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Salut detecta médicos que desaconsejan a los pacientes vacunarse

La Generalitat reconoce su "preocupación y tilda a los antivacunas de minoritarios pero no residuales". No ha sancionado pero pretende erradicar las conductas de esos facultativos

Raúl Cosano

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Una vacunación reciente de un niño en un Centre d´Atenció Primària. Foto: ACN

Una vacunación reciente de un niño en un Centre d´Atenció Primària. Foto: ACN

Hay profesionales que desaconsejan vacunar, igual que hay padres que no forman a sus hijos. Yo creo que son casos particulares, y la mayor parte es gente no formada, que da su opinión sin base científica», indica la doctora Purificación Robles, del grupo de vacunación de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic).

Médicos de la sanidad pública han detectado a colegas que abogan e invitan a sus pacientes a no vacunar, en la línea de lo que acaban de denunciar los responsables del Departament de Salut.

El secretario de Salut Pública, el reusense Joan Guix, alertaba de la detección de profesionales con estas conductas. Guix reconoció que le «preocupan» especialmente los doctores que desaconsejan vacunar en las consultas y admitió que el Departament ha tenido que llamar al orden a algunos facultativos. Guix habló de «casos puntuales» y de que aún «no se ha sancionado a nadie». Apuntó:«No somos partidarios de las sanciones. Es necesario formar mejor a estos profesionales». A pesar de eso, no se descartan sanciones y amonestaciones futuras. No se ha querido concretar el número pero se afirma que son «pocos».

«Hemos detectado que hay médicos que desaconsejan las vacunas con argumentos que no están dentro de la evidencia científica», confirmó Magda Campins, jefa del servicio de medicina preventiva y epidemiología del hospital Vall d’Hebron de Barcelona. El complejo sanitario celebró hace unos días un curso de actualización de vacunas en el que se puso de manifiesto que, pese a las buenas tasas de cobertura, los movimientos antivacunas inquietan a los expertos en salud pública. «Es un movimiento minoritario pero no residual. Estamos buscando formas creativas de actuar en este colectivo», señaló Guix.

Perder el miedo a la patología

¿Por quÉ aparecen de vez en cuando voces en contra de la inmunización? «El debate surge siempre conforme la enfermedad va desapareciendo. Cuando se ha erradicado el sarampión, cuando se ha perdido el miedo, es cuando se empieza a opinar», indica Purificación Robles.

Josep Maria Puig, secretario general del sindicato Metges de Catalunya, cree que «la incidencia de médicos contrarios a la vacunación es muy baja», pero que hay que combatir en un frente distinto: «Otra cosa es la influencia de las asociaciones contra la vacunación. Ahí sí puede haber más alcance». Los médicos abogan por una defensa a ultranza de la vacunación. «El mensaje tiene que tener pocos matices. A nivel poblacional, las vacunaciones son un avance. Pueden haberse introducido alguna vez cosas que no tocaban, pero en ningún caso es un perjuicio. Que pueda causar mal sobre la salud individual, puede ser, pero son innegables los efectos beneficiosos en cuanto a población».

«Siempre puede venir alguien que, a rebufo de alguna excepción, aproveche para pervertir», indica Puig. Purificación Robles es igualmente contundente: «No hay exceso de vacunación. Después de la potabilización del agua, las vacunas son lo que más ha contribuido a la salud en todo el mundo. Si tú crees que va a haber una pandemia, te vacunas, y si luego no la hay, yo me alegro de que no haya existido la pandemia».

La comunidad científica censura los argumentos de los antivacunas, a los que califican de faltos de base. «Interviene un aspecto naturalista, que dice que es mejor la enfermedad salvaje, seguir el curso de la naturaleza, que la vacuna. Eso no tiene base real», cuenta Josep Maria Puig. La doctora Robles alerta: «Realmente hay peligro de que vuelvan enfermedades que estaban erradicadas. Por eso hay que apostar siempre por la concienciación y por la formación».

Los expertos en medicina y vacunación recuerdan la eficacia y seguridad de las vacunas como tratamiento preventivo para evitar enfermedades potencialmente graves. Según los datos históricos del Departament de Salut, en 1984 –año en el que se implantó el calendario vacunal sistemático–, se detectaron 36.740 casos de enfermedades vacunables (difteria, tos ferina, tétanos, sarampión, rubeola, polio y paperas). En 2015 se registraron 3.879. Es una reducción que ronda el 90%. Otro ejemplo ilustrativo: los casos de paperas pasaron de 20.576 a poco más de 400 y los diagnósticos de rubeola saltaron de 8.168 en 1984 a un solo caso registrado en el año 2015.

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