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Senderismo y cicloturismo, dos formas de sentir la naturaleza

Los parajes naturales de Tarragona ofrecen rutas ideales tanto para hacer a pie como a golpe de pedal

J.Moreno

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Tres personas haciendo senderismo por els Ports. foto: joan revillas

Tres personas haciendo senderismo por els Ports. foto: joan revillas

Caminar los paisajes naturales de diferentes zonas de Tarragona es una de las actividades que más han crecido en los últimos años y sobre todo a raíz de la irrupción del coronavirus. Conocer el Parc Natural del Delta de l’Ebre, la costa tarraconense, algunos de los múltiples tesoros romanos de la provincia o los famosos monasterios de la Ruta del Cister son algunas de las rutas predilectas para los amantes del senderismo. 

 El camino de ronda es una de las rutas que más se hacen y es una impresionante y extensa red de torres de vigilancia que se encuentran en la costa, unidas por diferentes caminos. En Tarragona también permite ver diferentes canteras romanas que se utilizaron para la ciudad de Tarraco. Lo mejor del camino de ronda es que te permite realizar diversas variantes con diferentes grados de dificultad. En principio, se trata de una ruta lineal de 14 km que parte de la misma ciudad de Tarragona, un plácido itinerario fácil de realizar. 

La ruta por Els Gorgs y Siurana es un increíble itinerario de unos 12 km en el que se puede conocer uno de los pueblos más bonitos de Tarragona, como es Siurana y disfrutar de unas vistas espectaculares desde numerosos miradores, donde contemplar paisajes montañosos y el embalse. 

En la frontera de Tarragona con Teruel, existen parajes naturales de una envidiable belleza, como es el caso del Parque Natural de Els Ports. Un maravilloso espacio caracterizado por el relieve escarpado  y abrupto de sus barrancos, por lo que es también un lugar ideal para realizar actividades como la escalada. La Ruta Circular del Toll de Vidre de 9 km es una de las favoritas para los amantes del senderismo. 
Otro de los parajes naturales más impactantes es el Parque Natural del delta del Ebro. Hay diferentes rutas para llegar a este espacio natural, pero la Ruta Circular del Poblenou es una de las más famosas, consta de algo más de 13 km y que permite conocer el delta de la manera más didáctica. 

Dos personas haciendo cicloturismo por la Vía Verda. FOTO: joan revillas

La provincia de Tarragona también es un destino perfecto para recorrer a golpe de pedal. Entre sus kilómetros planos por el litoral como el delta del Ebro, y sus sinuosas carreteras montañosas como Els Ports, el Montsant o la Mussara, las bicicletas se dejan ver a diario. Salou y Cambrils también abren la pierta a ese perfil de visitante y tejen una red de carriles bici que recorre sus principales puntos de interés. Dos de  poblaciones que cuentan con el sello de Destino de Turismo Deportivo.

La Costa Daurada tiene más de dos mil kilómetros de carreteras tranquilas y sinuosas rodeadas de naturaleza que lo convierten en un destino ideal para pedalear. Una tierra única, con un clima suave y mediterráneo a lo largo de todos los meses del año. En la Costa Daurada se encuentran municipios especializados en el turismo de bicicleta. En primera línea de mar: Cambrils, Salou y El Vendrell y en el interior: Mont-roig del Camp.
Más allá de  la Costa Daurada, las Terres de l’Ebre también son un lugar de reclamo para el cicloturismo. Uno de los puntos de interés imprescindibles de las Terres de l’Ebre es la Vía Verda. Esta transcurre por la antigua vía férrea del Valle de Zafán que unía Aragón con el mar Mediterráneo y que estuvo en funcionamiento durante 31 años. 
Se trata de un recorrido bellísimo, que se adentra en plena naturaleza y en el corazón de los paisajes de la Terra Alta. Por el camino, se cruzan túneles señalizados y rincones de auténtico encanto.Desde la estación de Prat de Compte por un tramo corto de la Vía Verda se llega al mágico santuario de la Mare de Déu de la Fontcalda.

El trazado que transcurre por la comarca del Baix Ebre permitirá conocer sitios espectaculares como la antigua estación del ferrocarril en Benifallet, ahora convertida en restaurante con algunas habitaciones disponibles para pasar la noche. Llegados a Tortosa se podrá visitar el patrimonio monumental de esta ciudad que dispone de un carril bici que une las poblaciones de Tortosa con L’Aldea por una antigua carretera.
Está proyectada la conexión del carril bici con la población de Deltebre (Parque Natural del Delta de l’Ebre) y la desembocadura del río Ebro, pero también es interesante explorar la vía que une Amposta con Sant Jaume d’Enveja y que se sitúa paralela al río Ebro.

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