacular salto de agua y un pequeño estanque. Su popularidad es tal que hay restricciones de acceso. Mejor consultar en la web de turismo del Ayuntamiento de Alcover.

Un fácil recorrido rodea el monasterio de Poblet entre viñedos y bosques de avellanos y castaños

Figuerola del Camp. Ruta para los amantes del senderismo. Y de las buenas vistas. Se puede llegar al Tossal Gros, de 876 metros de  altura, y a Miramar.

Puigpelat. Sendero entre campos para conocer el Camino de los Retorts y el Camino del Agua.

Diversos municipios. Entre montañas, apenas sobreviven los restos de diversos castillos, aunque alguno ha resistido mejor el paso del tiempo: Querol, Pinyana, Ramonet, Selma, el Albà, Vila-rodona, Vilardida, Rodonyà, Montferri y Vilabella.

Mont-ral y Alcover. Espectaculares paisajes en las montañas de Prades y las fuentes del Glorieta.

La Riba y Farena. Industria y naturaleza. Se pueden descubrir los molinos papeleros, pero también pozas, charcas y fuentes. 

El Pont de Goi y el río Francolí. Es la zona donde se desarrolló una de las batallas claves en Tarragona durante la Guerra de la Independencia. Ruta especial para los amantes de la historia y las hazañas bélicas. Se ubica entre Picamoixons, Alcover, La Masó, Vallmoll y El Rourell. 

El Pont d’Armentera. En caminos un poco complicados, hay dos castillos abandonados, los de Selmella y Saburella. Aunque están muy deteriorados, merece la pena la excursión. Disfrutarán aquellos a los que les gusten las ruinas. 

Cabra del Camp. Más senderismo, esta vez entre la Voltorera, el Puig de Cabdells y el Cogulló.
Aiguamúrcia. El municipio en que se ubica Santes Creus. Muy cerca del monasterio está una alameda, perfecta para un picnic, pasear en familia o, simplemente, relajarse a la sombra.

De monasterio en monasterio. El GR175 une los tres cenobios cistercienses. Se ha habilitado una app que ayuda a recorrerlo: la Ruta del Cister Trail.

Cabañas de piedra seca, riachuelos, castillos en ruinas, montañas... escoltan Santes Creus

El Urgell: las villas floridas

En Vallbona de les Monges (Urgell) hay dos atractivos añadidos. Por un lado, la antigua farmacia del monasterio cisterciense. El espacio ha sido museizado y cuenta con todo tipo de elementos, productos y utensilios relacionados con la práctica farmacéutica, la mayoría del siglo XVIII.

Por otro lado, las villas floridas. Son una iniciativa de la Confederació d’Horticultura Ornamental de Catalunya que promueve la transformación de rincones, pueblos y ciudades de Catalunya y Andorra a través de espacios verdes urbanos y ajardinados. En el Urgell hay cuatro villas floridas: Guimerà, Maldà, Rocallaura y Vallbona de les Monges.

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