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«Tarragona pierde capitalidad»

Crónica. Retrasos de hasta treinta minutos en el primer día de la puesta
 en servicio de la nueva infraestructura del Corredor del Mediterrani

NÚRIA RIU

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El primer Euromed que hacía el trayecto Barcelona-València, parado en la estación de Camp de Tarragona. FOTO: N. RIU

El primer Euromed que hacía el trayecto Barcelona-València, parado en la estación de Camp de Tarragona. FOTO: N. RIU

El nuevo trazado del Corredor del Mediterrani entraba ayer en servicio después de más de quince años de obras. A las 4.25 horas de la mañana circulaba el primer convoy de mercancías, que ponía a prueba una infraestructura, que acaba con la vía única desde Vandellòs y enlaza con la línea del AVE Madrid-Barcelona.

Era un hito histórico tras una larga reivindicación. Un estreno que con sabor agridulce, ya que altera por completo el mapa ferroviario de la demarcación de Tarragona. Uno de los puntos de interés era la estación del AVE Camp de Tarragona. A las 7.51 horas de la mañana estaba prevista del primer Euromed que realizaba la conexión Barcelona-València. Es uno de los ocho trenes diarios que hasta el pasado viernes paraba en la estación urbana de Tarragona. Ahora, sus usuarios tienen que desplazarse hasta la terminal de alta velocidad, en la que pararán siete de estos convoyes, el otro es directo. «Tarragona pierde capitalidad. Somos la única capital de provincia sin Euromeds y cuando lo has perdido es muy difícil poder recuperarlo», lamentaba Toni Guerra.

Los viajeros recordaban de nuevo que no se han hecho los deberes para mejorar la accesibilidad de esta estación. «El tema del aparcamiento no está resuelto. Si dejas el coche fuera es inseguro y no hay una zona en superficie, con unos precios económicos. Antes podías ir andando, pero las incomodidades que supone no compensan la reducción del tiempo de viaje», añadía José Jurado. En cambio, los usuarios habituales de esta terminal se mostraban encanados. Luis de Andrés es vecino de La Secuita. Aseguraba que tenía previsto viajar a València el jueves de la semana pasada, pero que demoró el desplazamiento a la espera de que se pusiera en servicio la variante. «Si tienes que ir hasta Tarragona tampoco no puedes aparcar si no es pagando. Yo lo tengo a cinco minutos de casa. De hecho, muchas veces vengo aquí a pasear el perro», argumentaba.

Luis Gras, por su parte, venía desde Vilanova i la Geltrú. Es usuario habitual de la estación de Camp de Tarragona, a pesar de que la tiene a 45 minutos de casa. «Si es puntual va muy bien y ahora van a mejorarse las comunicaciones», decía.

Tocó esperar

Y el primer tren no fue puntual. La llegada del primer Euromed estaba prevista en la vía 8 a las ocho menos nueve minutos de la mañana. Los viajeros constataban el gélido amanecer, mientras permanecían a la espera del nuevo tren. Debía salir a las 7.15 horas de la mañana desde la estación de Sants, pero debido a un problema logístico se demoró. Su partida desde Can Tunis se retrasó y cuando llegó a Sants tenía que cargarse el material de cafetería. Esto hizo que perdiera el surco a favor del AVE Madrid-Bacelona. Con todo, iniciaba su viaje veinte minutos más tarde, según lo previsto.

Una decena de pasajeros subían desde la estación de Camp de Tarragona en dirección València. La posibilidad de poder aprovechar el tiempo durante el viaje hacía que muchos de los viajeros casi ni se dieran cuenta que habían llegado al intercambiador de La Boella. Allí sí, algunos levantaron la cabeza de sus ordenadores al constatar que el tren había reducido su velocidad hasta el punto que prácticamente se había parado. Se había iniciado el cambio de ancho de vías. El procedimiento era controlado por un equipo de operarios, que, desde el exterior, controlaba que todo funcionara según lo previsto. La operación dura unos cinco minutos, tiempo en el que el tren pasa del ancho internacional al estándar ibérico, para seguir en dirección sur. Pasado éste «obstáculo», el tren se ponía de nuevo en marcha recuperando poco a poco la velocidad.

Limitación de velocidad

Escasos minutos más tarde el tren pasaba a la altura de la nueva estación de Cambrils. Desde el interior, dado que éste no se para y no puede verse la envergadura de esta construcción en altura, la terminal parece un simple apeadero. Una aspecto similar ofrece la nueva estación de L’Hospitalet de l’Infant, en la que tampoco para este tren. A escasa distancia de este punto empieza a asomarse la central nuclear. Allí el convoy reduce de nuevo su velocidad. Es el punto en el que comienza o acaba el nuevo este nuevo trazado de 39 kilómetros.

Desde el tren puede verse como la vieja vía, que quedó desconectada el viernes, avanza hacia la línea de la costa. Es el cadáver de la vieja infraestructura, construida en 1865, y que el domingo por la noche quedaba desafectada definitivamente hasta PortAventura. El tren pasa cuando hace escasas horas que finalizaron los trabajos de «empalme» de la nueva vía. Esto hace que sobre este punto se haya establecido una limitación temporal de velocidad que hace que los convoyes circulen a 80 km/h. Es lo habitual en la puesta en marcha de una nueva infraestructura y, según informó Adif, a lo largo del próximo fin de semana se realizarán nuevas comprobaciones, de forma que, a partir del lunes día 20, ya podrán superar los 200 km/h establecidos.

A las 9.42 horas de la mañana, el convoy hacía su primera parada. Es en Castelló y 44 minutos más tarde alcanzaba su destino final, la estación Joaquín Sorolla de València. Eran las 10 horas y 30 minutos de la mañana, 35 minutos más tarde de lo previsto, lo que permitía a los viajeros que puedan presentar una reclamación que les da el derecho a recuperar el 50% del coste del billete.

140 viajeros

El Corredor del Mediterrani se estrenó con retrasos y en este primer viaje no consigue demostrar la fiabilidad en el servicio que se espera. Pese a ello, su puesta en funcionamiento acerca València y Barcelona que quedan enlazadas en dos horas y 35 minutos, lo que supone una reducción de 35 a 45 minutos el tiempo de viaje entre ambas ciudades. En cuando a los viajeros que suben en Camp de Tarragona, la nueva variante debe permitir reducir este desplazamiento unos 15 minutos. Un propósito que ayer no podía conseguirse ni en el viaje de ida ni en el de vuelta, ya que éste último también llegó más de veinte minutos tarde. En este caso fue a causa de una avería en el sistema de señalización de Vinaròs, que obligó al convoy de las 11.15 horas de la mañana a permanecer unos minutos parado en esta estación.

Según datos facilitados por Renfe, durante el día de ayer unas 4.000 personas utilizaron los servicios de larga distancia en todo el Corredor del Mediterrani, un dato que si tenemos en cuenta todo el año alcanza la cifra de 2,3 millones de pasajeros.

Los siete Euromed de Camp de Tarragona registraron la cifra de 170 viajeros, mientras que se calcula que otras 140 personas subieron a los Talgo, que siguen parando en la estación urbana de Tarragona. Esto supone un descenso respecto a la media diaria de viajeros que tenían los servicios de media distancia habitualmente. Y es que, en el último año, los Euromed de Tarragona habían transportado un total de 130.000 viajeros, lo que supone una media de 356 personas.

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