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'No hay voluntad política para llevar a cabo la peatonalización de la Part Alta'

Los presidentes de las asociaciones vecinales, Manel Rovira y Jordi Ferré, lamentan que no se haya materializado el compromiso del alcalde de restringir el tráfico rodado

NÚRIA RIU

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Los vehículos acceden a la Part Alta por el Portal de Sant Antoni y se distribuyen por los ejes secundarios como la calle Pare Iglesias. FOTO: Pere Ferré

Los vehículos acceden a la Part Alta por el Portal de Sant Antoni y se distribuyen por los ejes secundarios como la calle Pare Iglesias. FOTO: Pere Ferré

El alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, aseguró en diciembre de 2017 que 2018 sería el año de la peatonalización de la Part Alta. «Espero que pueda cerrarse el acceso a partir del año que viene», afirmó el máximo mandatario municipal. El compromiso se produjo durante el tradicional desayuno de Navidad con la prensa.

Ballesteros explicó que, con esta medida, «se ganará vida caminando, vida comercial y mejorará la calidad de vida». Y añadía: «No tener coches en la calle es menos ruido y menos problemas para los viandantes». 2018 ha finalizado y los vehículos siguen circulando por el núcleo histórico, sin que se cumplan las restricciones que se anunciaron en su momento. 

La propuesta cuenta con el apoyo de todas las formaciones políticas con representación en el Consistorio. Según el compromiso adquirido, se creó una comisión de movilidad, en la que los diferentes partidos están representados, y en la que debía debatirse cómo se aplicaría la medida. Este mismo grupo de trabajo es el que también debe abordar la creación de la Illa Corsini.

El hecho de que se incluyera este segundo proyecto, que además de apostar por dar más protagonismo a los viandantes incluye también varias actuaciones urbanísticas, hizo que se eligiera al concejal de Territori, Josep Maria Milà, como presidente. Con esta decisión, el titular de Mobilitat, Josep Acero (PP), dejaba de tener la responsabilidad y los socialistas asumían el timón de mando. 

La comisión con los representantes de las diferentes formaciones se reunió en el mes de mayo. Según explicaron algunos de los participantes, se centró principalmente en el proyecto de la Illa Corsini, sin que entrara a hablar en profundidad de la situación en el núcleo histórico. De hecho, los vecinos aseguran que desde que Ballesteros hizo el anuncio no han hablado formalmente con el Ayuntamiento al respecto. «No nos han dicho absolutamente nada. Si ha habido reuniones éstas han sido de carácter interno, pero con los afectados no han hablado», asegura el presidente de la Associació de Veïns de la Part Alta, Manel Rovira.

Pequeños pasos 
Esto no significa que no se haya puesto en marcha algunas actuaciones. El año pasado se instaló una pilona en la calle Sant Oleguer y posteriormente también delante del edificio del Antic Escorxador. Además, hace unos días, el concejal de Mobilitat anunció que en las próximas semanas se colocará una segunda pilona retráctil en el Portal del Roser para restringir el acceso al tráfico de la calle Cavallers.

«Van tapando agujeros, pero no hay valentía política para tomar la decisión definitiva que es cerrar el Portal de Sant Antoni. Así se acabarían los problemas», afirma Rovira. Para el representante vecinal, éste debería ser el siguiente paso. No obstante, hay cuestiones que no se han solucionado. Por un lado, qué alternativa se da a los padres de Lestonnac para que puedan dejar a sus hijos y, por el otro, queda en el aire la necesidad de encontrar un espacio alternativo para aparcar en los alrededores de la muralla. 

Jordi Ferré, presidente de la Associació de Veïns la Catedral, defiende que «Sant Antoni debe ser como el Roser, que dejen a los críos fuera y los acompañen». Ferré defiende una Part Alta semipeatonal. «Está claro que la carga y descarga debe permitirse, pero estamos en la situación en la que de jueves a domingo esto parece Mercabarna, los camiones pasan por donde quieren.

Es un peligro», asegura. Esta entidad es la que presionó para que se instalara una pilona en la Plaça del Pallol para evitar que los vehículos que acceden por el Portal de Sant Antoni continúen por Pla de Palau, hasta la Baixada de la Guitarra y la calle Cavallers. «Es una picaresca que desde hace mucho tiempo los vecinos de esta zona habíamos detectado. La Guàrdia Urbana debería estar encima, pero lo han abandonado». 

La peatonalización de la Part Alta siempre ha tenido partidarios y detractores. En su momento, cuando se restringió el tráfico por el Portal del Roser, ya se levantó una importante polvareda. Y esto es lo que ha frenado cualquier nueva restricción. «Es vergonzoso. No creo que haya ningún otro casco histórico en el que los coches circulen impunemente. Sobre todo durante los fines de semana, cuando hay más gente, o en verano, ves como los grupos de turistas tienen que ir driblando a los vehículos», dice Laia, vecina de la calle La Nau.

Vecinos divididos
En cambio los restauradores ven la medida con preocupación. «Ya está suficientemente mal el barrio, ya que ahora parece que tan solo les interesa potenciar Corsini, como para que encima pongan más problemas a la gente que sube. En verano quizás es diferente, pero esto en invierno está muerto», argumenta la trabajadora de un bar que prefiere mantenerse en el anonimato. Para Manel Rovira, el debate es erróneo.

Los que podrían quejarse son los de la calle Major, que es donde hay más comercios. Sin embargo, allí el tráfico ya está restringido porque cuando acaba la carga y descarga ya no puede circular. Los que tienen un párking, un comercio o una furgoneta entran igualmente», dice.

Jordi Ferré y Manel Rovira coinciden en que la solución no llegará en los próximos meses. «No hay voluntad política y ahora con las municipales menos», dice el primero. Por su parte, Rovira considera que «todo son problemas y realmente no hay nadie que quiera abordarlo. Cada vez hay más turistas y hay un descontrol absoluto sobre las tarjetas. Pero antes de las elecciones aquí nadie se moverá», concluye.

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