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Sonrisas en la cuarta planta del Joan XXIII

Los pequeños ingresados en el Hospital recibieron regalos. La iniciativa empezó hace 7 años de manos del torero tarraconense Rubén Marín
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Ainara no parpadeó ni un segundo durante la entrega de los regalos por parte de los famosos. Foto: Pere Ferré

Ainara no parpadeó ni un segundo durante la entrega de los regalos por parte de los famosos. Foto: Pere Ferré

Iván es cambrilense, tiene 15 años y ayer le operaron de una fístula. Ainara lleva cuatro días ingresada; tiene un virus, aunque los médicos aún no saben su origen. José Luis lleva dos semanas ingresado después de ser sometido a una operación de una uña encarnada. Y Júlia, de dos años, tiene una infección bacteriana fruto de una gripe. Son cuatro de los pequeños que vivieron durante la tarde de ayer una jornada distinta, donde la emoción de los presentes fue protagonista. Y no sólo la emoción. Centenares de regalos llegaron de la mano de personas conocidas por la mayor parte de la sociedad tarraconense.

Muñecas, pelotas de fútbol y de baloncesto, peluches de medida humana, marcos de fotos digitales, entre otros, fueron algunos de los regalos que recibieron los niños de la cuarta planta del Hospital Joan XXIII de Tarragona. Era una fiesta. Los componentes del grupo de rumba tarraconense Vergüenza Ajena, el mediático y televisivo Pascual Fernández, conocido por sus intervenciones en los programas Un príncipe para Corina y Mujeres y Hombres y Viceversa, y representantes del Nàstic, como el jugador Manolo Martínez y el entrenador de porteros Felip Ortiz, se encargaron de repartir los juguetes y regalos a los niños.

El Papá Noél, en esta ocasión, es Rubén Marín, un torero tarraconense que dejó de matar toros en el año 2010. Actualmente dirige una empresa de exhibición de toros dirigida a un touroperador ruso. Junto con él, cerca de 30 empresas colaboran con el proyecto. Rubén Marín inició esta ya costumbre hace 7 años, cuando decidió romper la monotonía de los más pequeños en el hospital. «La Navidad es una época que ablanda corazones. Nuestra intención es animar a los pequeños en estos días y esta situación». Y así fue. La cuarta planta del Hospital Joan XXIII se convirtió, por un día, en una auténtica fiesta. La rumba a manos de los Vergüenza Ajena hizo mover las caderas de las enfermeras y de los padres presentes. El extorero aseguró que «sé lo que significa estar tantos días en el hospital. He estado largos períodos de tiempo ingresado». Ésta es la razón por la que Rubén Marín inició este proyecto hace 7 años. Explica que se siente feliz y que continuará con esta labor sin ánimo de lucro.

Los cerca de quince pequeños que recibieron los regalos estaban asombrados. El silencio típico del lugar se vio roto por el sonido de dos guitarras. La emoción también estuvo presente. Los padres de los pequeños, con los ojos empañados, reconocían que acciones de este tipo consiguen hacerles sentir que no están solos. Todo eran sonrisas. Aunque la pequeña Ainara se quedó boquiabierta al ver entrar las cámaras en su habitación. Pero un gigante Mickey Mouse le hizo volver la sonrisa a su cara.

El grupo tarraconense Vergüenza Ajena vivía por primera vez esta experiencia. Tito Félix, componente de la formación, aseguró que «traer nuestra música y alegría en un lugar como este es uno de los actos más especiales que hemos realizado. Estoy emocionado», confesaba. Por otro lado, el televisivo Pascual Fernández comentó que «salir en la tele tiene cosas negativas, pero que tener la oportunidad de traer regalos a los pequeños enfermos es lo mejor de esta condición».

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